3 de Septiembre de 2009
Asesinado en El Salvador el fotógrafo Cristian Poveda
Mientras las autoridades salvadoreñas se jactaron hace unos días de haber reducido la cifra de homicidios diarios (de 11 o 14, en dependencia del día, a 10.65 / ¿en qué consistirá matar a alguien en un 0.65%?), anoche se conoció la noticia de que el fotógrafo y documentalista Cristian Poveda fue encontrado muerto en la calle que va de Soyapango a Tonacatepeque, en El Salvador. Tenía 4 balazos. Aunque todavía no hay informes claros de lo que ocurrió, hay rumores que indican que Poveda había tenido una reunión con algunos pandilleros y que posiblemente el asesinato tenga alguna relación con ello.
Poveda fue muy conocido y estimado en nuestro medio por todo su trabajo, en particular por el documental La vida loca, que presenta la vida de algunos miembros de la Mara 18. Ya se habían hecho algunas presentaciones del documental y no se han escuchado más que buenos comentarios del mismo.
Poveda invirtió mucho tiempo y esfuerzo en presentar el mundo cotidiano de las pandillas, sin exaltarlo ni condenarlo, pero como una manera de darnos a conocer a los salvadoreños (y a todos los interesados) ese mundo hermético que resulta ser para muchos el mundo de las maras. Una realidad que ocurre de manera paralela, que está ahí y de la cual sabemos en realidad muy poco.
Nunca conocí personalmente a Poveda, pero la noticia me impresionó mucho. Poveda resultó ser, en esa cruel estadística, uno de los 10.65 homicidios diarios. Pero resulta que esa cifra sigue siendo demasiado, y que por lo demás, esa cifra no es constante. Un amigo me comentó que algún fin de semana pasado, hubo 25 homicidios en un sólo día.
Este caso demuestra, y ojalá para sirva eso, que la estadística de homicidios no es solamente un número. Con demasiada frecuencia se nos olvida (y creo que sobre todo a las autoridades), que se trata de seres humanos, con nombres, apellidos, rostros, historias personales, sueños, familia, amigos, proyectos.
Diez y pico de homicidios al día, o 25, o 14, son simplemente demasiados. Porque en cada uno de ellos perdemos a familiares, amigos, conocidos, vecinos, intelectuales, profesionales, obreros, artistas... personas de todos los ámbitos que se levantan por la mañana con la esperanza de una vida mejor para perderla, simplemente perderla; para que la vida les sea arrebatada de la peor manera, aumentando con ello la zozobra de toda la sociedad.
Pero que nuestra reacción no sea la tristeza y mucho menos el miedo que, ya lo mencioné hace unos días, paraliza. No podemos ser rehenes del miedo al que nos tiene sometida la violencia de nuestro país (y nuestros países, porque Guatemala o México no están mucho mejor... y en otros países, esa violencia parece estarse instalando poco a poco).
¿Hasta cuándo vamos a continuar en esta situación? ¿Hasta cuándo las autoridades van efectivamente a hacer algo para detener la violencia? ¿Hasta cuándo los ciudadanos honestos tendremos que encerrarnos en casas rodeadas de barrotes y adquirir costumbres paranoicas?
Los esfuerzos de Poveda por ayudarnos a comprender una de las raíces de dicha violencia, no pueden quedar en el olvido, ni pueden haber sido en vano.
No sé qué se puede hacer, ni qué podemos hacer todos, cada uno, desde nuestra vida personal, pero es URGENTE que paremos esta espiral de violencia.
Si bien es cierto que no está bien que mueran 25 o 14 salvadoreños por día, pero al menos ahora sabemos la cifra, anteriormente se ocultaba totalmente la información y se buscaba hacer parecer que el país estaba bien, esto nos ha llevado a la situación en que estamos ahora. Saber el dato, nos puede ayudar a tomar acciones para mejorar la situacion, que es multidimensional.
Mientras tanto las salvadoreñas y salvadoreños cotidianos debemos hacer conciencia que contribuimos en buena medida a los niveles de violencia: irrespeto a las leyes de tránsito, atropeyando la dignidad de otras personas, maltratando niños/as. En fin el problema es de todas y todos, si no nos involucramos, no se podrá superar.
Completamente de acuerdo contigo Jacinta, a mí si me llena de tristeza que un hombre tan valiente e idealista como Christian haya terminado de esta forma, lamentable, pero como dices, hay que hacer algo, esta violencia no da para más.
Antonio | 3 de Septiembre de 2009 - 09:42 PMDespués de haber leído (El miedo) y hoy tristemente relacionarlo con Poveda me dije para mi mismo: La vida loca. Cambiaría esa frase, con todo gusto, sí se me fuera permitido por, La vida es loca y para colmo breve.
¿Qué podemos hacer todos? ¿No crees que sólo la educación en nuestro presente podría cambiar el futuro? ¿Acaso los índices de violencia son por aquello que llamaron en los noventa: la secuela de la guerra civil?
Yo creo que si empezamos a cambiar hoy a nuestros niños(digo educación), es posible, que veinte años después o quizá más (En el Futuro) en El Salvador se respire una paz sino absoluta tal vez la que deseamos y a la que aspiramos mientras nos conducimos o caminamos melancólicamente por las calles de San Salvador y El Salvador. No se diga soyapango.
Ojalá y no aparezcan altos funcionarios implicados en su muerte. Así como se desarrollaban matanzas anónimas en la época de la guerra.
¡Dios que frase: La vida es demasiado breve como para desperdiciarla sintiendo miedo.!
Gracias Jacinta
Le hicieron una entrevista en un programa de cine. No sé si está entera y parece que contiene otros temas, pero igual te lo adjunto:
http://www.rtve.es/mediateca/audios/20090904/recordamos-christian-poveda-hora-america/578490.shtml
Portnoy | 5 de Septiembre de 2009 - 12:27 AMThomas, creo que la solución a este problema va más allá de la "simple" educación, porque muchos de estos jóvenes que se meten a las pandillas son gente que es abandonada desde bebé (sea por cuestiones económicas o porque los familiares migraron u otros variados motivos).
El esfuerzo tiene que ser de toda la sociedad y conjunta, desde varios ángulos, para abarcar todas las aristas de este complejo problema.
Gracias Portnoy por compartir el enlace. Ahora mismo lo escucho.
Jacinta | 5 de Septiembre de 2009 - 12:34 AMPoveda también pecó de soñador e ingenuo.
No es tan facil de decir y hacer, allí hay de todo, narcos muy arriba, sicarios que se prestan a todo (lo más seguro competencia de "empresarios"), delincuencia común, pandillas.
El análisis no es tan maniqueista hay muchas máscaras por quitar y rostros por devalr.
Luis | 5 de Septiembre de 2009 - 03:13 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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