Enero 07, 2009
Shooting Dogs
La hipocresía de ciertas instituciones y gobiernos en cuanto a su manera de reaccionar ante ciertos acontecimientos queda al descubierto una vez más en la película Shooting Dogs.
La película se enfoca en los sucesos de 1994 en Ruanda y en el genocidio contra los tutsis ejecutada por los hutus. En poco más de 100 días fueron masacrados casi un millón de tutsis, la mayoría a machetazos. Todo esto ante la indiferencia mundial y ante la inútil presencia de los Cascos Azules de las Naciones Unidas. Y digo “inútil” porque bien conocida fue la actitud del organismo al establecer el mandato de no disparar a menos que fueran agredidos directamente y que se limitaran a mantener “la paz”, una paz que no existía por ninguna parte.
Ya existen otras películas y documentales que hablan sobre esta tragedia y que ya he comentado aquí.
Sin embargo, me parece que Shooting Dogs plantea el conflicto con elementos nuevos y más brutales que los que habíamos visto. La película se centra en lo ocurrido en la Escuela Técnica Oficial, donde en su momento tomaron refugio miles de tutsis debido a que allí se encontraba un contingente de Cascos Azules. Allí, pensaban, estarían seguros. La Escuela, manejada por un padre católico, se convierte en un enorme campamento de refugiados y afuera de sus verjas, los hutus permanecen amenazantes, esperando la menor circunstancia para eliminar a los “cucarachas”, como dieron en llamar a los tutsis.
