25 de Febrero de 2009
De cuentos y concursos (2)
-Un requisito elemental para escribir es la buena ortografía, el conocimiento de las reglas de puntuación y una buena redacción. Con ello ya se tiene la mitad del asunto resuelto. Lo demás son cuestiones de estructura, concepción y planteamiento de una historia.
Comprendo que en muchos casos, la escritura es algo así como “un asunto secreto”. Cuesta (lo sé por experiencia), atreverse a enseñar un texto escrito a otros. Pero tarde o temprano habrá que hacerlo si nos queremos meter a esto de la literatura.
¿Les interesa entrar a un concurso literario? Una regla básica de participación es la presentación del cuento (o poema o novela o lo que sea). Y cuando hablo de presentación no me refiero a la presentación visual del texto: muchos de los cuentos venían con dibujos, marcos, líneas, dibujos hechos a mano o impresos en colores pastel, portadas fotocopiadas con animales o paisajes... puede que resulte agradable visualmente (aunque no siempre, y en algunos casos, los dibujos interferían con la lectura porque estaban encaramados sobre las letras); sin embargo, todo ello no sirve para aumentar la calidad del texto, mucho menos para “influenciar” al jurado en el sentido de que “como vino con un marco de colores o traía un dibujito”, se iba a premiar un cuento. Esos detalles visuales NO tienen nada que ver con el cuento a menos que, como muy raramente ocurre, sean parte del texto en sí (pienso por ejemplo en El principito de Saint Exúpery).
Más importante es preocuparse por la limpieza ortográfica, de puntuación, de tildes... compartan su texto con algún maestro, con un pariente, con un amigo que sepa de esas cosas. Si les da mucha pena que alguien lea su texto, bueno, lo siento pero tendrán que vencer esa pena. Es parte de lo que siempre he llamado “vencer el pudor interno”. Es uno de los grandes retos del escritor. Uno no deja de sentirse medio desnudo al enseñar un texto a terceros, sobre todo cuando se comienza a enseñarlos. Incluso yo, que tengo varios libros publicados, me muero de la ansiedad cuando le enseño un texto recién escrito a mis amigos que obran como primeros lectores. Comprendo que es una sensación que preferiríamos evitar, pero si queremos tomarnos con seriedad la escritura y jugar un buen papel (en este caso, en la próxima convocatoria del concurso), tendremos que sobreponernos a nosotros mismos, tragarnos la pena y escuchar y aceptar las observaciones y correcciones que nos puedan sugerir para mejorar nuestro cuento.
- Ese “vencer el pudor interno” no se refiere solamente a vencer la pena de permitir que extraños lean nuestro cuento. También se refiere a lo que queremos escribir. Comentábamos con los jurados que nos daba la impresión de que muchos de los cuentos parecían estar escritos desde un concepto muy tradicional de cuento, desde lo políticamente correcto, o desde la creencia de que al decir “cuento” se habla estrictamente del cuento infantil o de fantasía.
Escriban lo que ustedes quieran. De la manera en que sienten debe ser contada la historia. Si bien es cierto el espacio del cuento es pequeño como para hacer experimentos, no descarten jugar un poco con la forma, si eso es lo que va a permitir que la historia funcione mejor y sea atractiva para el lector. En pocas palabras: suéltense.
- De 187 cuentos leídos, 81 comenzaban con estas frases (o sus variantes. Sé que fueron 81 porque me tomé el trabajo de contarlos):
-Érase una vez en un país lejano (o había una vez o aconteció alguna vez...).
-Era un día de (verano, de otoño, de invierno, de neblina, un día normal, un día cualquiera, etc.).
-Despertó (o desperté) aquella mañana...
Algunos incluso usaban todas las variantes, algo así como “Érase una vez en un país lejano, en un día normal, en que Fulanito despertó...”. Varios cuentos comenzaban con el despertar de un personaje y la ejecución de su ritual matutino. Otra buena cantidad de cuentos, quizás unos 20, comenzaban con algo así como “La historia que voy a contarles / el cuento que en esta ocasión debo escribir...”, etc.
El comienzo del cuento, ya lo he mencionado en otras ocasiones, es supremamente importante. Es lo que engancha al lector, le causa curiosidad, lo atrapa para leer el resto de las páginas. No podemos ser descuidados con dicho comienzo, que no se limita a la primera frase, sino a todo el primer párrafo. Mientras más atractivo sea ese comienzo, más seguridad tendremos que el resto del texto será leído. El comienzo del cuento debe ya irnos metiendo en el asunto.
(Continúa...)
Jacinta a las 03:36 PM | Referencias 0“No pude vencer el pudor” me sentí aludido. (risas) en todo eso de las frases y sus variantes (la primera frase de un cuento) y el despertar gastado de un personaje en los cuentos o relatos, que nos has explicado Jacinta, me he sentido aludido en todos, y no dejó de pensar que muchos aspirantes a cuentistas han también sentido lo mismo. (Ya tendré otro comienzo)
Tomás | 3 de Marzo de 2009 - 02:04 AMBueno Tomás, todos los que escribimos o queremos escribir pasamos por esa etapa. Pero así es como se aprende. Seguir escribiendo y seguir leyendo, seguir intentándolo. Sólo así se logra superarse a si mismo.
Jacinta | 3 de Marzo de 2009 - 03:38 AMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
Recuerda que el insulto nada tiene que ver con la libertad de expresión, por tanto si tu comentario resulta insultante u ofensivo será borrado.
