15 de Diciembre de 2008
Ese amor, Yann Andréa

Ese amor
Yann Andréa
(Traducción de Ana María Moix)
Tusquets Editores
Barcelona, 2000
188 págs.
Para los que hemos seguido la obra de Marguerite Duras, éste es un texto indispensable. Su penúltimo libro se llamó Yann Andréa Steiner y en él contaba la historia de su compañero, el mismo con el que compartió los últimos 16 años de su vida. Ese hombre, rebautizado por la autora como Yann Andréa, era 38 años menor y aunque la relación tenía altas y bajas, en particular por el volátil carácter de Duras, el hecho es que entre ambos había un sentimiento, lo más cercano al amor que quizás puedan encontrar dos personas con personalidades tan diferentes.
Después que Duras muriera en 1996, Yann Andréa escribió un libro titulado Ese amor en el que cuenta su versión de la historia que lo unió a Marguerite, pero en particular, los últimos días, los del trabajo (ella le dictó algunos de sus últimos libros y él mecanografiaba), los días de la enfermedad y finalmente los de su muerte. Él era el secretario, pero también el enfermero, el chofer y el amante.
También están contados los días después de su muerte, la profunda depresión en que se vio sumido el autor, su propio deseo de morir y su imposibilidad de ver una continuación a su vida sin Duras. Y es que no debe ser fácil, en ningún sentido, vivir junto a alguien como aquella escritora, amarla, acompañarla en sus procesos creativos, en su vida cotidiana y después, ante la muerte, continuar adelante en la vida, como si nada hubiera pasado.
La presencia de Marguerite Duras está ahí no tan sólo como un personaje de este texto, muchas veces doloroso, sino también de una manera directa en el estilo en el que está escrito. Las frases cortas, las pausas en la puntuación, la palabra, el verbo y el adjetivo usados con la misma certeza quirúrgica con que los usaba la autora francesa también están en este libro. No podía ser de otra manera, supongo, para alguien que convirtió a Duras en el centro mismo de su existencia.
Posiblemente algunos puedan ver este texto como algo impertinente, un oportunismo de parte de alguien que convivió de cerca con uno de los íconos de la literatura francesa. Pero para los que hemos sigo seguidores de la escritura de Duras, este libro se agradece en el sentido de que no está escrito desde la frialdad del biógrafo ni del academicista, sino desde el desconcierto, la tribulación, el amor y el mínimo instinto de sobrevivencia que parecen jalar a Yann Andréa Steiner, palabra por palabra, para sacarlo del apartamento donde se encierra durante meses para finalmente hacer la llamada a su madre, una llamada de auxilio que lo saca de aquel lugar y lo hacer reordenar su vida. Por otro lado, no es el primer libro que Yann Andréa escribió sobre la relación. En 1983 escribió M.D., un libro que se centra en la crisis alcohólica de ella y en su cura de desintoxicación.
Me permito sugerir como texto acompañante a la lectura de este libro otro menos conocido de Marguerite Duras, algo que ni siquiera puede llamarse en realidad un libro, por lo corto que es. Esto es todo, un texto en forma de poema escrito desde los días mismos de la agonía de Duras y cuyo trabajo y elaboración se menciona varias veces en Ese amor.
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