13 de Agosto de 2009
El caso contra Raúl Figueroa Sarti
Uno de los entretelones de la Filgua 2009 fue el caso judicial contra el editor guatemalteco Raúl Figueroa Sarti, de F&G Editores, sin duda una de las editoriales más consolidadas e importantes de aquel país y de la región centroamericana. Dicha editorial no solamente está trabajando una interesante selección literaria, abierta a la región, con un buen esfuerzo por hacer circular el libro y promoverlo en esferas internacionales, sino que también ha editado varios libros en torno a las violaciones a los derechos humanos en Guatemala y libros testimoniales sobre el pasado conflicto bélico.
Me permito reproducir íntegros dos documentos. Primero, un artículo titulado "Nuevo informe de una injusticia" de Iduvina Hernández que resume todos los acontecimientos y la sentencia del caso. Y luego el manifiesto de apoyo que firmamos los escritores centroamericanos asistentes a la Filgua. También pueden visitar este blog donde se están reuniendo todos los artículos y notas de repudio sobre este caso.
En lo personal lo que más me molesta de este fallo es (independiente del país donde ocurrió), que queda demostrado que nuestros sistemas legales son patéticos. Casos como éste se resuelven en un tris, mientras que en El Salvador (y seguramente también en Guatemala), siguen pendientes de esclarecimiento casos gravísimos de asesinatos, violaciones y delitos "pesados".
Y por lo demás, si los escritores denunciáramos las violaciones frecuentes que muchas editoriales hacen de nuestros contratos de publicación, ni lograríamos llegar a que se abriera un caso. Me refiero a violaciones que van desde la falta de pago de derechos de autor hasta la reimpresión no autorizada de libros (o auto-pirateo) que más de alguna editorial hace para seguirlas haciendo pasar como primera edición, evadiendo derechos de autor... ¿Cómo confiar en la "justicia"? ¿Y de parte de quién está la mentada justicia?
"Nuevo informe de una injusticia", por Iduvina Hernández:
En una sala de vistas en el nivel catorce de la Torre de Tribunales, la jornada del seis de agosto de 2009 concluyó con una injusticia que raya en la desvergüenza para Guatemala. Las juezas, Rosa María López Yumán (Presidenta), Magda Elizabeth Pérez Arana (Vocal) y el juez José Gilberto Castro Linares, quienes integraron el tribunal de sentencia, emitieron un fallo condenatorio contra un hombre honrado, intachable y trabajador: Raúl Figueroa Sarti, representante de la casa editorial F&G Editores.
Las juezas y el juez de dicho tribunal, aceptaron y dieron valor probatorio a la mayor de las mentiras y de las infamias y con ello argumentó el contenido de su resolución que deriva en una injusticia. Pese a que Mardo Arturo Escobar reconoció que había entregado voluntariamente a Raúl Figueroa Sarti, una fotografía y que le había otorgado permiso verbal para usarla en una publicación, el tribunal desestimó esta aceptación y decidió condenar a Raúl Figueroa, de los delitos de que lo acusa falsamente Mardo Escobar.
Con este acto, cometido contradictoriamente en el edificio de la justicia en Guatemala, se sella el asedio y el hostigamiento a un editor que ha dedicado los últimos quince años a promover a las y los autores guatemaltecos, conocidos y no conocidos, trabajando tesoneramente para mantener la producción editorial en F&G editores. Una casa editorial por la que cada guatemalteco y guatemalteca debe sentir orgullo.
Como ha sido narrado anteriormente, la historia de este drama para las letras en Guatemala arrancó en 2006 cuando Escobar llegó a las oficinas de F&G y mostró un juego de fotos que pidió le fueran impresas. Raúl Figueroa le explicó que F&G no es una empresa impresora de fotos sino una casa editorial y que para ayudarle en la promoción de su fotografía le ofrecían utilizar una de ellas en la portada de un libro que estaba por salir de imprenta. Escobar aceptó la oferta y con ello dio su autorización para el uso de una de las dos fotos que él mismo propuso se emplearan en la portada. El crédito a su autoría en la foto está incluido en la contraportada. Además, Escobar recibió varios libros de la edición de marras, los cuales aceptó y utilizó. En su alegato, sin embargo, mintió al afirmar que supo del uso de la fotografía cuando vio el libro en una vitrina.
