18 de Diciembre de 2008
¡Tómate tu zapato!
Seamos bien sinceros: de primas a primeras, a mí los zapatazos que le tiraron a Bush me dieron risa, mucha risa. Bien hecho, me dije. Bien merecido se lo tiene.
Dentro de mi inocencia, pensé que el periodista iraquí Muntadar al Zeidi, que fue quien se los lanzó, sería nada más sacado de la sala y quizás amonestado con alguna multa. Pero claro que no. Los “men in black” le cayeron encima con bastante violencia y ahora el periodista está acusado de agredir a un presidente extranjero, con una pena que oscila entre los 7 y los 15 años de cárcel, algo que me parece de veras exagerado. Sobre todo tomando en consideración que la manifestación de tirarle los zapatos tenía la ira contenida, no sólo del periodista, sino de todo un país que ha visto asesinados a más de un millón de sus compatriotas, desplazados internamente a 3 millones de iraquíes y 2 millones que están en el exilio entre Siria y Jordania, eso sin meternos a examinar los innumerables desaparecidos, las pérdidas económicas y el patrimonio cultural no sólo iraquí, sino de la humanidad, que ha sido destrozado para siempre, gracias a esta guerra que comenzó por unas armas de destrucción masiva que se suponía tenía alguien quien ya fue ahorcado, armas que siguen sin aparecer al día de hoy y que por supuesto, jamás van a aparecer.
Me llamó la atención sobre esta nota que alguna gente dijera que ya, en “estos tiempos democráticos” no se valían este tipo de manifestaciones y que por lo demás, “la libertad de expresión” está al alcance de todos como para manifestar las iras de otro modo. ¿Pero realmente está la libertad de expresión al alcance de todos? ¿En estos “tiempos democráticos” todavía se vale que un país invada a otro?
La ironía del asunto es que quien ejecutó este acto fue un periodista quien se supone tendría acceso a medios para protestar y manifestar sus ideas sobre lo que le causan Bush y la invasión estadounidense (with a little help del ejército salvadoreño). Pero el periodista sintió que lo mejor era lanzarle públicamente sus zapatos en una rueda de prensa. Recordemos también que para los pueblos del Islam, la suela de los zapatos, que acarrea toda suciedad posible, es algo inmundo. De ahí la costumbre de entrar en las casas y quitarse los zapatos y dejarlos a la entrada o el no sentarse con las suelas de cara a alguien. Lanzar zapatos por lo tanto, no es precisamente un gesto gracioso, sino un fuerte insulto. A eso se le suman las frases que dijo el periodista al lanzar los zapatos. Al primero: “¡Este es un beso de despedida, perro invasor!”; y al segundo: “Esto es por todas las viudas, los huérfanos y todos los asesinados en Irak”. Muchos han celebrado a al Zeidi como un héroe y un patriota. Y ya se han dado numerosas manifestaciones para exigir su libertad. Mientras tanto su hermano declaró a la BBC que al Zaidi fue severamente golpeado por los agentes de seguridad, por lo cual ahora tiene una mano y algunas costillas rotas, hemorragia interna y una herida en un ojo. Esto, por supuesto, no da ni cinco de risa.
En un país que está ocupado, como lo está Irak, hablar de libertad de expresión resulta una paradoja. Por supuesto que dicha libertad no existe. Ya hemos sabido de varios casos de iraquíes que han sido arrestados por escribir en sus blogs lo que verdaderamente pasa en aquel país. Algunos otros tienen que escribir sus blogs desde el más estricto anonimato y cambiando de computadoras frecuentemente para no ser detectados por las autoridades, sobre todo las del ejército estadounidense. Eso los que tienen acceso todavía a una computadora y electricidad, porque los servicios básicos de aquel país están afectados desde que comenzó la invasión en el 2003.
¿Podría cualquier ciudadano acceder a algún medio informativo, hacer uso de “la libertad de expresión”, para manifestar su postura ante algo en Irak? Difícilmente. Irak es un país invadido y en guerra. Eso es una realidad. Y cuando hay guerra, una de las primeras cosas que se ve afectada es lo que dicen o deben decir los medios de comunicación.
Los zapatos lanzados contra Bush quizás no sean el medio más diplomático ni elegante para expresar la ira y la frustración de millones de iraquíes, pero ciertamente han probado ser el deseo contenido de un montón de gente.
Por supuesto que ya salieron las primeras camisetas con la imagen alusiva al suceso, que vendrá a hacerle seria competencia al memorable “¿Por qué no te callas?” que le espetó el Rey Juan Carlos a Hugo Chávez.
Ay, qué mundo.
Qué tristeza que por representar a un montón de gente que desea lanzarle más que zapatos a Mr Bush, este periodista sea el chivo espiatorio de un ego herido.
Karla | 19 de Diciembre de 2008 - 01:04 AMAcertadísima reflexión Jacinta. Si desde la perspectiva cultural islámica se reinterpreta el zapato, pues el mensaje es sumamente profundo, cargado con el dolor de miles; igual de ofensivo que mostrar el dedo mayor. Hoy en día la libertad de expresión es muy relativa: periódicos que censuran, televisoras que presentan lo que les conviene, programas aparentemente inocentes y jocosos que trabajan para intereses ocultos...una de las grandes conquistas a través de la verdadera libertad sería el respeto mutuo, así como el diálogo y la generación de pensamiento. Nuestro país también necesita expresarse...
Ignacio Cardenal | 19 de Diciembre de 2008 - 01:13 AMaunque suene desafiante esa postura me parece que no ha podido ser mejor lastima que el bombardeo mediatico que sufren nuestros pueblos sobre todo en El Salvador, nos mantienen sub-sumidos en una conciencia inerte, de tal suerte que nos han hecho creer que bush es el salvador de medio oriente y de el mundo y asta nos imflamos de orgullo por el (Cuscatlan)el cual cumple trabajos de "reconstrccion" solo que con artilleria pesada. Lastima...
tobias | 19 de Diciembre de 2008 - 11:20 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
Recuerda que el insulto nada tiene que ver con la libertad de expresión, por tanto si tu comentario resulta insultante u ofensivo será borrado.
