23 de Octubre de 2008
Para construir una novela (1)
La experiencia de leer 29 manuscritos inéditos de novela aspirantes a ganar un concurso me supuso una serie de reflexiones bien extensas sobre el oficio de la escritura y de la construcción de la novela en sí.
Ser jurado me pareció un ejercicio algo contradictorio, pues siento que sigo siendo una aprendiz y que cada cosa nueva que escribo es como partir de cero, sin saber nada. Estoy muy pero muy lejos de considerarme una experta o alguien que ya tiene develadas todas las claves de la escritura. Por esa sensación de aprendiz es que traté de ser lo más justa y objetiva posible en mi lectura. Por decir algo, estuve dispuesta a dejar pasar un poco la mala ortografía y algunos lapsus de mala redacción si la historia y su conjunto en general lo ameritaban.
De la lectura de los manuscritos, me llamaron la atención una serie de errores que parecían repetirse (y de los cuales tomo nota para futuros proyectos propios). Supongo que a veces es más fácil ver los errores en los escritos ajenos que en los propios.
Con el ánimo de compartir algo de esa experiencia, sobre todo con gente que en este momento se está dando de trompicones con la escritura de alguna novela, o que piensa pronto zambullirse en dicha aventura, anoto lo que me han parecido ser errores a ser evitados en la construcción de una novela.
-Gran parte del material recibido me pareció un material extremadamente crudo. Es decir, daba la impresión que la mayoría de las novelas, fueron escritas con la intención de participar en el concurso. Se les notaba su “crudez” en que no parecían textos trabajados, madurados, editados, corregidos, reposados. Eran textos apresurados, versiones iniciales o poco trabajadas, o trabajadas sin ningún rigor técnico.
No tengo nada contra el hecho de que alguien quiera ganarse 15 mil dólares de un concurso nacional de literatura. Hasta a mí me gustaría. Pero un concurso se gana a partir de la calidad de un texto. Y para los que creen que escribir es soplar y hacer botellas, lo siento pero les cuento que escribir, sobre todo novela, es un oficio de mucho tiempo y paciencia.
No creo tampoco que alguien que se tome en serio como escritor escriba para participar en un concurso. Se escribe porque se le hace urgente e imprescindible sacarse una historia de adentro, porque para la persona es importante hacerlo. Si luego tiene una novela que se adapta a las bases del concurso (en cantidad de páginas, cierre de recepción, etc.), pues bienvenido sea y buena suerte.
Los años de escritura me han enseñado que para una novela hay que tener disponibles unos 2 o 3 años, como mínimo, para lograr un producto leíble. Escribir un primer borrador es rápido, y hasta fácil. El verdadero trabajo, sin embargo, empieza a partir de ese primer borrador. Pulir, quitar, cambiar, estar dispuesto a reescribir capítulos enteros, a sacrificar párrafos que nos parecen “bonitos” o que nos auto-conmueven, pero que en realidad no contribuyen a la historia y su construcción. Es un trabajo jodido, complejo, donde el autor tiene que aprender a ser cruel con su texto, a despegarse de él para verle mejor sus fortalezas y debilidades. Y eso se logra con el tiempo. Cuando uno guarda ese primer borrador y sale de ese estado de enamoramiento apasionado que provoca la escritura inicial de la historia. Ya cuando uno sale de la nube rosada comienza a verle los defectos al amante... igual ocurre en la literatura.
-Cuidar el lenguaje. Y con esto me refiero a varios puntos: el exceso de adjetivos, de palabras soeces, de localismos cuyo significado no pueda ser comprendido dentro del contexto, de utilizar palabras o términos “demasiado modernos” dentro de una historia “de época”.
Cuidar también los lugares comunes. Varias de los manuscritos presentaban una imagen “cliché” de la mujer: tenían nariz respingada, grandes tetas, tremendo culo, piernas de estatua griega...
Me parece importante también cuidar los títulos de los libros y los nombres de los personajes. Hay que bautizar a los personajes con la misma atención con el que bautizaríamos a nuestros hijos en la vida real. A nuestro hijo no le pondríamos un nombre cualquiera ¿verdad? Creo que en muchos sentidos, los personajes son también como hijos y merecen nombres acorde a su carácter y a lo que nos transmiten a nosotros como autores.
