Enero 28, 2010
Enero 27, 2010
Para no perder totalmente mi tiempo: una entrevista
El lunes de esta semana una periodista, de El Diario de Hoy de El Salvador, me envió un cuestionario de 13 preguntas para hacer un reportaje sobre talleres literarios en el país. Contesté la entrevista a pesar que de que me había pasado casi todo el día en la calle y estaba, además de cansada, colmada de trabajo y de pendientes. A pesar de no ahondar mucho en las respuestas, fui cuidadosa en su contenido, como siempre hago cuando me entrevistan, por lo que contestar todo esto y escribirlo me llevó poco más de una hora.
Resulta que hoy salió el reportaje en el periódico pero de las dos páginas y las 941 palabras en total que tuvo todo lo que envié, apenas se citaron 13 palabras mías (¿qué onda con el número 13?). Me di cuenta porque por casualidad compré el periódico (normalmente no los compro). Ya había leído la nota en internet y no había visto nada, pero pensé que quizás en la versión impresa venía más información.
Me molesta, no porque no me hayan citado ni hayan utilizado nada de todo lo que escribí ni porque crea que lo que yo digo es importante (en realidad no digo nada nuevo. Ahora pienso que quizás no les gustaron mis respuestas...). Lo que me molesta es el tiempo que uno invierte para contestarle a un periodista (que además me apura y me dice que el reportaje debía salir hoy), y que luego no se utilice el material. Es decir, yo perdí una hora de mi vida en algo que no se utilizó para nada.
Si uno tiene la buena voluntad de contestar una entrevista es porque uno sabe lo deteriorada que está la información cultural en los periódicos nacionales y porque con ello se puede quizás contribuir un poco a que las notas culturales no mueran o desaparezcan totalmente de nuestros periódicos. Pero es lamentable no sólo el desprecio por la cultura en nuestro país, sino que tampoco se valore el tiempo que una persona se toma para ayudarles con sus reportajes a los periodistas y que después, eso se traduzca en tiempo perdido para el entrevistado. Me parece francamente una falta de respeto.
En la hora que invertí para contestar esta entrevista, bien hubiera escrito un artículo que tengo pendiente o mi siguiente columna, que también debo entregar, o (precisamente), dedicarla a organizar mi próximo taller de narrativa.
No tengo tiempo de sobra, y si lo tengo es para dedicarlo a escribir mis libros y mis columnas. Pero por suerte tengo este espacio, y no daré por perdido mi trabajo en esa entrevista.
Se las comparto a todos mis queridos amigos lectores. Y cuando digo "queridos amigos", no lo digo como una cortesía de rigor, sino porque realmente muchas de las personas que me leen (sean en este blog o en La Prensa Gráfica), me envían frecuentes mensajes de afecto y de respeto por mi obra, que me conmueven día a día.
Es para ustedes para quienes yo escribo. Gracias y aquí la entrevista.
Enero 26, 2010
Aclaración sobre la columna del domingo
No es primera vez que me pasa. Supongo que no será la última. Cuando escribo ficción (o sea, cuando me invento cosas), la gente suele preguntarme si lo que escribo es cierto o me ocurrió a mí (siempre les contesto que no hay necesidad de ser un asesino para describir un asesinato... ¿dónde queda la valoración de la imaginación como una de las más importantes y poderosas herramientas del escritor?).
Pero cuando escribo mis columnas, que NO son ficción y que por lo general están basadas en mis observaciones o en cosas reales que me contaron o que he visto ocurrir, la gente me pregunta si me lo inventé...
Me volvió a ocurrir con la columna del pasado domingo, publicada ayer en este blog. Dos o tres personas me dijeron que "qué buen recurso literario" el de inventarme que un niño nació ese día y escribirle una carta. Bueno, no tengo idea de cuántos niños nacen a diario en San Salvador o en el país completo, así es que inventarse un niño nacido ese día no sería nada espectacular ni imaginativo.
Pero el niño al cual va dirigida la carta-columna es real. Nació el 16 de enero pasado. Su madre fue una de las heridas por la granada lanzada al punto de microbuses de la ruta 12 en el centro de la capital. Todos los detalles, incluidos el nombre de la madre y el del muerto, son reales, y los tomé de las notas que los periódicos fueron soltando ese día.
Aquí la nota de prensa que resume el hecho.
¿Pero quieren que les cuente mi imaginación sobre este asunto? Que algún familiar de este niño haya leído la columna y la guarde, y que algún día, cuando ya sea adulto ese niño, se la den y la pueda leer. Y que en efecto, diga, "qué bueno que El Salvador ya es un mejor país".
