13 de Marzo de 2009
¿Perdidos los manuscritos de Heinrich Böll?
Quizás se dieron cuenta que la semana pasada se derrumbó el edifico que albergaba el Archivo Histórico de la ciudad de Colonia, en Alemania. Aparentemente el derrumbe fue provocado por unas obras de construcción de nuevas estaciones de metro debajo de la zona del edificio. Lo que llamó la atención del caso es que, para comenzar, el edificio no era de los más antiguos, sino uno relativamente nuevo. Y segundo, que el edificio se fue derrumbando poco a poco, lo cual dio tiempo a la mayoría de las personas que se encontraban en su interior, de salir. Pese a ello, un muchacho de 17 años murió y todavía no encuentran a una muchacha de 24, ambos habitantes de los pisos superiores del inmueble vecino, que también se derrumbó.
Lo lamentable de este hecho aparte de las dos vidas perdidas, es que se perdieron gran cantidad de documentos históricos, algunos de ellos con más de mil años de antigüedad. Entre ellos está también el archivo del autor alemán Heinrich Böll, Premio Nóbel de Literatura en 1972, que muy recientemente había sido incorporado a este lugar, luego de que la ciudad de Colonia comprara todo a su familia. Estamos hablando de unos 6,400 manuscritos, cartas, ediciones y otros documentos del autor. La familia, de hecho, se había mostrado contenta con esta adquisición porque por fin se podría conservar en un solo lugar todo el legado del autor.
Me llamó la atención esta noticia, porque en el 2000 estuve becada en Alemania por la Fundación Böll a pasar una temporada como escritora residente en la que fuera su casa de campo (y donde eventualmente muriera). Parte del “ritual” de la estancia era viajar a la ciudad de Colonia para ir a las oficinas de la Fundación donde se mantenía gran parte de esta documentación. Ahí se encontraban todos sus libros editados, no solamente en alemán, sino también en traducciones; estudios hechos por académicos sobra la obra de Böll; fotografías; pero, lo más interesante para mí, algunos de sus manuscritos.
Era curioso examinar dichos manuscritos, pero más aún, atisbar entre los esquemas que Böll diseñaba para sus novelas. De primas a primeras parecían calendarios. Algunos tenían vistas caprichosas y coloridas. Porque el proceso de escritura de Böll era muy meticuloso. Primero planificaba sus novelas capítulo a capítulo. Sabía exactamente qué iba a pasar, qué personaje se iba a encontrar con cuál otro, qué se dirían, hacia dónde irían, los escenarios, nombres de calles, ciudades, lo que fuera necesario.
Toda esta información Böll la diagramaba, a veces en forma lineal, a veces en cuadritos, a veces en espiral, todo dependía de lo que pretendía lograr con su historia. Uno de los detalles que me llamaban la atención es que para tener un rápido vistazo del conjunto, pero particularmente de la ruta de los personajes, le asignaba a cada uno un color diferente. Para ello utilizaba lápices de colores (¡qué no hubiera hecho si hubiera tenido, como ahora, marcadores fosforescentes y post-its!). Entonces, cuando uno miraba estos diagramas, lo primero que saltaba a la vista eran las líneas de colores, sus combinaciones (lo cual representaba la interacción entre cada personaje). En sus diagramas siempre predominaba una línea de un color determinado, que era la ruta de acción del personaje principal.
Todo este trabajo lo hacía en su apartamento de la ciudad de Colonia. Y cuando ya tenía armada toda esta complicada estructura, detallada hasta lo más mínimo, se iba a escribir la novela propiamente a la casa de campo (donde yo estuve “residenciada”), ubicada cerca de una pequeña ciudad llamada Düren, que había sido devastada por los bombardeos ingleses durante la II Guerra Mundial. Decía que no podía comenzar a escribir si no tenía todo este diagrama hecho y los detalles fríamente definidos de antemano.
No sabría decir si dichos esquemas eran fielmente reproducidos después en su narrativa (eso podrían asegurarlo personas que hayan leído sus novelas o cuentos con dichos esquemas a la mano), pero me pareció una manera ingeniosa de trabajar. En lo personal además me era impresionante, porque soy incapaz de hacer esquemas tan detallados de lo que voy a escribir. Yo comienzo escribiendo directamente y a medida que avanzo voy armando la estructura. Y la termino de afinar cuando ya tengo el primer borrador en la mano.
Supongo que dichos coloridos esquemas son parte de lo que se perdió con el derrumbe del Archivo Histórico de Colonia. De entre los escombros está tratando de recuperarse lo más posible, pero no se tiene en claro qué podrá salvarse y qué se habrá perdido para siempre. Quién sabe qué otros valiosos tesoros se encuentran entre lo perdido.
He sentido un nudo en la garganta cuando leí la noticia. Qué desasosiego... haber perdido tantos manuscritos de Böll.
No imagino a Herr Heinrich resaltando esquemas del Billard um halb zehn... jeje
Atente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
Recuerda que el insulto nada tiene que ver con la libertad de expresión, por tanto si tu comentario resulta insultante u ofensivo será borrado.
