11 de Enero de 2010
Las cicatrices de un libro
La reciente noticia de que el lector electrónico de libros conocido como Kindle fue el artículo más vendido durante el año pasado en Amazon, reavivó la discusión sobre el futuro del libro de papel.
Los fundamentalistas tecnológicos insisten en profetizar la pronta desaparición del libro, utilizando argumentos algo flojos como que hay que evolucionar y adaptarse a los cambios que el supuesto progreso nos va imponiendo.
Dichos aparatos no son precisamente baratos. Además, luego de comprarlo, habrá que adquirir los libros. Un rápido vistazo por Amazon viene por lo demás a comprobar que, aunque un poquito más baratos que las ediciones impresas, los libros electrónicos tampoco son regalados.
Tengo sentimientos encontrados en cuanto al lector digital. Jamás he podido ver uno ni conozco a alguien que lo tenga, así es que puedo decir muy poco sobre su conveniencia o no para leer en ellos. Me llaman la atención, como tantos otros inventos recientes, y me agrada pensar que podría meter, dentro de un sólo traste, toda mi biblioteca. La de contratiempos que me ahorraría en las mudanzas. También sería útil para viajar y transportar con uno libros de consulta, diccionarios y de todo tipo.
Pero la realidad es que las editoriales en español todavía no se han abierto a dicho mercado y por lo demás, las limitaciones económicas de nuestros países no permitirían una masificación del lector electrónico. De hecho, en El Salvador todavía estamos en la parte en que tenemos que promover la lectura y para ello el libro de papel sigue siendo la mejor alternativa.
Parte de lo que perderíamos con estos aparatos sería el placer profundamente sensorial que acompaña a la lectura. Porque leer no se trata solamente de voltear páginas y comprender su contenido. Eso sería demasiado simple y posiblemente a muchos ni nos interesaría si fuera así.
Pasear por las librerías para ver portadas, regodearse con los detalles de edición de las diferentes editoriales, tomar el libro y examinar la solapa, ver la foto y los datos del escritor, ver la contrasolapa y descubrir la lista de otros libros publicados en la misma editorial, leer la contraportada, hojear al azar algunas páginas interiores, son todas cosas que no podríamos hacer.
Tampoco podríamos descubrir el olor del papel (y unos libros huelen mucho mejor que otros). Ni podríamos sentir el peso variado de cada libro entre nuestras manos. Los libros de tapas duras y de tapas blandas. La aspereza o suavidad del papel. Las diversas calidades y tonos de blanco del papel. Esas páginas a veces todas en blanco que nos vamos encontrando en la lectura o los cuadernillos ausentes.
No podríamos subrayar nuestras frases favoritas. No podríamos doblar una esquina para marcar una página. No podríamos escribir un comentario en el margen o, en su defecto, pegar un post-it (hay quienes no se permiten escribir sobre un libro porque lo consideran “sagrado”; para mí son objetos de trabajo y los míos, pues, son trabajados al leerse).
No podríamos llevarlo a todas partes porque tendríamos que estar pendientes de si se cae, se moja, se lo roban o se pierde. Imagínese: algún tarado se roba su Kindle pensando que es una especie de netbook o celular gigante y desaparece toda su biblioteca. Si a mí me pasara, me arrancaría el pelo de la pura desesperación.
Si mis libros de papel se mojan, no pasa nada: los asoleo un par de días y quedan arrugaditos, pero sigo leyéndolos. Si se caen, tampoco pasa nada. Busco la página en que me quedé y ya. Si me lo roban, bueno, lo lamento pero si era muy importante, me voy a comprarlo de nuevo (cosa que además ya me ha pasado, siempre hay “amiguitos” que se llevan los libros de tu propia casa).
Por lo demás, el lector electrónico, como cualquier objeto tecnológico, tendrá no solamente sus modelos actualizándose aceleradamente sino, seamos realistas, tendrá una vida útil de algunos años. ¿Y luego qué? ¿A comprar otro? ¿Con lo “baratos” que son? Supongo que habrá maneras de rescatar los libros o de hacer un respaldo para que no se pierda toda tu biblioteca el día que a tu lector le dé el patatús.
Los libros, después de ser leídos, se convierten en el fetiche que evoca un momento de tu vida: el lugar donde leíste, lo que bebiste mientras leías, lo que ocurría en tu vida paralelo a la lectura, los recuerdos y las fantasías que desencadenó el libro. Libros manchados, asoleados, doblados, de bordes amarillentos, garabateados, manoseados. Luego de la lectura, nuestros libros quedan llenos de cicatrices que los convierten en objetos únicos y valiosos.
Mi edición de El Principito, de Saint Exupéry, por ejemplo, tenía en la esquina de varias páginas y en la portada misma los rastros de los pequeños dientes de la Bonifacia (que el Gran Padre Gato la tenga en su gloria), porque cuando le comenzaron a salir los dientes definitivos le dio, como a todo bebé, por morder algo. Y ella, que siempre fue una gatita intelectual, amante de la poesía de José Lezama Lima y César Vallejo, le dio por mordisquear aquel libro.
Pero acabo de descubrir que El Principito se me perdió. Puedo volver a comprarlo. Pero jamás recuperaré las huellas de los dientes de mi gatita en él. Y con ello, perdí un recuerdo que ninguna computadora ni lector electrónico podrán sustituir jamás.
