Octubre 31, 2008
Recomendaciones
-En 100 palabras por minuto, una serie de enlaces a varios textos en línea de David Foster Wallace.
-PoeWar, una página con diversos consejos para escritores.
-Ya viene noviembre, y con ello el Nanowrimo, National Novel Writing Month. El objetivo es escribir un primer borrador de una novela de 50 mil palabras (unas 175 páginas) en un mes. También se puede hacer en español. ¿Se apunta?
-Desde Colombia, la revista Arcadia.
-El Faro de El Salvador ha abierto una muy buena sección dedicada exclusivamente al fenómeno migratorio.
-Un diálogo entre Ricardo Piglia y Sergio Ramírez en la Revista Quórum. Hablan sobre "la importancia del cuento, el poder, el exilio y el placer de la charla literaria".
-Vi de nuevo los videos de estas canciones en Panamá, y desde entonces las ando tarareando:
"I'll I wanna do", Sheryl Crow
"Love Fool", The Cardigans
Octubre 29, 2008
Madeinusa
En un pueblito remoto del Perú se celebra en Semana Santa “el Tiempo Santo”: desde las 3 de la tarde del Viernes Santo hasta las 6 de la mañana del Domingo de Resurrección se puede hacer de todo y no será considerado pecado por Dios. ¿Por qué? “Porque Dios está muerto. No puede ver”.
El Tiempo Santo es definido y celebrado de manera sincrética entre lo católico y lo indígena. Entre pólvora, máscaras, bailes, alcohol, comidas, libertinaje sexual, robos y váyase a saber cuánto más, los habitantes del lugar aprovechan para hacer lo que durante el resto del año no se puede.
A este pueblo llega un día Salvador, un geólogo de Lima. Se queda trabado en aquel lugar debido a que el camino que lo llevaría a su verdadero destino tiene un problema y no se puede seguir. Llega en el justo momento en que una muchacha llamada Madeinusa, la hija del Alcalde, es declarada “la virgen más bonita” y será la que encarnará a la Virgen María en las procesiones correspondientes.
Éste es el marco de la historia de la película Madeinusa, escrita y dirigida por la peruana Claudia Llosa, una película que me parece una buena reflexión sobre la doble moral que nos rige a los humanos, no importa en qué parte del mundo vivamos.
Octubre 28, 2008
Grazin' in the Grass, Hugh Masekela
Ayer me pasé buena parte del día haciendo mandados. Y no sé qué ondas, pero en tres diferentes lugares a los que llegué, estaba sonando esta canción. ¿Se puso de moda de nuevo? Es una canción de los 60 y yo la conocí en la versión instrumental de Hugh Masekela (que es la que hoy les comparto), pero también hay una excelente versión cantada por The Friends of Distinction.
En el último lugar en el que estuve, un super mercado, ya estaba yo silbándola en la sección de frutas y verduras y recibiendo miradas de "¿cómo se atreve esta ordinaria a silbar en el super?" de las señoras pof pof que suelen llegar allí...
Octubre 27, 2008
Gris Dickens, alias "El Chuco"

Era grande, gris y con el pecho blanco. Su cuerpo era inusualmente largo, tanto que lo pensé “un gato salchicha”. Le faltaba un pedazo de la oreja derecha y siempre andaba sucio, con algún arañazo en la cara. Tal era su grado de suciedad que comencé a llamarlo “el gato Chuco”.
Primero se asomó como para tantear territorio pero huía al verme. Luego comenzó a pelear con la Loli, mi gata, y yo corría para espantarlo. En algún momento dedujo cómo entrar por la puertecita de la Loli, y se robaba su comida. Se convirtió en rutina correrlo, pero el gato no se rendía. Así es que la que tuvo que rendirse fui yo.
El Chuco, viendo que no lo corrí más, se puso confianzudo. Después de comer se echaba a dormir en el lavamanos del baño o sobre el televisor. Me daba recelo su aspecto feroz y me sorprendí cuando me dejó acariciarlo. Su pelo era muy áspero al tacto y siempre le sentía cascaritas de heridas antiguas en la piel.
Ya que íbamos a tener que convivir, decidí ponerle un nombre decente. Y lo llamé Dickens, en honor del escritor inglés creador de personajes como niños huérfanos y gente del bajo mundo de Londres que siempre se sobreponían a la adversidad.