Enero 25, 2010
El día que naciste
A las 10:35 de la mañana del sábado 16 de enero de 2010, dos hombres en moto pasaron por el punto de microbuses de la ruta 12 en pleno centro de la ciudad, y lanzaron una granada de fragmentación al lugar. Los periódicos no se ponen de acuerdo en el número de víctimas, pero estuvo entre 15 y 21. Uno de ellos, David Cruz, empresario de la mencionada ruta (que hace el trayecto desde el centro hasta Los Planes de Renderos), murió minutos después en el Hospital Rosales, a donde fueron llevados los heridos. Otro fue internado allí mismo con heridas de gravedad en la Unidad de Cuidados Intensivos.
Entre los heridos de aquella mañana estaba tu madre, Claudia Maritza Vásquez. Y adelantaste tu venida a este mundo, seguramente agitado por el ruido de la explosión y el susto de tu progenitora.
No sé si a la misma hora en que nacías o en el momento en que te metieron en la incubadora o quizás cuando te trasladaron al Hospital Bloom para hacerte un chequeo exhaustivo, el presidente Mauricio Funes daba un discurso con motivo del 18 aniversario de la Firma de los Acuerdos de Paz, y pedía perdón a las víctimas de la guerra por los abusos cometidos por el Estado durante la misma.
Ya alguien te explicará que hubo una guerra en la década de los 80 del siglo pasado y por qué se originó, aunque espero que puedas tener una versión imparcial de los acontecimientos y simplemente entender que la guerra, por los motivos que sea, y con los contendientes que sea, siempre es la más alta manifestación de la estupidez humana.
También sabrás a su tiempo que, en nuestro país, Enero es el mes más crudo de la siembra; eso parafraseando al poeta nicaragüense Leonel Rugama, quien utilizó la frase en su poema Epitafio.
Enero 20, 2010
Tutti frutti
- De las cosas más divertidas que he encontrado últimamente: el humor de Alberto Montt, en dosis diarias (mire sin compromiso y si le gusta, vuelva). Y seguro volvemos.
- Adelanto de Compañeros de viaje de Henry James, libro que se publica por primera vez en español.
- Discurso de aceptación de la Premio Nóbel de Literatura Herta Müller.
- "Au Sable", un relato de Joyce Carol Oates de su libro Infiel.
- Para los que aman la música clásica: Medici.tv.
- Ciudad Juárez, en la sombra del narcotráfico, un intenso blog escrito desde allá por la periodista Judith Torrea.
- El Salvador cultural, nueva página de información cultural.
- Un blog que me gustó: Libros y bitios de José Antonio Millán.
- Para que lo apunten en su agenda, varios tributos que se rendirán este año a escritores de la literatura universal como José Lezama Lima, Jean Genet y Miguel Hernández, entre otros.
- Una entrevista de 1982 de Televisión Española con Isaac Asimov.
Enero 18, 2010
El perdón del Pdte. Funes
No todo ha sido aplausos y sonrisas por la petición de perdón emitida por el presidente Mauricio Funes el pasado sábado. Tengo la impresión de que, por un lado, la noticia ha pasado con algo de indiferencia por muchos sectores. Los periódicos de derecha, por ejemplo, apenas comentan el asunto.
Hubo además declaraciones desafortunadas por parte del ex-presidente Armando Calderón Sol diciendo que por un lado, el presidente Funes no debía pedir perdón en nombre del Estado porque la guerra la provocó la guerrilla, no el Estado, y por lo demás, que dicho discurso no tendría trascendencia alguna; por su parte el ex-presidente Cristiani dijo que estaba bien que lo hubiera hecho, pero que él (Cristiani) ya había pedido perdón pero que a todos se les había olvidado (sic).
Tengo la impresión de que la opinión generalizada es que el perdón está incompleto. Por un lado, porque se esperaba que el presidente, representando al FMLN como partido de gobierno, también pidiera perdón en nombre de la guerrilla por los abusos y los crímenes cometidos durante la guerra. Esto pese a que el vice-presidente Salvador Sánchez Cerén hiciera dicha petición a nombre del FMLN en otro de los actos de celebración de la firma de los Acuerdos de Paz. La formulación exacta de sus palabras parece no haber satisfecho a muchos. Menos reiterativo que el presidente Funes, Sánchez Cerén se limitó en el último párrafo de su discurso a decir: “A todas las víctimas del conflicto, a todos sus familiares, a sus hijos e hijas, el FMLN les pide perdón, y a todo el pueblo salvadoreño afectado por nuestras acciones militares”. Y consideran como acto de reparación a las víctimas su trabajo político a lo largo de los 18 años transcurridos.
Por otro lado también he escuchado (o más bien leído en varios blogs, Twitter y Facebook), que el perdón queda incompleto si no va acompañado de acciones que lleven a la justicia a los responsables de todos los crímenes y abusos. Y aunque Funes ha dicho que la Ley de Amnistía no será abolida, el llevar a los tribunales a los diferentes responsables de asesinatos, torturas y desapariciones sigue siendo un deseo latente de justicia entre los salvadoreños, porque la impunidad ha sido una constante en este país desde siempre.
