Abril 15, 2008
Drive Inn El Flamingo
En San Salvador, muy cerca del Salvador del Mundo, donde ahora hay un pequeño centro comercial en donde destaca un lugar de comidas rápidas (no recuerdo bien si de hamburguesas o pizza), había a finales de los años 60 un lugar llamado Drive Inn El Flamingo.
El espacio de parqueo era inmenso y en el centro del terreno estaba el establecimiento que tenía muchísimas y amplísimas ventanas. Había algunos árboles y palmeras muy altas y un letrero bastante grande con un flamenco hecho con tubos de neón rosado.
En aquella época, el horario de clases en el colegio (que estaba a las pocas cuadras) era de prácticamente todo el día. Las clases comenzaban a las 7 de la mañana y terminaban como a las 4 o 4 y media de la tarde. Yo estaba en régimen de medio interna, es decir, almorzaba en el colegio porque era mucho problema para mis padres eso de traerme y llevarme al mediodía.
Lo de estar medio interna me convertía en algo así como un “bicho raro”, porque casi ninguna de mis compañeras de grado se quedaban. Y me tocaba compartir el almuerzo con las internas, es decir, las que dormían en el colegio toda la semana y salían el viernes por la tarde a sus casas para volver el lunes en la mañana. Casi todas las internas eran de secundaria.
A veces, por motivos que ahora ya no recuerdo, se cancelaban las clases de la tarde. Entonces tenía que pedir prestado el teléfono y llamar a mi padre a su oficina. El número, todavía lo recuerdo, era el 21-4827 y la oficina estaba en el Pasaje Montalvo, en pleno centro de la ciudad. Era mucho más fácil llamar a mi padre por teléfono que a mi madre en la casa, porque para llamar a Los Planes en aquellos años, se llamaba a una central y entonces se pedía una extensión. Pero como había pocas líneas, y Los Planes era poco menos que “el monte”, comunicarse no siempre era sencillo o rápido. Así es que lo más seguro era llamar a mi padre.