Octubre 24, 2008
Para construir una novela (y 2)
-Bastante del material leído cayó repetidamente en el error de ser discursivo. Autores que quieren convencer al lector de planteamientos morales, religiosos, ambientalistas y políticos. Párrafos largos explicando conceptos que son obviamente la opinión personal del escritor, pero que están puestos o en boca de algún personaje o como parte del discurso narrativo. Hubo alguien que incluso se atrevió a pringar la novela con el así llamado “lenguaje inclusivo”, o sea, hablando de hombres y mujeres, niños y niñas, hermanos(as)...
Obviamente el escritor de novelas tiene un punto de vista y una opinión de las cosas, y la novela puede ser un espacio para compartirlas. Pero hay que evitar el discurso, y sobre todo, el afán de convencer. Ya lo vivimos en los tiempos de la guerra en Centro América. Se confundió panfleto con literatura y se utilizó mucho el discurso político en la narrativa. Pero ya sabemos que el aceite y el agua no se mezclan. Si alguien quiere convencer a un lector de algo, mejor que escriba un ensayo, y argumente y fundamente desde el texto teórico.
Creo que demasiado a menudo se pierde de vista que la novela cuenta una historia, presenta personajes que desarrollan esa historia, ambientes, circunstancias. Y que los hechos muchas veces demuestran más que un discurso explícito.
Allí radica precisamente gran parte del genio de la escritura: ¿cómo plantear a través de una historia, de escenas y de personajes, lo que yo creo y pienso? Hay que hacer un gran ejercicio imaginativo para ello. Un discurso cualquiera puede decirlo, pero contar una historia... eso es otra cosa.
Octubre 23, 2008
Para construir una novela (1)
La experiencia de leer 29 manuscritos inéditos de novela aspirantes a ganar un concurso me supuso una serie de reflexiones bien extensas sobre el oficio de la escritura y de la construcción de la novela en sí.
Ser jurado me pareció un ejercicio algo contradictorio, pues siento que sigo siendo una aprendiz y que cada cosa nueva que escribo es como partir de cero, sin saber nada. Estoy muy pero muy lejos de considerarme una experta o alguien que ya tiene develadas todas las claves de la escritura. Por esa sensación de aprendiz es que traté de ser lo más justa y objetiva posible en mi lectura. Por decir algo, estuve dispuesta a dejar pasar un poco la mala ortografía y algunos lapsus de mala redacción si la historia y su conjunto en general lo ameritaban.
De la lectura de los manuscritos, me llamaron la atención una serie de errores que parecían repetirse (y de los cuales tomo nota para futuros proyectos propios). Supongo que a veces es más fácil ver los errores en los escritos ajenos que en los propios.
Con el ánimo de compartir algo de esa experiencia, sobre todo con gente que en este momento se está dando de trompicones con la escritura de alguna novela, o que piensa pronto zambullirse en dicha aventura, anoto lo que me han parecido ser errores a ser evitados en la construcción de una novela.
Octubre 22, 2008
Las obras completas de Billy el Niño, Michael Ondaatje
Después de 11 semanas de leer informes de trabajo (o sea, nada literario), y 29 novelas aspirantes a ganar un concurso, lo primero que sentí necesidad urgente de hacer al terminar fue de leer un libro. O sea, leer para saborear de nuevo el gran placer de leer literatura. Tomar un libro publicado que no tuviera que leerlo con todas las alarmas encendidas, corrigiendo estilo, descubriendo valores o fortalezas, entramados o técnicas, para someterlas a un ranking de categorías en un concurso.
Tomé dos libros simultáneamente. Uno lo terminé en el aeropuerto, a la ida, porque me cambiaron de vuelo y salí un par de horas después de lo programado. El otro todavía no lo termino pero es maravilloso y muy pronto hablaré de él, quizás la próxima semana pues me falta poco para concluirlo.
El libro que terminé fue Las obras completas de Billy el Niño de Michael Ondaatje. Primera (y única) queja: ¿A quién se le ocurre traducir Billy The Kid como “Billy el Niño”? Lo siento pero Billy The Kid es The Kid aquí y en la Cochinchina.
Michael Ondaatje, para quienes todavía no han tenido el gusto de leerlo, escribió El paciente inglés, la novela sobre la cual se basó la famosa película.