Creo también que hay un fuerte sector que, aunque aparenta indiferencia ante las celebraciones por la firma de los Acuerdos de Paz, siente más bien que hablar de “paz” no deja de ser una fuerte ironía, cuando el país se debate en una ola de violencia y criminalidad nunca antes vista. Porque para la guerra (y quizás exceptuando los días de la ofensiva final del Frente), se sabía dónde de dónde venían los balazos. Pero ahora no se sabe dónde puede quedar uno. Con un vergonzoso promedio de entre 12 a 14 homicidios diarios y con el agravante de actos que van escalando en violencia, como el hecho de que se lancen granadas a lugares públicos, como ocurrió el mismo sábado y donde hubo 20 heridos y un muerto, es difícil sentir, convencernos, darnos cuenta y mucho menos decir que aquí “estamos en paz”.
Si bien es importante la declaración de Funes (porque jamás nadie en la historia del país había tenido un discurso conciliatorio de ninguna índole), todas las heridas que están abiertas y supurantes, podríamos decir que desde las masacres de 1932, y que tampoco fueron incluidas en la petición de perdón, pueden encontrar en las palabras de Funes un leve bálsamo. Pero el bálsamo no es la cura.
El proceso de recuperación de la sociedad salvadoreña será largo y complejo, sobre todo por la profunda y compleja polarización política del país, en el cual discursos como el de Funes el sábado siempre dejan inconformes a muchos.
Enero 15, 2010
Al día
La nebulosa de los primeros días. La nebulosa de los meses anteriores. Todo va pasando.
Se reordena, se apacigua, se aclara.
No hay mucho todavía qué decir.
Siento que las primeras semanas, al regresar al Salvador, fueron intensas, veloces, empeñadas en correr y aclarar ese caos inicial del arribo. Tratando de establecer sobre todo una domesticidad elemental pero funcional para poder retomar la vida. Tratando además de aprehender las experiencias de los últimos 5 años y de asimilar lo que implica el regreso.
Se dice fácil, regresar. Pero ¿a qué regresé? Es mi país, cierto, pero es uno bastante defectuoso. Ya sé a lo que vuelvo y el panorama no es paradisíaco. Por lo demás, aquí no tenía una base de operaciones, es decir, casa. Y he tenido que empezar de cero otra vez más.
“¿Ya estás instalada?” es la pregunta que se me ha hecho con más frecuencia en el último mes y medio. No sé bien qué quieren decir con eso. Tengo un techo, sí, y una cama, ajá, y una cocinita eléctrica prestada, también, y recuperé mis libros y los junté con los que traía y recuperé dos que tres papeles que tenía guardados para novelas por escribir. Eso es todo lo que tengo, eso es todo lo que hay. Si a eso le podemos llamar “estar instalado”, no sé.
La casa permanecerá bastante vacía durante meses. No hay manera financiera posible para que sea de otro modo. No quiero endeudarme, y además odio comprar las cosas a crédito, así es que viviremos en un estado espartano de cosas durante un buen rato.
Enero 13, 2010
El jardín de la Loli
Cuando terminé de trasplantar las plantas que había comprado y las coloqué en sus respectivas macetas, me senté a descansar un rato y a contemplar la obra realizada. Tenía todavía las manos tierrosas y el olor de las plantas bien metido en la nariz. Se miraba bonito pero de inmediato me asaltó la culpa: comprar plantas no era la necesidad más urgente, me gasté un dinero que no debía, qué voy a hacer el resto del mes, debí haber comprado esto o aquello, etc. etc.
En eso estaba cuando se apareció la Loli en la puerta. Se paró ahí, vio a izquierda y derecha, y luego me miró a mí.
Esa mirada...
Esa mirada me ha convencido de que, luego de tan largo tiempo de convivencia, es posible que humanos y animales se comienzan a transmitir el pensamiento y de ahí que uno (y ellos) sepamos exactamente lo que estamos pensando, sintiendo, deseando, necesitando. No hace falta hablar con palabras articuladas para entenderse.
Esa mirada llena de asombro decía: “¡Hiciste magia! ¡Hay plantas!”.
Viendo esa carita se me quitó toda la culpa. Y pensé: “claro que era urgente tener plantas, era urgente para la Loli”. En parte también lo era para mí. Yo que me crié en finca y que siempre he tenido jardín, estaba extrañando meter mis manos en la tierra y cuidar plantas. Gocé como niña trasplantando y sintiendo el olor de la tierra húmeda y de las hojas y las raíces. Pero he gozado mucho más al ver la reacción de mi gata en ese momento y en los días siguientes.
Entonces la Loli se fue a tomar un poco de agua en la esquina del patio, y se volteó nuevamente como para comprobar que aquello no había sido una alucinación. Me miró de nuevo, contentísima.
