Septiembre 30, 2008
Paul Newman (1925-2008)

¿Cuál es su película favorita de Paul Newman?
¿La mía? Difícil quedarme con una. Me gustan: Butch Cassidy and The Sundance Kid, The Sting, Cool Hand Luke y The Color of Money...
Septiembre 29, 2008
Sociedad de desecho
Hace un par de meses necesitaba imprimir un documento, pero cuando encendí mi impresora, no pasó nada. Apreté una y otra vez el botón de encendido y la máquina no respondió. Revisé cables, conectores, moví el aparato y lo intenté en otro enchufe. Nada. Tuve que ir a imprimir mi documento a un café internet.
Pasaron los días. De vez en cuando me acordaba del asunto, intentaba encender la máquina, que seguía sin funcionar, y no sé por qué concluí que lo que estaba malo era el cable que se conectaba a la corriente y que debía comprar otro.
Fui a un par de negocios buscándolo, pero los que me atendían me decían que no vendían ese tipo de cable, que iba a ser imposible conseguirlo y que mejor pensara en comprar una nueva impresora. Me parecía insólito que, tan con la mano en la cintura, me dijeran que me comprara otra, como si el dinero creciera en los árboles. Además tenía la impresión de que la máquina, que en realidad era una multifunción (impresora, escáner y copiadora), no estaba tan desvencijada. La había comprado hacía cosa de 3 años y no la había usado demasiado.
Rendida, fui al representante oficial de la marca de mi aparato, convencida de que solo ellos podrían rescatarme de aquel percance que estaba durando demasiado. Mi impresora me hacía falta y aquello de ir a pagar por impresiones en un café internet no podía continuar. Fui a dejar el aparato.
Pocos días después me avisaron que no podría arreglarse. Que la tarjeta estaba dañada y que ellos no vendían dicho repuesto. “¿Y eso qué significa?”, le pregunté a la tipa que me atendió. “Bueno, que tiene que desecharla”. “¿Cómo que desecharla? ¿Me está diciendo que la tire a la basura?” “Pues sí”, contestó ella, visiblemente incómoda por el uso de una palabra tan ordinaria como “basura”.
Septiembre 25, 2008
Water
Según las Leyes de Manú, al morir su esposo una viuda tiene tres opciones: ser quemada con su esposo, dedicarse a una vida de contemplación o casarse con el hermano menor del esposo muerto.
Muchas de ellas son llevadas por las propias familias a casas de viudas donde deberán vivir el resto de su vida natural, raparse el pelo, vestir siempre con saris blancos, no comer comida frita ni dulces, no reír, no jugar, no cantar y por supuesto, no volver a amar a ningún hombre y mucho menos pensar en casarse. Su contacto social es restringido y el simple hecho de tropezarse con alguien “ensucia” a la otra persona. Para su manutención (y la de la casa) deberán pedir limosna en las afueras de los templos. Parte de ese dinero deberán ahorrarlo para ser incineradas cuando les llegue la muerte.
Pero la estricta observación de la reglas no impide que haya un espacio para la doble moral y de ciertas prácticas que, seguramente, no son bien vistas por las mismas leyes que dictan tan estricta observancia para las viudas...
En la película Water de la directora india Deepa Mehta, se examina esta forma de vida a través de la historia de Chuyia, una niña de 9 años cuyo esposo, considerablemente mayor que ella, muere. Para la niña la separación de su familia, la imposición de severas prohibiciones que chocan totalmente con su condición infantil, la amargura y el desaliento que reina entre las viudas de la casa a donde es llevada y la perspectiva de tener que pasar el resto de su vida en aquel encierro, despiertan en ella una natural rebeldía.
Septiembre 23, 2008
Inventario de viaje
El taxi pedido por teléfono que nunca llega.
Caminar incrédula por el aeropuerto. Ganas, inconmensurables ganas de ir.
Escucho claramente maullar a la Loli, tanto así que en automático, me agacho para acariciarla. Pero ella no está allí.
Requesón, empanadas de frijoles, chilate con nuégados, sopa de chipilín, pupusas de queso con loroco.
Refresco de ensalada en El café de Don Pedro.
El mar. Las olas como un mantra en movimiento, cuya constancia te hace entrar en trance.
Cangrejos ermitaños cargando sus casas en la noche.
Luna llena en el mar. Hace frío.
Desconexión. Todo está lejos. Nada está aquí, está “allá”; no ocurre aquí, ocurre “allá”, tan lejos que no me toca.
