Abril 17, 2008
Desconexión
Desde el martes en la noche el servicio de internet se vio suspendido por váyase a saber qué motivos. Como la empresa correspondiente (ICE) estaba haciendo unos trabajos en algunos lugares de la ciudad, no me pareció demasiado extraño. Lo raro era que San Pedro no estaba mencionado en los lugares de reparación y mantenimiento.
Siempre me siento como que “algo no anda bien” cuando no hay internet, como que “no es un día normal”, como que “algo falta”. Y no dan ganas de hacer nada. Uno está, literalmente, desconectado del mundo, sin correos electrónicos, sin leer periódicos, sin asistir al blog.
Pero... contrario a otras ocasiones, me lo tomé con mucha calma. No salí corriendo al café internet (lugares que detesto bastante) para leer mis correos. Tampoco estuve encendiendo cada 5 minutos la computadora para ver si ya internet “había vuelto”.
Me puse a trabajar (trabajo pagado, no trabajo literario por desgracia), pero para la etapa de correcciones en la que estaba, y en la que suelo consultar cosas en internet, como correcta escritura de nombres o libros, o el diccionario de la RAE, tuve que dejar de hacer lo que estaba haciendo y me metí muy temprano a la cama porque me sentía cansada. Y me puse a leer otro capítulo del Señor de los anillos (ya voy por el tomo II...).
A veces me pregunto si tengo alguna especie de adicción, ligera o insuperable a internet. Me imagino perfectamente mi vida sin teléfono... siempre y cuando haya correo electrónico. Me imagino la vida sin una enciclopedia de 21 tomos... siempre y cuando haya Google (que por cierto, abrirá el centro de operaciones para Centro América acá en Costa Rica). Pero luego, internet no es más que una “necesidad creada” sin la cual viven millones de personas en el mundo, porque sigue siendo un privilegio acceder a una computadora.
En fin, hoy en la mañana, como por no dejar, encendí la compu y voilá, internet había vuelto. Y todo vuelve a su normalidad...
