Febrero 23, 2009
Gerardo
Nació en algún lugar de Guatemala, de cuyo nombre ya no quiere o ya no puede acordarse. Creció allá pero la vida lo trajo hace cosa de diez años a Costa Rica.
Tenía mujer, un par de hijos. Vivían en una casita. Trabajaba como operador en una fábrica. No suelta muchos detalles acerca de su pasado. Todo depende de cómo se encuentra el día en que te lo platica, de cómo esté su lucidez. En algún momento de su historia, un momento que no precisa, lo dejó y perdió todo por el alcohol.
Gerardo es el indigente oficial de nuestra cuadra. También es conocido como Francisco, Chico o “El indio”. Precisamente tiene el rostro aindiado, pómulos altos, piel muy oscura, ojos rasgados y una voz áspera como lija.
Gerardo vive en nuestra calle y sus alrededores. Se dedica a cuidar vehículos. Come de lo que le dan en el comedorcito chino de la esquina, cuyo dueño en realidad no es chino, ni siquiera oriental, sino un nicaragüense que vino a Costa Rica, también hace varios años, buscando una mejor vida.
A Gerardo es frecuente verlo buscar comida en las bolsas de basura. A veces he pasado mientras él saca algo y se lo come. Da la vuelta para que no lo mire hacerlo. También se da la vuelta cuando lo encuentro sentado en la banqueta tomando alcohol. Si las propinas por cuidar carros han sido buenas, se da el lujo de tomar un botellita de guaro Cacique. Pero si no, bebe una botella de alcohol de farmacia. La bebe como si fuera limonada. Traga con avidez y puedo ver en su rostro la sensación de alivio que le provoca aquel trago.
