Octubre 12, 2009
Ché, el argentino
Para muchas personas, sobre todo para los menores de 30 años, Ernesto “Ché” Guevara es una silueta que suele aparecer en camisetas y posters, una figura más del mundo pop que junto con la Coca Cola, Marilyn Monroe, McDonalds y las Sopas Campbell hechas famosas por Andy Warhol, es parte de los íconos culturales de nuestro tiempo.
Los más informados podrán vagamente “saber” que el Ché era amigo de Fidel Castro y que algo tuvo que ver con la revolución cubana. Pero seguramente no saben que detrás de la imagen de las camisetas, está un médico argentino que escribió una obra ensayística de carácter político, y hasta algunos poemas, y sobre todo, el constructor de las bases ideológicas de la guerrilla cubana, que sirviera de modelo e influencia para la construcción de las posteriores guerrillas latinoamericanas en los años 70, y cuyos preceptos y nociones fueron puestos (o intentados poner en práctica), durante las guerras de los 80, particularmente en Centro América.
Intentar hablar del Ché no es cosa fácil. Hay mucho mito, mucha politización de la figura y finalmente, en algún lugar oculto, la verdad sobre la persona. Por lo tanto, probar una biografía es una empresa compleja, que necesita definir exactamente cuál de todos los hilos y versiones va a seguirse para esbozar parte de su retrato. Un retrato que, me parece, siempre quedará incompleto y siempre contará con el acercamiento subjetivo de quien lo emprenda. Porque el Ché ha trascendido la persona, la realidad, y en ese mundo alado del mito, se le ama, se le aborrece, se le mistifica, se le distorsiona, se le manipula.