(Publicado en Séptimo Sentido, de La Prensa Gráfica, domingo 11 de enero 2010).
Jacinta a las 04:55 PM | Referencias 0Oiga, Jacinta, y ¿cómo nos van a firmar el autógrafo? Imagínese, yo con el kindle frente a Jacinta Escudos, jurándole que ahí está el ABSudario, que me ponga una dedicatoria, jajaja!
Lucy | 11 de Enero de 2010 - 05:13 PMQue agradable artículo, me identifico con varios puntos: no mancho los libros son "sagrados", me encanta pasearme en una librería y hojear, leer las solapas y la contraportada y por último, las asociaciones, momentos etc. relacionados al momento de la lectura de un libro en particular, gracias por hacer común y compartida esta aventura del acto de leer.
Antonio | 11 de Enero de 2010 - 05:45 PMMucho de lo que ha escrito usted en este artículo me ha pasado un sin fin de veces por mi mente. Dudo mucho que los libros desaparezcan, ya que sería tanto como decir que la tinta y el papel desaparecerían, por muchas supercomputadoras que pueda haber nunca se podrá eliminar lo básico.
Si es cierto que a modo de comodidad el Kindle es muy bueno (gracias a Dios y a 250 dólares tengo uno) ya que con él puedes no solo tener una colección en realidad grande de libros, (creo que ronda por los 1000 o 1500 de capacidad) también puedes meterte a internet a leer blogs o foros, puedes organizar tu e-mail de tal forma que puedan mandarte mail y poderlos leer en tu Kindle, yo a veces lo uso para ver direcciones.... en fin, tiene un gran abanico de posibilidades a parte de ser tu biblioteca personal.
El sentir el papel, el olerlo, el sentir el peso, el saber que tienes un libro precioso y es una obra de arte tanto nen su contenido como también en su forma, es algo que no se puede sustituir por un "gadget" por muy sofisticado que sea.
Marcar, subrayar, notas al pié de página, citaciones, todo se puede hacer con el Kindle, lo que no te puede dar es la satisfacción de pasar frente a tu librera y poder apreciar cada uno de esos libros que de una u otra forma te han enriquecido y pasan a ser un tesoro para ti.
Este lector puede ser un estupendo accesorio, pero no un buen reemplazante.
Jajaja, tiene razón Lucy, para los que gustan de los autógrafos va a estar algo complicado. Parte del fetiche que se pierde con los lectores electrónicos.
Al final creo que estos gadgets pueden ser prácticos, pero no pueden sustituir otras experiencias atadas a la lectura y que sólo nos proporciona el libro en papel.
Saludos y gracias por sus comentarios.
Jacinta | 11 de Enero de 2010 - 06:54 PMLo que expresas en estas líneas son las palabras de una generación a la que le ha tocado empezar la transición y que siente la nostalgia de cosas que a nuestros nietos les parecerán de la "pre-cyber-historia".Como ventajas ,yo pienso en que los casi "no videntes " que ya no tendrán que traer en un costal dos libros con letras ajustadas a su grado de ceguera, en que los muchachos,quizà,aprecien leer en un soporte que les acompaña desde su nacimiento y que será historia la "escoliosis" a causa del peso de su mochilas de escuela :por mi parte ni pienso en ese nuevo gadget de lectura,amo los libros aunque contribuya a deforestar el planeta.
susana | 12 de Enero de 2010 - 03:43 AMInteresante tema sobre el cual comparto opinión al igual que algunos comentarios, sin embargo disiento sobre algunos temas.
Está bastante claro que el futuro del libro de papel si bien no es la desaparición, ciertamente tiene ya una competencia importante como lo demuestran las ventas de fin de año, donde los e-books superaron ya a los p-books; y por otro lado la aparición cada vez mayor de e-readers como lo documentan los reportes sobre la feria de electrónica de consumo CES 2010.
Les comento que tengo ya a mi disposición más de 60 ebooks, que los he coleccionado en un par de meses, la mayor parte de ellos en español, sin haber gastado 1 centavo. Hay que reconocer que contra esto es difícil competir, aun considerando que el lector cuesta una cantidad del orden de 8 a 10 p-books, con lo cual hay una ahorro importante desde el inicio. Me pregunto en que librería del país podemos encontrar libros recientes a precios del orden de menos de $10 o gratis?
Es importante mencionar que existen disponibles bastantes libros es español no solamente del proyecto Gutenberg, que son mayormente lo que se puede llamar clásicos, sino también de obra reciente. Es cuestión de buscar para encontrar. Por ejemplo de los 10 libros más vendidos en España, 8 se encuentran como ebooks. Nada mal no es cierto?. ( Les recomiendo visitar http://todoebooks.blogspot.com/ ).
Hay un tema importante que no se ha mencionado y es el formato de los ebooks. Hay una variedad de formatos disponibles (ePUB, lrf, mobi, etc, etc.) y que no todos los lectores leen todos los formatos, como es el caso de Kindle. Les recomiendo usar un programa administrador de su colección de ebooks, como Calibre que funciona maravillosamente, y que atiende al asunto de los formatos y los lectores. ( Ver http://calibre-ebook.com/ ).
En fin a pesar de la nostalgia, el futuro no pide permiso ni espera a nada ni a nadie....
Felicitaciones a Jacinta por tocar temas novedosos y relevantes!.
Gustavo Soriano | 12 de Enero de 2010 - 08:08 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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