Estar ante un librero y que te digan “agarrá los libros que querrás”. Y sentirme como niña en dulcería, y por supuesto, tomar libros.
Dormir la siesta rodeada de los libros recibidos, como un niño cuando duerme con los juguetes recién recibidos en Navidad.
Leer El pozo de Juan Carlos Onetti.
Historias tristes de suicidios.
Historias tristes de desamores.
Terracita con bolas de alcanfor para espantar murciélagos.
Reencuentros. Personas, lugares, palabras, acentos, fisonomías, olores, formas, colores.
Septiembre 19, 2008
Música de fondo
¿No les pasa? Hay momentos o circunstancias en que, de manera incomprensible, se nos vienen a la mente ciertas canciones, que ni siquiera tienen que estar de moda, y se nos repiten en la cabeza, como una suerte de soundtrack, la música de fondo para los episodios de nuestras vidas.
Desde por ahí del 5 de septiembre hasta el día de hoy, 3 canciones me circulan en el cerebro. Un par tiene además atada una fantasía con personajes que discurren en encuentros y desencuentros en el Lago de Atitlán, todavía más incomprensible el nexo porque ni conozco el lugar (¿génesis para nuevas historias? Jjjmmm, habrá que ver...).
"What I got", Sublime.
"No Rain", Blind Melon.
"Change", Blind Melon.
Esta última tiene un verso que me parece brutal:
"And when your deepest thoughts are broken,
Keep on dreaming boy, cause when you stop dreamin' it's time to die".
(Y cuando tus pensamientos más profundos estén rotos,
sigue soñando, muchacho, porque cuando dejas de soñar es hora de morir).
Septiembre 17, 2008
Las dimensiones paralelas y el suicidio de David Foster Wallace
Siempre que viajo tengo la extraña sensación de que vivo en una dimensión paralela pero ajena a “la vida real”. Me desconecto tan completamente de todo, a pesar de que veo noticias y leo el periódico, que las cosas parecen ocurrir más lejos de lo que ocurrirían si yo estuviera en lo que uno llama “casa”. No es que ocurran en otro planeta, ni en otro país, sino que ocurren exactamente allí, en mi vida que no es la de siempre pero en una dimensión paralela, en una dimensión ajena a la realidad. Ocurren “allá donde vivo” pero no ocurren “aquí donde estoy”. Como si la realidad cotidiana fuera la única “real” y la realidad pasajera de un viaje fuera irrealidad.
Quizás esa sensación viene de la desconexión o del rompimiento absoluto de las rutinas. Estar en otros lugares, ver otras gentes, comer de la manera en que uno no come usualmente, hacer cosas en otro horario… la realidad se trastoca. Ese rompimiento de la rutina muchas veces me parece mucho más agradable, aunque no sé cuánto tiempo sería capaz de soportarlo. Vivir sin horario, sin obligación, haciendo las cosas con una flexibilidad limitada de tiempo (es decir, hay un límite y es la fecha de partida). En fin, yo me entiendo.
Todo esto para decir que, en medio de un periódico me encontré una muy discreta nota sobre el suicidio de David Foster Wallace, un escritor bastante desconocido en nuestras latitudes. De toda la gente que conozco sólo hay uno que yo sé lo ha leído.
A Foster Wallace lo leí hace años. Un librito llamado Brief Interviews with Hideous Men (Entrevistas breves con hombres repulsivos). Lo leí (y me lo hice traer de los USA), porque había leído maravillas sobre el tipo. Me llamaron la atención algunas historias, su sentido bastante irónico y cáustico del humor y algunos recursos como la utilización de notas al pie de página o de un tono tan serio que no sabías si lo que leías era un ensayo, una nota de periódico o qué. Es un libro que todavía conservo, por cierto. No volví a atravesarme con nada suyo en el camino. Y tampoco volví a saber mucho de él.
En fin, la esposa lo encontró ahorcado en su casa el viernes pasado. Tenía 46 años. Y su novela Infinite Jest o La broma infinita fue incluida en una selección de críticos del Times como una de las mejores 100 novelas desde 1923 al día al presente.
Septiembre 16, 2008
Sin fecha de vencimiento
Una de las grandes lecciones de vida que me dejó mi padre, sin enunciarla expresamente, fue que la edad no es impedimento para hacer absolutamente nada. Tuvo su último hijo a los 63 años, compró su primera computadora a los 90, manejó hasta los 94 años y viajó y cruzó el Atlántico más de una vez todavía en su ochentena.
