Julio 15, 2008
Una demasiado larga página en blanco
Hace tres años y medio (el mismo tiempo que tengo de estar en Costa Rica), que no escribo nada nuevo en ficción. He escrito muchas crónicas, artículos, comentarios y también unas muy pocas cosas que llamo cuentos pero que en el fondo quizás no lo son y que entran más bien en la categoría de “a saber qué es esto”.
Esta demasiado larga página en blanco se la atribuyo a muchas causas. Una de ellas, que la escritura de mi última novela, que inicié en el 2004 y que terminé en el 2006, aunque estuve revisándola todavía el año pasado y algún par de lecturas que le volví a dar este año, me dejó totalmente drenada. Fue como si al escribirla tuviera que sacar de adentro cosas que sabía y que no sabía de la escritura y ver cómo sortear un montón de problemas que me plantearon la historia, los personajes y el género con el que trabajé. El resultado superó mis expectativas. Trabajar en esa novela fue para mí una gran escuela de escritura.
Pero cuando algo así ocurre, arroja una sombra muy pesada sobre el próximo trabajo, una expectativa de escritura que uno espera superar o por lo menos, ojalá, mantener.
Ideas no han faltado. Se me han ocurrido historias para las cuales he ido tomando algunas notas. Pocas, porque si planifico demasiado lo que voy a escribir, ya no lo escribo. Un par de esas historias creo que funcionarían muy bien como novelas cortas, un género que tengo pendiente explorar más.
Comencé un proyecto de ciencia ficción en noviembre del año pasado, del que hablé por aquí, pero lo interrumpí cuando se me juntaron varios problemas graves de carácter migratorio, laboral y económico. Había que solucionar todo casi que al mismo tiempo y fueron meses de bastante trabajo y tensión. No tenía en esos días cabeza para pensar en otros planetas, literalmente.
