9 de Abril de 2009
Cristo significa ¨el ungido¨, y por ende rey numinoso signado con el óleo santo. No soy cristiano, sin embargo reconozco que, de los dos atributos utilizados por Bertrand Rusell para identificar a un cristiano, el primero de ellos siempre me ha inquietado, a saber: ¨Cristo fue el hombre más bueno que existió¨. Y aunque no estoy seguro de su bondad superlativa, si creo que una inocencia candida como la de ese hombre, no se verá de nuevo. Y por eso me gusta éste yacente de Champaigne, Jacinta, porque me obliga a remembrar su inocnecia.
Personalmente prefiero los cristos crucificados (sobre todo el de Velazquez, el de Mathis Grünewald o el de Alex Grey), por aquello de que el sadismo, la sordidez y el escarnio, pero también lo sublime encuentran su síntesis en esa imagen. Y en el caso de los artistas que nombré, todos ellos lograron además, resolver cromáticamente el misterio de la huida. La huida de la vida. ¡Según yo, obviamente!
Saludos.
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