Las dos mentiras señaladas, tanto la forma en cómo se enteró del uso de la foto, como la de haber otorgado autorización verbal para el empleo de ésta, fueron desestimadas por las dos juezas y el juez que integraron el tribunal, pese a que ambas constan en el expediente. Prestas y presto, López Yumán, Pérez Arana y Castro Linares, decidieron favorecer a un colega. Puesto que Mardo Escobar trabaja en el juzgado Cuarto de Sentencia Penal, en la Torre de Tribunales y por lo tanto, es compañero de labores de jueces, oficiales y magistrados.
Con base en esa relación, seguramente logró amarrar vínculos, al mejor estilo de los grupos parelelos que funcionan en el sistema de justicia y si bien perdió su ambición de recibir setenta mil quetzales de indemnización, pudo mover los hilos de la ley para que Raúl Figueroa fuese sentenciado a un año de cárcel, conmutable a razón de veinticinco quetzales diarios y al pago de una multa de cincuenta mil quetzales, más las costas procesales.
Con esta sentencia, como se afirma al inicio, se cierra el primer anillo del acoso y hostigamiento contra la editorial F&G, distinguida y reconocida internacionalmente no solo por publicar constantemente a autores nacionales sino, porque ha invertido buena parte de su capital en la difusión de materiales esclarecedores de las violaciones a Derechos Humanos en Guatemala. Este acoso, que duró más de dos años entre amenazas, intervenciones telefónicas y seguimiento, encontró un asidero sistémico en la denuncia de Escobar y la condena de las juezas y el juez que se prestaron a seguir tejiendo los hilos de la impunidad con un nuevo acto de injusticia.
Toca entonces a las y los escritores en Guatemala, alzar su voz para impedir que esta injusticia se consume y apoyar a Raúl Figueroa y F&G editores a conducir las apelaciones necesarias para revertir esta monstruosidad jurídica. A la sociedad guatemalteca en general y en particular a organizaciones sociales, por justicia y derechos humanos, rechazar con energía esta atrocidad que deviene en impunidad ante quienes usan la ley para criminalizar a ciudadanas y ciudadanos honrados y la esconden cuando se trata de proteger a criminales y genocidas.
Manifiesto de los escritores centroamericanos sobre el proceso judicial en contra de Raúl Figueroa Sarti
Los escritores centroamericanos participantes en el Encuentro de Escritores Centroamericanos, realizado en el marco de la VI Feria Internacional del Libro en Guatemala (FILGUA 2009), a la opinión pública nacional e internacional expresan:
1. Con profunda pena y asombro nos hemos enterado del proceso legal que se sigue en contra de Raúl Figueroa Sarti, director de F&G Editores, una de las más destacadas y prestigiosas casas editoriales de Centroamérica, por un supuesto delito de violación a los derechos de autor. F&G Editores es una pequeña casa editorial que a lo largo de 15 años ha venido realizando una labor editorial en condiciones adversas, pero que pese a ello reúne hoy por hoy una de las editoriales con mayor reconocimiento internacional y que se perfila como una alternativa regional a la falta de editoriales en Centroamérica.
2. Debido a las dificultades que existen en la región para la producción y distribución de libros, la probable condena de F&G Editores, en la persona de su director Raúl Figueroa Sarti, constituirá un fuerte golpe no solo para dicha casa editorial sino para la confianza que debe privar en la relación entre autor y editor, con lo cual se estaría afectando de manera grave el desarrollo de las editoriales centroamericanas y por lo tanto la creación literaria.
3. Resulta inaudito que en un país como Guatemala, en donde la impunidad es la norma, en el cual apenas el 2% de denuncias penales llegan a debate oral, se pretenda condenar a una editorial por un asunto realmente irrelevante y por confiar en la palabra de las personas.