Mi padre no fue un hombre de sueños extraordinarios ni obsesiones rocambolescas, pero nunca tomó una actitud derrotista ante su edad. Creo que de hecho no tenía consciencia de ella. Aunque desde niña siempre le escuché decir que estaba “viejo” y que “ya se iba a morir”, duró todavía 40 años con una salud envidiable, sin hacer referencia precisa a sus años, sin celebrar su cumpleaños pero, sobre todo, sin permitir que su edad definiera lo que debía o no hacer en la vida.
Crecer junto a una persona así hace que uno asuma ciertas cosas como naturales. Heredé y asumí esa inconsciencia de la edad. Nunca celebro mi cumpleaños. Me siento bastante menor de los años que tengo. No he cambiado mis hábitos o actitudes nada más que porque el calendario dice algo que no siento. Trato de vestir “como yo” y no como “una persona de mi edad”. Cuando cumplí los 40, lo celebré haciéndome un par de tatuajes (y tatuarse es solo para jovencitos, ¿verdad?). Y no descarto otro tatuaje para conmemorar los 50.
Septiembre 10, 2008
Guatemala en el NYT
El amigo Guillermo Parra tradujo mi reciente columna "Guatemala bajo mis alas" al inglés y la colgó en su blog Venepoetics. Resulta que en la página del New York Times dedicada a Guatemala, entre los enlaces sugeridos hay uno que recomienda dicha traducción (ver bajo "Headlines Around the Web").
Viajar
Con un pie en el avión. Con la maleta lista. De nuevo a viajar. Será así en los próximos meses. Tres viajes por delante. Me gusta y no me gusta. Me gusta el rompimiento de la rutina. Reencontrar gente que conozco. Lugares que conozco. Conocer lugares nuevos o descubrir rincones nuevos en los países que uno ya conoce. Escaparme.
No me gusta el trámite del viaje. Esa impertinencia de los documentos, las revisiones, los controles, los formularios, las esperas. Esos rostros de aeropuerto. Ese olor de avión.
No me gusta dejar sola a la Loli. Sé que se pone triste. Le hablo. Le explico con toda exactitud las fechas que estaré fuera, la hora a la que regreso. Que allá donde vaya, y donde quiera que voy, siempre pienso en ella. Como una hija, como una compañera. Sé que ella también piensa en mí cuando no estoy. Si se pudiera hablar por teléfono con un gato... si el gato pudiera llamar por teléfono. Ella me mira con sus inmensos ojos amarillos, mira la maleta. Sé que me entiende. Y descubro una veta de tristeza en su pupila dilatada.
"Travel can be one of the most rewarding forms of introspection" ("Viajar puede ser una de las formas más gratificantes de introspección"). Lo dijo Lawrence Durrell. Es tan cierto.
Viajo pues hacia otra etapa de instrospección. Veremos qué me dice este viaje de 12 días, qué escucho, qué pienso, qué descubro, qué pruebo, qué escribo.

(Foto: cuarto de hotel en Guatemala).
Septiembre 08, 2008
Recomendaciones y un post por radio en Argentina
-Me encantó el artículo "El escritor local y el mercado internacional" del cubano Ronaldo Menéndez, publicado en Babelia el fin de semana, donde habla sobre los diferentes recursos a los que trata de acceder un escritor (en países como los nuestros), para lograr internacionalizarse, y lo infructuoso y amañado de muchos de esos recursos.
-Así mismo, pero de manera más detallada, Jorge Eduardo Benavides ha hecho una pausa en su taller para escritores en el blog de El Boomeran(g), para compartir algunas reflexiones sobre diferentes aspectos del mundo literario.
-Mario Bellatin es el escritor del mes en Escritores.org.
-¿A usted le anda rondando el fantasma de que debe, quiere, necesita ordenar sus libros? No está solo. Alberto Fuguet lo acompaña con "Viajes por tu cuenta".
-No se pierda el excelente fotoreportaje de Mauro Arias en El Faro, "La otra frontera de El Salvador", fotos tomadas en nuestras poblaciones costeras.
-R. Belen, una lectora en Argentina, nos informa que el post sobre la matanza de ballenas en las Islas Feroes será transmitido en un programa de radio el dia jueves 11 de septiembre a las 12.00 am. El programa se llama No somos nada y se podrá escuchar vía internet en www.piso6radioonline.com.ar. Para verificar su hora local (en relación con la hora argentina), puede entrar aquí.
