30 de Abril de 2010
Nuevas definiciones de "dolor"
La luz está compuesta por finas navajas voladoras que rasgan, al contacto, tus glóbulos oculares.
Tu cabeza es yunque para un martillo. Caja de percusión para todo ritmo.
El sonido es un fluir de agujas invisibles que pincha tus tímpanos.
Cierras los ojos y tienes alucinaciones geométricas y de colores estridentes. Serían bellas las alucinaciones si no dolieran tanto.
Duermes y la oscuridad del sueño se llena de incongruencias que provocan angustia. Un sueño pastoso, profundo, incómodo.
Alucinas. Imaginas cosas. Piensas: si la cabeza pudiera desatornillarse, la dejarías puesta sobre el librero, hasta que pasara el dolor.
Pero luego, tendrías que deshacerte también del asco en el pecho, ése que no te permite comer ni un bocado.
Ves luces. Ves círculos morados y franjas azul cobalto.
El dolor es la suave sábana que acaricia tus órganos y que te permite percibir formas exactas: reconoces la redondez de tus ojos, la profundidad de tus cuencas, la profundidad y las curvas del cerebro.
Sabes que va a llover. La presión del agua en las nubes es la misma presión que sientes en tu cabeza. El dolor no va a ceder hasta que ceda el agua, es decir, hasta que caiga una buena, fuerte, feroz tormenta.
Por qué sientes en tu cabeza la presión de las nubes, no lo sabes. Te preguntas si eres pariente de las nubes. Te preguntas si tu cabeza es una nube. Y si tu cabeza es una nube, ¿son tus palabras agua? ¿Son tus pensamientos agua? ¿Es llorar llover?
La migraña es un camino lleno de piedras duras, secas, filosas. Algo así como caminar descalzo dentro de un cuento de Juan Rulfo. Espinarse. Y doler. Cortarse. Y doler. Tropezar. Y doler. Caerse. Y doler. Dormir. Y doler. Soñar. Y doler.
Sufrí un conato de migraña allá por 1986, cuando apenas tenía seis años. Y su neodefinición del dolor me hizo recordarlo. Vaya que lo hice. Aunque la diferencia de mí experiencia hirsuta respecto a la suya fue que las alucinaciones me internaron en un episodio de 'Mystery Island', la serie de Hanna-Barbera de finales de los setenta. El Dr. Strange y P.O.P.S eran, literalmente, la fuente de esa estridencia cromática y espiral que habría sido bella de no haber dolido tanto.
'Te preguntas si eres pariente de las nubes'.....Esa frase hermosa lo dice todo.
Este breviario de la jaqueca y sus vicisitudes me hace pensar en Osvaldo Lamborghini, su novela 'Tadeys' y en...Qué se yo.
El dolor es difícil de burlar. Es legión. Me da risa cuando alguien dice que el dolor beatifica. Sobre el dolor, irónicamente, el arte, a menudo, tiene algo bello que decir.
Que se mejore Jacinta.
Guarnieri | 30 de Abril de 2010 - 06:29 PMSus palabras son agua porque por momentos fluyen mansamente y otras veces arrastran como fuerte torrente.
Qu se mejore, un abrazo.
Gracias Guarnieri, suerte que lo suyo fue sólo un conato y que no le toca este calvario.
Antonio, gracias por lo que me dice. Creo que es de lo más bonito que me han dicho en muchísimo tiempo. Abrazo.
Jacinta | 30 de Abril de 2010 - 10:28 PMMe gustaría que publicaras en la Prensa Gráfica tu experiencia de vivir 5 años en un país sin ejército y de cómo este modelo le puede beneficiar a El Salvador.
Gracias
Aunque su comentario no corresponde al tema tratado en este post, le agradezco la sugerencia.
Pero no se crea todo lo que le cuentan de Costa Rica. Creo que es un país al que se tiende a idealizar demasiado, sobre todo el asunto de que porque no tiene ejército, todo "va bien", algo que tampoco es cierto.
Las complejas (y muy diferentes) circunstancias históricas y sociales son las que marcan la profunda diferencia entre ambos países.
Saludos.
Atente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
Recuerda que el insulto nada tiene que ver con la libertad de expresión, por tanto si tu comentario resulta insultante u ofensivo será borrado.
