20 de Mayo de 2009
Un compromiso de no violencia
Últimamente me sorprendo demasiadas veces preguntándome a mí misma ¿qué es lo que pasa con la humanidad? El nivel de estupidez, de agresividad, de violencia, de avaricia y de tantas cosas negativas más rebalsa los límites de lo tolerable y creo que incluso los límites de lo “normal”, si es que la violencia puede considerarse normal.
Las manifestaciones de esto se dan de muchas maneras: desde los automovilistas descorteses que, entrampados en un embotellamiento, empiezan a pitar interminablemente (como si con eso fueran a hacer desaparecer el motivo del trabe) hasta los asesinatos, las violaciones, las guerras y la misma destrucción del medio ambiente.
Quizás usted piense “no, yo no soy violento ni agresivo con nadie”. Pero no se trata sólo de acciones. Hay que recordar que la palabra y los pensamientos son energía y que, muchas veces, a través de ellos estamos transmitiendo energía negativa a los demás, llenándonos de ella nosotros mismos y extendiendo la mala vibra por doquier. Quizás “nos portamos bien” con la gente, pero llegamos a casa a pegarle al perro o a serruchar un árbol sólo porque “nos hace estorbo”.
Hay muchas actitudes que son violentas y negativas. Digamos que alguien nos cae mal. Quizás es alguien pesado, una de esas personas que nunca pueden decir nada positivo, que siempre critican, se quejan, juzgan a otros. Y nos cae mal. Y empezamos también a criticarlo, a juzgarlo... su energía negativa se nos contagia y nosotros nos vemos convertidos en agentes de lo negativo también.
Deberíamos, realmente, convertirnos en muros de contención contra esa energía, no reproducirla. Pero como no somos capaces de controlarnos ni a nosotros mismos, perpetuamos la negatividad ajena sin siquiera darnos cuenta. Y luego decimos que somos buenecitos y bien portados... Y aunque no se crea, eso tiene mucho que ver con el estado actual de cosas.
Por eso me gustó mucho esta iniciativa de Deepak Chopra a asumir un compromiso de no violencia en nuestras pensamientos, palabras y acciones. La idea es comprometernos a vigilarnos a nosotros mismos y a no ser violentos. A velar por nuestras reacciones emocionales, por lo que decimos, por lo que hacemos, por cómo respondemos cuando estamos en una situación donde alguien nos agrede, qué pensamos ante gente o situaciones negativas.
La ambiciosa meta es lograr que 100 millones de personas asuman este compromiso, pero más que eso, lograr contribuir un poco a serenar el mundo, a lograr, por fin, esa tan ambicionada paz de la que tanto hablamos, que tanto deseamos. Practicar por cuenta propia el ahimsa, la no violencia y el respeto a la vida.
Cada persona que asuma el compromiso deberá además lograr que dos personas más se comprometan. Yo ya me apunté. Y les comparto esto con la idea de que, ojalá, se apunten y/o le transmitan esto a alguien que sepan tenga interés en hacerlo.
No es un ejercicio fácil ni instantáneo. No es que nos vamos a convertir en santitos de la noche a la mañana. Es y será todo un proceso. Pero creo que la sola idea de estar observantes sobre nosotros mismos y reconocer esos momentos de agresividad, nos irán ayudando a que, poco a poco, podamos ir limando esa violencia hacia nosotros mismos, hacia los nuestros, hacia los extraños y hacia el entorno en general (y aquí se incluyen los animales, las plantas y el medio ambiente).
Ojalá se animen.
Será q se apagó el amor.
Nella | 20 de Mayo de 2009 - 06:08 PM"Lo hemos intentado todo, menos el amor", Théodore Monod.
Jacinta | 21 de Mayo de 2009 - 04:59 AMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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