16 de Febrero de 2009
¿Qué ha cambiado?
Cuando vi esta foto, recordé a Paula, una guerrillera caída en un combate urbano en San Salvador, a fines del 79 o comienzos del 80. Todavía guardo esa foto entre mis pertenencias, que siguen estando "allá" (por eso no se las escaneo y no la encontré en internet). Recuerdo que aquella foto me impactó profundamente, como también me impactaría luego ver a otra combatiente, conocida como "la Checa", en pleno enfrentamiento armado contra el ejército en el centro de San Salvador. En aquellos años, las mujeres en la guerrilla urbana eran muy pocas y las que estaban se ganaban toda mi admiración.
Vi esta foto. Y recordé muchas cosas, muchas, muchas cosas. Porque yo fui una de esos niños que, camino al colegio, tempranito por las mañanas, metida en la relativa seguridad de un carro, miraba cadáveres tirados en las calles de la ciudad. En aquellos tiempos eran perseguidos políticos por el gobierno militar.
Ahora, esta foto, ganadora del concurso de World Press Photo y tomada por la salvadoreña Lissette Lemus, muestra una imagen tan idéntica a la de aquellos años. A 30 años atrás. Sólo que ahora, la fallecida es Petrona Rivas, muerta por violencia de maras o pandillas.
Pero si no supiéramos ese pequeño detalle, ¿qué sería diferente?
Treinta años y miles de muertos después, los niños siguen yendo a clases y miran cadáveres en las calles de la ciudad. Así es mi país...
Lo mismo de siempre. Es cruel y sádico, la primera lección de vida, y la segunda de la muerte que rueda alrededor de esos y todos los niños. Es una imagen que me lleva por aquellos días de inocencia, en que recogía los cartuchos de las balas, las M16, entre los cuerpos amontonados allá por mi valle, Verapaz en San Vicente.
¿Será un tanto arrevesado el mundo?
Una fotografía qué engendre violencia, que hable de violencia, y por ultimo, que nos traiga a la memoria días de violencia que no cambian nunca.
Por ejemplo la revistan Time, publicó en 2006, Cien años de fotografía. Entre otras estaba aquella famosa del partisano (premio Pulitzer), que va cayendo con su fusil, por la llama cruel y para otros salvadora de una bala. Y luego premian la violencia. Esos niños serán escritores.
Tomás Cerón | 16 de Febrero de 2009 - 07:05 PMRecuerdo haber venido de paseo a Guatemala a principios de los 80´s con mi familia. Yo iba dormida en el asiento trasero del carro y entre la realidad y el sueño oí que mi papá decía: "y los han decapitado... seguramente eran guerrilleros". No sé porqué no levanté la cabeza para ver, pero esa imagen que no vi, la llevo clavada y no la logro olvidar. Supongo que la imaginación es más poderosa.
Luego, a lo largo de mi vida, he visto varias fotos o muertos "en vivo", pero ya no causaron el mismo impacto que aquellos muertos que no vi.
Es posible que el ser humano nazca con una cuota de asombro que se va gastando en la vida. A nosotros, los salvadoreños adultos (niños de los 80´s), parece que se nos gastó siendo muy pequeños. Una pena que aún siga ocurriendo.
Es lastimoso y vergonzoso que sigamos destacando por la violencia, al grado que niños vean ese espectàculo dantesco como algo cotidiano.
Es el fracaso de la sociedad.
Luis | 17 de Febrero de 2009 - 08:28 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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