12 de Febrero de 2010
Las redes sociales y Google Buzz: ¿más de lo mismo?
En la batalla por inventar la “mejor red social” o la más popular o la más generadora de ingresos económicos, Google lanzó esta semana el Google Buzz, una red que se parece, pero no es igual, a otras cosas que ya están por ahí como Twitter y Facebook.
Buzz es una funcionalidad, incorporada en el tablón de correo de Gmail, mediante la cual se pueden enviar mensajes, iniciar conversaciones, compartir enlaces y fotos y lo que usted quiera. Algo que ya habían intentado de alguna manera hacer con el Wave pero que por ser archi complicado parece que no tuvo mucha aceptación (yo por lo menos, nunca lo pude entender y mucho menos usar).
Al comienzo (según reacciones generalizadas leídas en Twitter), a mucha gente no le gustó el Buzz, lo desactivó, se saturó de tanta red social, le pareció más de lo mismo... pero yo lo dejé puesto y ahí lo tengo, viendo si me puede servir para algo.
Hay cosas que me gustan y otras que no me gustan, como en todo.
Lo que no me gusta:
-Es únicamente para utilizarse con tus contactos de Gmail. Y esto no me gusta porque muchos de mis amigos más queridos, con los que quizás utilizaría esto o tengo mayor confianza, no tienen cuenta en Gmail. O son contemporáneos de Trucutú y si ni contestan correos electrónicos, menos que se van a poner a participar en esta onda. O mejor dicho, este "buzz".
-Google decidió por mí a quienes seguir y me apuntaron una lista de gente a la que “sigo” aunque no de manera muy voluntaria. Puedo no seguirlos, eso es fácil, pero buscar entre todos mis contactos la gente que tiene Gmail para seguirlos es un proceso algo bochornoso (tendría que revisar mi lista de 707 contactos...).
- No he encontrado la manera de evitar (o bloquear o hacerme invisible) para personas que me siguen pero con las cuales yo preferiría no compartir información. Además, en los comentarios a un “buzz”, salen tirios y troyanos, aunque uno no los conozca. Es decir, la privacidad no es muy efectiva.
-Hasta ahora uso esto igual que Twitter o Facebook, para compartir enlaces a info interesante o avisar de algún post en mi blog... y eso no es nada nuevo ni realmente útil, tomando en consideración que tengo más lectores y seguidores en los otros 2 medios que en Buzz.
Lo que quizás me podría llegar a gustar:
-Creo que, cuando tenga algo de tiempo y paciencia de sobra, podría formar un grupito con amigos (verdaderos, no los así llamados en las redes sociales o los impuestos por Google), para compartirles qué sé yo qué. Pero luego, repito, la limitación es que no estarían todos los que yo quisiera. Y la verdad es que tampoco es algo imprescindible. Siempre puedo compartirles lo que quiera en un correo... aunque de eso hablaré más adelante.
En general, mi relación con las redes sociales sigue siendo algo distante. Cada una tiene una dinámica diferente y proporciona experiencias distintas. En las 2 que participo, Twitter y Facebook, comparto información cultural y mis posts. Pero en Twitter siento que la comunicación es más dinámica y hasta divertida, quizás por su mismo formato, más sencillo. Uno puede enfrascarse en verdaderas discusiones, unas interesantes, otras triviales, con gente que aunque no se conozca físicamente, el leerlos día a día da la impresión de conocerlos y de tener algún grado de confianza. Hemos hablado sobre el mejor café en El Salvador o sobre cosas que comemos. A veces, como ayer, me plantean interrogantes o temas de reflexión muy interesantes como si las redes sociales le quitan tiempo al hábito de la lectura o si escuchar un audio-libro es lo mismo que leerlo. Y es interesante leer las opiniones de gente en varios países y diversas experiencias y edades que dan su punto de vista en apenas 140 caracteres que incluyen espacios.