En Las obras completas..., Ondaatje hace un recuento peculiar sobre la vida del famoso bandido. Una especie de aproximación biográfica que combina varios géneros: poesía, prosa, entrevistas, declaraciones de quienes lo conocieron e incluso algunas fotografías y dibujos que ilustran pasajes y momentos de la vida de Billy The Kid. Difícil encasillarla o definirla, imposible llamarla novela o cuentos o poemas. Pero eso es precisamente lo que más me gusta de este libro, su indefinición y por ende, su carácter experimental, rompedor de esquemas. El autor escribe la historia utilizando los recursos estilísticos que mejor le permiten abarcar su trama.
No creo que haya que ser ni conocedor ni admirador del personaje para gustar este libro tan delicadamente escrito. Y me parece espectacular que la crudeza de la vida del oeste pueda ser descrita de una manera tan exquisita como lo hace el autor. Ondaatje nos aproxima, sin duda, al lado humano y solitario del personaje. Sus relaciones, la persecución que de él hace Pat Garrett, detalles de vida que, reales o no, contribuyen a la formación del mito del pistolero que, con apenas veintiún años de vida, se convirtió en una leyenda de la que se escribe y habla aún en nuestros tiempos.
Si quiere leer las primeras páginas de este libro, entre aquí.
Octubre 21, 2008
Ya llegué de donde andaba...
¿A dónde estaba? En Panamá.
¿Qué andaba haciendo? Fui jurado de la sección novela del Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró, que se otorga cada año en diferentes géneros narrativos.
¿De cuánto es la bolsa de dicho premio? 15 mil dólares en cada género.
¿Quién organiza? El INAC (Instituto Nacional de Cultura de Panamá).
¿Resultado de la experiencia como jurado? Es la primera vez que soy jurado en algún concurso. Aunque ya se me había pedido en otras ocasiones, no había aceptado por motivos que ahora no recuerdo. Al fin me animé a hacerlo. Fue un poco de locura de parte mía haberlo hecho. Lo digo en buen ánimo. Estaba con una cantidad de trabajo realmente abrumadora en ese período y aceptar esto implicó invertir absolutamente cualquier segundo desocupado para leer las 29 novelas que compitieron. Por esos días fue cuando dije que no iba a postear por acá tan seguido. Me tocó leer las 29 novelas en 11 semanas, que fue el tiempo que tuve entre que las recibí y la fecha del viaje. Casi todas las novelas pasaban de las 200-250 páginas, unas alcanzaban casi las 300.
Continuar leyendo»Octubre 13, 2008
De viaje
En menos de 15 horas estaré de nuevo en un avión rumbo a algún lugar de Centro América. En su debido momento contaré a dónde y qué andaba haciendo. Y como sigo sin tener portátil (snif, snif), y deconozco cómo estarán las condiciones de internet en el hotel donde estaré, no creo que haya actualizaciones en el blog durante esta semana. Vuelvo por ahí del 20 o 21. Hasta entonces...
Los que se quedan
Ocurrió en La Montañona, Chalatenango, un cantón con pocas casas, una escuela y una cancha de fútbol, ubicado en medio de una montaña boscosa donde, en tiempos de la guerra, estuvo el campamento de la radio insurgente Farabundo Martí. Ahora La Montañona es un parque natural protegido, con intenciones turísticas, donde hay algunas rústicas cabañas para recibir a los visitantes.
Un par de amigos míos fueron a aquel lugar en abril del año pasado, con la intención de pasar un tranquilo fin de semana. Se hicieron de un pick up 4x4, la única manera de llegar a través del camino de tierra y piedras que accede al lugar. El viaje había sido medio azaroso, pero la belleza y la tranquilidad del paraje les hicieron olvidar bien pronto la dificultad de la llegada.
Todo iba muy bien. Pero a las 6 y media de la tarde alguien fue a buscarlos. Necesitaban su ayuda, o más específicamente, el vehículo. El único capaz de realizar la tarea que tenían por delante: un muchacho, de unos 15 o 16 años, había intentado suicidarse. Había que sacarlo pronto de allí.
Por la tarde, el muchacho se había metido en una especie de bodega que había al lado de la cancha de fútbol, al final del cantón. Ahí bebió un pesticida para matar gusanos llamado Tamarón. Cuando alguien de la comunidad encontró al joven, su sistema digestivo estaba desgarrándose y había expulsado heces de manera profusa.