Septiembre 04, 2008
Una nueva etapa...
A partir de hoy este blog entrará en estado de irregularidad. Es decir, no podré actualizar con la frecuencia con que suelo. Motivos hay muchos, pero el principal es la falta de tiempo, que como suele pasarnos a muchos, debe invertirse más en esas tareas con que nos ganamos los centavos que en las cosas realmente placenteras y enriquecedoras.
No sé cuánto tiempo durará esto pero el blog no se cerrará del todo. Por lo menos estaré posteando las columnas quincenales, y seguramente una que otra cosa de vez en cuando.
Gracias por acompañarme como lo han hecho hasta ahora.
Y seguimos en contacto.
Septiembre 02, 2008
El agua que bebemos
Cuando vine a Costa Rica me garantizaron que se podía tomar el agua del grifo. Me aseguraron que era una de las mejores aguas porque venía de los manantiales de no sé dónde.
Siempre he tenido desconfianza de tomar agua del grifo. En El Salvador, el agua viene con una alta combinación de cloro, tanto que los vasos se manchan y hasta puede olerse a veces por su alta concentración. En Nicaragua, el agua venía rebalsante de materia fecal y toda suerte de bichos, por lo cual me acostumbré a utilizar filtros de agua y a comprar agua embotellada.
Pero como en Roma hay que hacer como los romanos, le aposté al agua tica de grifo. Error. Demasiado pronto comencé a tener molestias estomacales. Más de una vez vi que el agua en el vaso no estaba precisamente limpia, que venía turbia y en ocasiones, llena de tierra. Así es que volví a mi antigua costumbre del agua embotellada. Las molestias desaparecieron y hasta ahí, todo bien. Conste que tampoco es que le tenga una confianza ciega al agua embotellada pero supongo que de los males, hay que escoger el menor.
Hace cosa de algunas semanas, un día sábado, el agua del grifo salió con muy baja presión. Nada novedoso. Cuando Acueductos y Alcantarillados (A&A) hace reparaciones por la zona, el agua no se va totalmente pero baja la presión y por lo general en la noche, todo vuelve a la normalidad. Prácticamente nunca, en los 3 años y medio que tengo de vivir en esta zona, se ha ido el agua totalmente. Algunas, quizás dos o tres, pero sólo por pocas horas.
Sin embargo, la noche de aquel sábado el agua no volvió a su presión normal. Ni tampoco al día siguiente, ni al siguiente. Algo raro ocurría y hubo que llamar reportando el asunto. Pensábamos que era sólo un asunto de esta casa, pero pronto nos dimos cuenta que el problema era de toda la cuadra.
Septiembre 01, 2008
Guatemala bajo mis alas
1.
Lo primero que escucha al caminar hacia la salida del aeropuerto es una voz que claramente la llama. Una voz susurra su nombre con mucha alegría. Ella voltea sobre su hombro izquierdo para saber quién es.
Pero no hay nadie cerca, nadie que pudo haberla llamado.
Los buenos espíritus me dan la bienvenida, piensa.
2.
Cuarto 508 del Hotel Conquistador.
Calcula que el cuarto es más grande que la mazmorra en la que habita. Y lo mejor: tiene una gran ventana, en realidad, una puerta de vidrio que da a un ínfimo balcón. Abre la puerta, pero el ruido que entra desde la calle es insoportable. Vuelve a cerrar.
Justo frente a su ventana se construye algo. Hay una grúa gigante y las fundaciones en cemento de lo que podría ser (imagina), un parqueo subterráneo.
Más allá una calle de cuatro carriles. Construcciones de techos planos y encementados, una arquitectura mixta y desordenada que le recuerda a la ciudad de México.
En el horizonte, volcanes. Uno inmenso, cónico perfecto, cuyo nombre ignora.
3.
Enciende el televisor. Es marca Zenith. Pensaba que ya no existían.
La caja del televisor tiene el mismo color crema de las paredes. Se mira tan antiguo que la conmueve. Le recuerda a su infancia. A su padre. A un mundo ya ido.
El control remoto funciona con dificultad. Hay que apretar con mucha fuerza los botones. Piensa ver tele un rato y luego dormir una siesta. El insomnio de los últimos meses y levantarse temprano para tomar el avión la tienen agotada.
El Biography Channel está pasando un documental sobre The Band. Y cuando Richard Manuel canta “Whispering Pines”, siente una melancolía que duele.