Como escritor, debo acentuar que el tener que abreviar lo que querés decir en 140 caracteres es un verdadero reto, y que se puede aprender mucho de cómo sintetizar una idea. Claro, se pueden usar trucos de abreviatura (de hecho hay aplicaciones que abrevian los enlaces para ahorrar caracteres), aunque me niego a usar cosas como la k por q y otras simplificaciones que se han convertido en una suerte de peste que afecta la ortografía de muchos.
Facebook, a pesar de que mucha gente se identifica con nombre, apellido y fotografía personal, me sigue pareciendo un medio más frío, menos interactivo y mucho menos satisfactorio que Twitter. Eso mismo limita mi deseo de participar por ahí y no sería extraño que algún día lo abandonara del todo.
Muchas veces paso días enteros sin entrar a ninguno de los dos espacios porque me satura tanto “bullicio”. Y creo que esa es una disciplina que cada quien debe saber construir, porque si no puede verse atrapado y dedicándole mucho tiempo a estas redes que pueden dar la distorsionada sensación de estar “comunicado” y hasta “acompañado". Por ejemplo, no hay manera que en un día domingo me meta a ninguna red social. Y a veces me paso varios días sin entrar a ninguna, por simple saturación personal o falta de tiempo.
Pese a ello, también debo decirlo, he conocido gente muy agradable, como los hermanos Sosa, 3 hermanos salvadoreños que conocí en Costa Rica por medio de Twitter, y con quienes me junté a poco de regresar a El Salvador (para que no me regañen los fundamentalistas idiomáticos que no les gusta que ponga “al Salvador”, como si así no dijéramos en la vida real...). También conocí a algunos twitteros salvadoreños que a mi regreso al país, organizaron una pequeña bienvenida en un café de la ciudad.
Algo que por lo demás he notado con esta proliferación de redes sociales es que, cada día menos, la gente escribe correos electrónicos o llama por teléfono (bueno, en El Salvador, con lo carísimas que están las llamadas, es comprensible que nadie llame). Ahora se envían twitts o se suben notitas al Facebook, uno expresa su “me gusta” (y sale un simbolito de una mano con el pulgar alzado) o se “retransmite” un twitt que nos gusta y se hace un comentario o te mandan un mensaje al buzón privado del FB o te mandan un DM (direct message)... Ante todo esto, no sé si todavía las salas de chat sean tan populares...
Resumiendo (e insisto, porque creo que ya lo dije alguna vez): creo que no por más redes sociales estamos más comunicados. Comunicados. Es decir conectados, de corazón a corazón, de humanidad a humanidad, y no de computador a computador. Y si se tienen amigos Trucutú (como yo, que tengo varios), que simplemente reniegan de la tecnología o que les vale un chorizo la humanidad, pues... En lo personal, me decepciona que habiendo tanto medio de comunicación a la mano, pareciera que estamos más alejados de la gente real y sobre todo, de nuestros verdaderos amigos, los de la vida real y no los del mundo virtual.
Habrá que dejar pasar algo de tiempo a ver cómo se desarrolla Google Buzz. Creo que llega algo tarde, porque ya hay fanaticada masiva establecida en otras redes y Buzz no parece ofrecer nada seductora ni determinantemente nuevo como para que también nos unamos o cambiemos alguna por ésta.
Por el momento, lo tengo más que claro, lo que más me interesa es continuar con mi blog. Y todos los demás medios serán una manera de compartir y recopilar información, aparte de una ocasional risa o un ceja alzada en asombro, pero de las que podría prescindir fácilmente.
Actualización: hoy en la mañana ya amaneció el Buzz con una opción para bloquear a la gente que te sigue, que no la tuvo hace 72 horas cuando salió...
Jacinta a las 05:07 PM | Referencias 0Es muy interesante el ejemplo de tener que escribir en 140 palabras o menos y como este requisito influye la manera en que uno se expresa porque la escritura en el ámbito virtual va formando parte de la identidad virtual. A medida que usamos la tecnología y percibimos que la estamos controlando y dirigiendo-la tecnología también nos va formando.
Evelyn Galindo | 17 de Febrero de 2010 - 05:06 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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