Cuando mis amigos me contaron el incidente, remarcaron que todo el lugar apestaba. El muchacho se agitaba en intensos dolores. Lo colocaron sobre un plástico y así lo encaramaron en la cama del pick up. La idea era que mis amigos bajaran a la carretera hasta topar con la ambulancia, que ya había sido llamada, y que llevaría al agonizante hasta el hospital de Chalatenango. Cuando lo entregaron a la ambulancia, ya de noche, el muchacho aún estaba vivo.
Octubre 11, 2008
Ne me quitte pas, Jacques Brel
El pasado jueves el cantante de origen belga Jacques Brel, cumplió 30 años de fallecido. No cabe duda que la canción que le dio mayor fama fue “Ne me quitte pas”, a mi juicio la canción de amor más trágica, desesperada, conmovedora y desgarradora jamás escrita. Una canción, que, debo decirlo, invariablemente me saca el llanto (no lágrimas, llanto), y que me deja en un estado de melancolía profundo que dura días, porque me parte el alma.
Brel solía decir que no se trata de una canción de amor, sino una “chanson de lacheté”, de cobardía, de falta de coraje. Brel escribió esta canción al momento de separarse de Suzanne Gabriello, quien estaba embarazada y abortó luego de que él rehusara dicha paternidad.
Entonces, la cobardía de no amar, de no asumir el reto del amor, separarse para luego reconocer el vacío e intentar regresar o recuperar al ser amado, cuando ya es demasiado tarde, cuando ya todo está irremediablemente perdido.
No tener el coraje para salvar el amor, he ahí la cobardía. Y la tragedia que cuenta la letra de esta canción (“te contaré/la historia de un rey/que murió por no poder encontrarte”), y la desesperación (“no me dejes”) y el desgarro (“Ya no lloraré más/ya no hablaré más/me ocultaré por ahí/a verte bailar y sonreír/a escucharte cantar y además reír/permite que me convierta/en la sombra de tu sombra/en la sombra de tu mano/en la sombra de tu perro/no me dejes, no me dejes, no me dejes, no me dejes...”).
“Permite que me convierta en la sombra de tu perro”... voy por los kleenex.
Octubre 10, 2008
Recomendaciones
-Siguiente página tiene a disposición para firmas un comunicado en favor del periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro, el más reciente blanco de los desmanes del régimen Ortega-Murillo.
-Carátula 26 está en la red. En la sección de narrativa hay un avance de la nueva novela de Carlos Fuentes, La voluntad y la fortuna.
-Para investigadores e interesados, la Universidad de Princeton tiene a disposición los archivos de Sergio Ramírez para consulta. Una relación del material disponible está aquí.
-Y para conmemorar el 20 aniversario del disco Watermark de Enya, nos receto "Orinoco Flow".
Octubre 09, 2008
En el salón de belleza
Él, estilista colombiano, 6 años de vivir en Costa Rica.
Ella, salvadoreña, 3 años y 9 meses de vivir en Costa Rica.
En el momento del peinado, él le pregunta si quiere que le corte el pelo. Ella dice que no, que se lo cortó la vez pasada.
-Por cierto –comenta ella–, gustó mucho el corte que me hiciste.
-¿Ah sí? –exclama orgulloso el estilista–.
–Sí –dice ella– lo que pasa es que estuve en El Salvador, y como tenía más de un año de no ir, no me habían visto con el pelo así. A varia gente le gustó el corte.
Y él, ay qué bueno que fuiste, ¿y cuánto tiempo estuviste?, y ella le da detalles.
Entonces él pregunta ¿y no te dieron ganas de quedarte?
Y ella responde, apesadumbrada, ¡¡¡ayyyy, síiiiiii!!! Se me hizo difícil volver, quería quedarme allá con mis amigos...
Y él, a mí me pasa igual. Vieras que yo estoy con un gran dilema en mi vida, si quedarme o irme.
Y ella, ay, yo igual.
Y él, es que uno como que nunca se termina de adaptar, ¿verdad?
Ella, pues no, yo por lo menos sigo sintiéndome extraña. Y por lo demás, siento que la vida sólo es trabajo y trabajo y nunca progreso.