4. Nuestra solidaridad con F&G Editores y Raúl Figueroa Sarti, con la confianza de que las dificultades por las que atraviesa en el momento actual serán superadas con la misma tenacidad con que durante 15 años ha venido desarrollándose, hasta convertirse en la casa editorial que es hoy, y continuará contribuyendo a la difusión de la literatura guatemalteca y centroamericana.
5. Nuestra confianza en que las autoridades judiciales de Guatemala sabrán actuar con apego a la ley, el sentido común y la verdad, y que el proceso judicial que se sigue en contra de F&G Editores y Raúl Figueroa Sarti pasará a la historia sólo como un intento de violentar la libertad de creación y de expresión del pensamiento.
En Guatemala, a 1 de agosto de 2009.
Otoniel Guevara, El Salvador
Luis Eduardo Rivera, Guatemala
Francisco Morales Santos, Guatemala, Premio Nacional de Literatura
Arturo Arias, Guatemala, Premio Nacional de Literatura
Marco Antonio Flores, Guatemala, Premio Nacional de Literatura
Dennis Escobar Galicia, Guatemala, Presidente Centro Pen Guatemala
Ana María Rodas, Guatemala, Premio Nacional de Literatura
Claribel Alegría, El Salvador
Aída Toledo, Guatemala
Enrique Noriega, Guatemala
Armando Rivera, Guatemala
José Roberto Cea, El Salvador
Roberto Quesada, Honduras
Lucy Cristina Chau, Panamá
Luis Aceituno, Guatemala
Alfonso Chase, Costa Rica
Rafael Cuevas Molina, Guatemala-Costa Rica
Santiago Molina, Nicaragua
Julie López, Guatemala
Ana Istarú, Costa Rica
Jacinta Escudos, El Salvador
Vanessa Núñez Handal, El Salvador
Eduardo Villagrán, Guatemala
Francisco Goldman, Guatemala-Estados Unidos
David Unger, Guatemala-Estados Unidos
Gina Serrano, Guatemala
Miguel Angel Sandoval, Guatemala
Mario Domingo, Guatemala
Denise Phe-Funchal, Guatemala
Carolina Escobar Sarti, Guatemala
Carol Zardetto, Guatemala
Javier Mosquera Saravia, Guatemala
Me parece que Raúl Figeroa fue el que organizó la FILGUA anterior (esto lo escuche pero no lo se de primera mano) y que por el caso debío retirarse de organizar la de este año, lo cual produjo el notorio decenso de la calidad.
Juan Murillo | 13 de Agosto de 2009 - 07:54 PMJacinta, leí el dossier armado por Figueroa en formato de blog; sorprendente que esto haya llegado tan lejos, que el tráfico de influencias haya sido tan efectivo, que la matonería (de "cuello blanco", ojo) haya alcanzado estos límites y esta permisibilidad. Increíble.
Bueno, lo que recuerdo de Figueroa es su presencia en el monstruo de FIL de Guadalajara, como respresentante de editoriales guatemaltecas. O sea, en las Grandes Ligas.
En efecto, Raúl organizó la anterior Filgua, aunque por lo que sé este juicio no fue el motivo de su renuncia a la organización de la Filgua de este año.
Hasta José Saramago ha escrito sobre este lamentable caso:
http://cuaderno.josesaramago.org/2009/08/13/guatemala/
En Guatemala uno agradece el espacio artístico. Lástima que Escobar, teniendo un trabajo bien logrado, me refiero a la fotografía publicada en Cualquier forma de morir, se sepulté de esta manera por dinero. Lástima, de verdad, su trabajo artístico vale mucho más. Deseo, como muchos otros, que F&G continúe, es una editorial con criterio. A Raúl y todo el equipo de F&G no me resta pedirles que lean y relean el refrán al final de este articulo.
Julio Renato Buezo Perez | 16 de Septiembre de 2009 - 03:20 AMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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