16 de Septiembre de 2009
Dune, Frank Herbert
Después de pasar meses leyendo Las benévolas (que visto ahora en la distancia fue algo así como intentar nadar en un espeso, pegajoso y denso mar de petróleo), necesitaba cambiar totalmente el registro y leer algo que fuera menos abrumador. Pero creo también que después de leer una novela tan buena como esa, uno busca algo que no rompa el placer de una buena lectura.
Matando tiempo en una librería me encontré un día con un libro que buscaba desde hace años, Dune, el primer libro de la respetada saga de ciencia ficción de Frank Herbert, el cual me puse a leer de inmediato y que recién termino. Tarea nada fácil. El libro tiene casi 700 páginas (¿qué me ha dado por los libros largos?) y aunque ubicada en el menospreciado género de la ciencia ficción, bueno... precisamente de eso quiero hablar.
Cuando uno se adentra en el mundo de Dune, cuando uno conoce a los personajes, la singularidad de los habitantes, sus costumbres y sobre todo de Arrakis, el planeta sin agua, el lector no puede menos que preguntarse en qué consiste el menosprecio por el género.
La creación de una novela pasa siempre por la creación de un “mundo” nuevo, es decir, ambientes, personajes, entornos, a veces países o ciudades imaginarias; pero ubicados en la tierra, el escritor parte de elementos conocidos por todos y el trabajo de elaboración narrativa es, digamos, normal (no digo “fácil” porque escribir una novela nunca lo es).
Pero cuando un escritor decide que su obra debe y tiene que ocurrir en planetas imaginarios, el proceso de elaboración se torna en algo rotundamente complejo, donde por lógica, las cosa no suelen ser como en el planeta en que vivimos.
La creación de los mundos y los habitantes que hace Herbert es realmente fascinante. Aunque partiendo de elementos totalmente imaginarios, podemos fácilmente comprender y aceptar como lógico todo lo planteado. A fin de cuentas, el material base para la creación de los personajes no deja de ser el carácter del ser humano. Traiciones, venganzas, odios, envidias, ambiciones, amor, vicios, creencias, todo está magníficamente retratado en esta trama que atrapa y que fascina desde la entrada. No es de extrañar que se cuenten por miles los fanáticos de esta saga.
Lo que quizás los hipercríticos pierden de vista son precisamente los elementos que, a mi juicio, hacen que este género sea tan respetable como todos los demás géneros literarios.
Por un lado, aunque se trabaje con elementos imaginarios o fantásticos, inexistentes e inventados, todo tiene que tener una lógica y una coherencia que no permita que ningún elemento, por estrambótico o extraño que nos parezca, salga de tono o parezca ridículo. Todas esas piezas tienen que estar armadas y bien amarradas, de manera que el todo no cojee por ninguna parte.
Entre esas piezas me refiero no solamente a objetos, lugares, climas o costumbres, sino a medidas de tiempo, y a palabras inventadas precisamente para denominar esas cosas que existen en esos otros planetas y que no podrían llamarse de la misma manera que las llamamos nosotros en la tierra. Eso, precisamente, no tendría coherencia.
Por otro lado, la elaboración de los personajes, sobre todo si se trata de personajes no terrícolas, también puede resultar truculento si no se trabaja con coherencia. Como en la vida real, los humanos todavía no tenemos relación con seres de otros planetas, muy difícil es imaginar qué atributos podrían tener. ¿Tendrían sentimientos, emociones como los nuestros? ¿Serían seres vengativos, destructores o personificarían un tipo de visión y manera de vivir que nos resulta inimaginable?
El gran logro de Dune (y supongo que de toda la saga), es precisamente ese puente que Herbert tiende entre la fantasía, la especulación y la realidad, entre lo posible y lo imaginario. Y es curioso leer Dune en estos tiempos de amenaza de desastre ecológico. Pensar en vivir sin agua por ejemplo, en cómo sobreviviríamos, en cómo nos adaptaríamos (o no) a vivir sin el líquido, son cosas que se pone uno a pensar al leer esta novela.
Una observación nada más sobre la edición de Debolsillo: es uno de los libros más descuidados que he leído en mi vida. No sólo hay errores ortográficos, sino errores de tipo obvios, espacios en lugares donde no debe haberlos, guiones de diálogo que faltan o sobran, números metidos en medio de las palabras... es lamentable que una editorial subsidiaria de una empresa tan grande como Mondadori se permita estos descuidos. ¿Qué? ¿No quieren invertir algo de platita en pagarle a un buen corrector?
Pero bueno, que eso no les estropee una buena lectura. Para los amantes del género, es una novela imprescindible.
Gracias, Jacinta, por reconfirmar una de mis creencias base como escritor: que los mal llamados "subgéneros" (ciencia-ficción, terror, erotismo, fantasía, etc.) no son lo que mucho crítico se imagina. En una novela de ciencia-ficción, por ejemplo, el tejido especulativo debe estar tan bien tramado que resulta todo un ejercicio de forma y fondo en sí mismo, más allá de los vericuetos y vicisitudes propias de crear una novela.
Herbert, Tolkien, Bradbury, Orwell y tantos otros son prueba contundente del gran valor de este "subgénero".
Alexánder Obando | 16 de Septiembre de 2009 - 06:55 PMYo francamente no entiendo ese desprecio por los géneros que mencionás, precisamente porque su entramado o construcción hasta pareciera que aumenta la dificultad al "simple hecho" de escribir una novela.
Puede ser que haya mucha "novelita basura" en ciencia ficción, pero vamos, también hay mucha basura en todos los otros géneros, incluso en libros que muchas veces nos quieren hacer pasar como buena literatura y que están tan plagados de fallas que son evidentes para el lector.
Saludos.
Buen post Jacinta, he disfrutado mucho su critica, nunca he leído Dune, se que se hizo una película en los 80s, pero tampoco la he visto, sinceramente nunca me llamo la atención hasta este día.
Jorge Colorado | 20 de Septiembre de 2009 - 05:53 PMGracias Jorge. Yo vi la película en los 80 pero casi no me acuerdo (fue un desafortunado experimento de David Lynch). Y por fin me metí a la novela porque había escuchado que es excelente, y en efecto, para los amantes del género (y creo que de la literatura en general), es un libro que merece leerse.
Saludos.
Atente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
Recuerda que el insulto nada tiene que ver con la libertad de expresión, por tanto si tu comentario resulta insultante u ofensivo será borrado.
