Julio 14, 2009
Para vender un libro...
Supongo que ya no es de extrañarse que algunos escritores (o quizás muchos, no sé), decidan que su escritura debe estar encaminada a complacer editoriales o modas pasajeras, o enfocada en intentar las escritura de un “bestseller” para forrarse en billetes. Algunos creen que la “fórmula” para ello es acompañar su libro de algún escándalo o de tácticas de marketing inusuales, todo con tal de llamar la atención y, por lo tanto, de lograr las ventas deseadas.
Pienso en estas cosas a raíz de dos noticias: la primera, la del escritor croata Pero Kvesic que “amenazó” con quemar toda la edición de sus libros si nadie los compraba. Había juntado los 425 libros que quedaban de una auto-publicación de 1,000 ejemplares y ya tenía dispuesto el montón en el centro de Zagreb cuando dos distribuidoras le compraron los libros y se salvaron de la quema.
La otra noticia es la del escritor japonés Koji Suzuki, quien publicó su última novela, Drop (Gota) sobre papel higiénico. Se trata de una historia de terror psicológico que transcurre dentro de un pequeño baño japonés y dura exactamente 88 centímetros de papel, así que en cada rollo la historia se repite 34 veces. Cuesta el equivalente a 2.2 dólares y ya ha vendido 80 mil ejemplares a un mes de haberse “editado”. El libro-rollo se vende tanto en la sección de artículos del hogar de los supermercados, como en librerías y también en internet.
No sé si a tal producto pueda llamársele en realidad una “novela”, pues sólo tiene 2,000 palabras, es decir, son poco menos de 5 cuartillas a espacio sencillo (para mí, eso sería un cuento). Pero bueno, ya sabemos que a los japoneses eso no les quita el sueño, tomando en cuenta que hay "novelas" escritas para teléfonos celulares. De hecho, de las 10 novelas más vendidas el año pasado en Japón, 5 fueron "novelas para celulares".