Enero 11, 2010
Las cicatrices de un libro
La reciente noticia de que el lector electrónico de libros conocido como Kindle fue el artículo más vendido durante el año pasado en Amazon, reavivó la discusión sobre el futuro del libro de papel.
Los fundamentalistas tecnológicos insisten en profetizar la pronta desaparición del libro, utilizando argumentos algo flojos como que hay que evolucionar y adaptarse a los cambios que el supuesto progreso nos va imponiendo.
Dichos aparatos no son precisamente baratos. Además, luego de comprarlo, habrá que adquirir los libros. Un rápido vistazo por Amazon viene por lo demás a comprobar que, aunque un poquito más baratos que las ediciones impresas, los libros electrónicos tampoco son regalados.
Tengo sentimientos encontrados en cuanto al lector digital. Jamás he podido ver uno ni conozco a alguien que lo tenga, así es que puedo decir muy poco sobre su conveniencia o no para leer en ellos. Me llaman la atención, como tantos otros inventos recientes, y me agrada pensar que podría meter, dentro de un sólo traste, toda mi biblioteca. La de contratiempos que me ahorraría en las mudanzas. También sería útil para viajar y transportar con uno libros de consulta, diccionarios y de todo tipo.
Pero la realidad es que las editoriales en español todavía no se han abierto a dicho mercado y por lo demás, las limitaciones económicas de nuestros países no permitirían una masificación del lector electrónico. De hecho, en El Salvador todavía estamos en la parte en que tenemos que promover la lectura y para ello el libro de papel sigue siendo la mejor alternativa.
Enero 08, 2010
"El extraño del pelo largo", La Joven Guardia
Ya hace bastante rato que no ponemos música por aquí. Y hoy no puedo evitar poner este video de una canción que me gustaba muchísimo en mi infancia. Andar "el pelo largo" a fines de los 60 era sinónimo de "ser hippie" y el pelo largo, bueno, podía ser como el de los Beatles cuando comenzaron, o como el de Carlos Santana o Robert Plant. Ver a un hombre con el pelo "largo" en El Salvador era motivo de escándalo y cejas alzadas para los mayores que, como mi padre, decían que "todos esos peludos eran unos vagos".
Ah, inocentes tiempos aquellos...
Enero 06, 2010
¿Un poquito de tutti frutti?
- Hay gatitos que, aunque usted no lo crea, les gusta pintar. ¿Por qué lo hacen? Why Cats Paint? A theory of feline aesthetics.
- Calidoscopio, panfleto cultural.
- Carátula, edición diciembre 09/enero 10.
- Archivo surrealista: el universo del surrealismo en español.
- "Los muertos callan en la Sierra Alta", reportaje de José Luis Sanz sobre las maras en El Salvador.
- Laúd y cicatrices, un fragmento del libro de Danilo Kiš.
- Fronterad, revista digital de España.
- Una buena página sobre William Burroughs.
- Dixibook, actualidad y tendencias en el negocio editorial.
- Rollinga, noticias sobre música, literatura y otras cositas, desde Chile.
- "La muerte del autor", Roland Barthes.
Enero 04, 2010
La basura o la vida
Me llama la atención que en los últimos cinco años sea muy poco, por no decir nada, lo que el país ha avanzado en materia de estimular la conciencia ecológica de sus ciudadanos. Mientras leemos y escuchamos frecuentes discursos sobre el cambio climático y la imperante necesidad de preservar nuestro planeta, ¿con qué opciones contamos los salvadoreños para contribuir, desde el ámbito doméstico y cotidiano, en la conservación de nuestro entorno?
Pareciera que, todo lo contrario, los salvadoreños estamos peleados con el medio ambiente. Odiamos la naturaleza. La odiamos tanto que derribamos bosques enteros para convertirlos en autopistas, lotificaciones, residenciales, centros comerciales y áreas de cultivo, todo en nombre de una distorsionada noción de progreso.
Al destruir esos bosques destruimos también el hábitat de especies animales diversas y desequilibramos el armónico y misterioso concierto de la vida. Después nos damos golpes de pecho y clamamos al cielo cuando ocurren dramáticos deslaves e inundaciones que dejan no sólo pérdidas materiales sino, lo peor, pérdidas humanas. ¿Pero existen campañas de reforestación permanente?
Me llama la atención también que no existan proyectos de reciclaje nacionales o locales. ¿Qué se hace con las botellas de vidrio? ¿Con los periódicos viejos? ¿Qué se hace con las odiosas botellas de plástico y con los cartones tetrapack en los que vienen tantas bebidas azucaradas y lácteas? ¿Dónde están los centros de acopio, quién organiza campañas de recolección, qué se hace con toda esa basura? ¿Dónde se compra papel reciclado? ¿Quién recicla latas de aluminio?