Él, en efecto, trabaja uno todo el día y todos los días y ni rico se hace uno, si por lo menos eso. Yo estoy igual que allá, no mejora mi situación.
Ella, yo pienso que si por lo menos uno mejorara, valiera la pena el sacrificio, pero para estar igual que estábamos allá, es mejor regresarse, porque por lo menos allá está uno con su gente, en su país, comiendo su comida...
Él asiente.
Ambos se quedan callados largo rato. Cada quién pensando en su terruño.
(Foto: Millie's Beauty Salon de Chicago. Tomada de Bright Lights Dim Beauty of Chicago).
Octubre 06, 2008
Apuntes en mi moleskine mientras veo 2001, A Space Odyssey de Kubrick

En “The Dawn of Man”, cuando nuestros ancestros simiescos descubren que pueden tomar algo, y con ello, golpear.
El hombre descubre la violencia. Y el acto de matar.
La herramienta, the weapon of choice, puede ser cualquier cosa. Una piedra, un hueso, una quijada de asno.
Matar le puede servir para dos fines: alimentar o vencer a sus enemigos. Luego, matar cobrará otras categorías: desahogar furias, demostrar poder, causar miedo.
Los otros, los que aún no descubrieron el acto de matar, miran con espanto cómo uno de los suyos cae, no se mueve más. Está muerto. Aprenderán por el ejemplo. Matarán también, tarde o temprano.
Más adelante, mucho más adelante, el hombre descubrirá que las palabras también hieren. Y hasta matan. Simultáneamente descubrirá que el silencio o el no decir también es hiriente, asesino, doloroso.
Las naves espaciales flotando en el espacio. Tan reales.
El espacio, la soledad.
Y si no fuera por la música, el silencio.
El infinito, angustiante silencio.
La limpieza de la estructura y las naves.
La respiración del capitán Dave Bowman en su traje espacial.
El zumbido del traje mientras sale a inspeccionar la nave.
Zumbidos, respiraciones. Seguramente también el palpitar del propio corazón. Sus únicas compañías.
Octubre 03, 2008
Recomendaciones
Para mientras lee: "Tenderly" de Billie Holiday.
-José Saramago tiene blog.
-Maurice Echeverría comparte sus poemas en internet: La glándula infinita y Setenta y dos ángeles tullidos.
-"Feos, sucios y raros", un texto de Charles Bukowski publicado en El Acordeón, suplemento de El Periódico de Guatemala.
-¿Le provoca algo de curiosidad saber cómo son los estudios de algunos escritores? The Guardian tiene una sección que se llama "Writer's rooms", donde se fotografían los estudios de varios escritores, muchos desconocidos para nuestras latitudes, pero de pronto hay alguno que sí conocemos. De todos modos, interesante. Algo con dicha intención, pero en menorísimas proporciones hace Babelia con "El rincón".
-"Biloxi Blues" de Alberto Fuguet en Libros de Mentira, una página dedicada a escritores chilenos.
-"The Idiot President", un cuento de Daniel Alarcón en The New Yorker.
-El ojo de Adrián, versión "Muerte en Venecia", ya está en la red. Descargable en pdf o para leerse en forma de blog.
Y para continuar en el mismo mood... "The Very Thought of You", Billie Holiday.
"(There Is) No Greater Love", Amy Winehouse.
Octubre 02, 2008
Casa de arena
En 1910, Áurea, embarazada de pocos meses, es llevada hasta una zona desértica del Brasil donde su esposo pretende instalar una población. Los acompaña doña María, la madre de Áurea. Luego de que los colonos que acompañan a la pareja escapan y que el esposo muere accidentalmente, las dos mujeres quedan solas y sin alimentos ni recursos en aquel paraje desolado y deshabitado.
Buscan apoyo en una comunidad cercana, donde viven descendientes de esclavos. El negro Massu las ayudará a conseguir comida y también, poco a poco, en la sobrevivencia práctica.
Pero Áurea se resiste a vivir allí para siempre y busca, afanosa y obsesivamente, la manera de regresar a la civilización. La esperanza está en Chico do Sal, un viejo mercader que viaja hasta aquella remota región para comprar sal. Poco a poco, Áurea negocia y ahorra como para emprender el viaje, pero Chico muere. ¿Perderá con ello Áurea su oportunidad de regresar a la ciudad?