Y por supuesto, una novela con un título poco llamativo o ridículo... bueno, la novela no sufrirá si es buena pero pensemos en el libro publicado en una mesa llena de novedades en una librería: el eventual lector se sentirá primero atraído por un título llamativo, curioso, extraño.
(Continúa...).
Jacinta a las 10:08 PM | Referencias 0Los nombres son un problema y un desafío, definitivamente.
No pueden ser simples nombres comunes: Carlos, Jose, Maria, Rosa.
No deberían, a esta altura del partído, ser nombres alegóricos, como se hacia en el siglo 19: Turkey, Nippers, Ginger Nut.
Y, sin embargo, aún se usa el nombre alegórico, aunque sea con sarcásmo, como en Cormac McCarthy: Chigurh(Sugar) o el paródico, como en Heller: Major Major Major Major.
No puede ser rimbombante porque eso son monopolio de las telenovelas y afines: Finisterre, Mauricio Armando, Flavia Gladiola, Úrsula Amaranta.
Pero deben ser instrumentos mnemónicos y de algún modo guardar relación con el presonaje que nombran, e idealmente, ser únicos, para poder aspirar a la inmortalidad: Samsa, Raskolnikov.
O simplemente no tener nombre y con eso se zanja la cuestión, como en Notas desde el subsuelo o en Hambre de Hamsun.
Lo de la construcción de la novela (y el cuento) como fórmula prefabricada es un problema, sobre todo en lo que atañe al tiempo de elaboración. Para Joyce -pongo un ejemplo extremo, lo sé-, esos dos, tres años resultan apenas el tiempo del precalentamiento, el de las fracturas y los esguinces si la cosa se fuerza mucho. Para Pío Baroja, hubiera resultado risiblemente largo. Lo de los nombres puede llegar a ser determinante, y hasta puede lograr que una novela jamás se olvide: Oedipa Maas y Pierce Inverarity en Pynchon, Svidrigailov en Dostoievsky, Cesárea Tinajero en Bolaño. Aunque, si la novela es extraordinaria, y el personaje se llama Geoffrey Firmin, pues tampoco se arruina la ficción...
Saludos.
No creo en fórmulas prefabricadas para la escritura, de ningún modo. Apenas comparto un poco de mis observaciones personales. Pero a fin de cuentas, cada quien termina haciendo su propia experiencia de escritura de acuerdo a como mejor le funcione su proceso.
En las novelas que leí para el concurso era muy obvio que les faltaba una buena pulida; quizás eran apenas productos de un año de trabajo, a lo sumo, y como dije, estaban crudas, les faltaba cocimiento.
En lo relativo al tiempo de escritura, uno tarda lo que debe tardarse, sean 2 años o muchos más. En eso no puede haber un límite. Tengo una novela que pasé 10 años para darla por terminada, por ejemplo.
Y los nombres, sí, eso cuesta, pero hay que tomarse el tiempo y el esfuerzo y no conformarse con cualquier nombre común nada más que para salir del paso. Cada elemento en una historia es importante. Incluso algo "tan sencillo" como un nombre...
Saludos.
Gracias por tus reflexiones, Jacinta, sobre esta serie de novelas inéditas. Se trasladarán a las novelas publicadas de la región? Hasta pronto,
Ronald | 24 de Octubre de 2008 - 06:18 PMGracias Jacinta!
Lo de los nombres me pareció interesante: es cierto, el nombre tiene q irle a la persona. Utilizar María como nombre de personaje femenino porque es el que se nos ocurre, descuido... pero si es María porque es como una chica más de la masa, indistinta de las demás, ydecide luchar contra eso, para mi eso tiene mucha más riqueza e interés.
Que haya motivo para los nombres, y uno pueda disfrutar de ellos.
Mr. Darcy no sería Mr. Darcy con otro nombre!
medea | 24 de Octubre de 2008 - 08:44 PMDespués que colgue me acordé que quería hablar de los personajes que son dobles de los autores, como Belano, Chinaski, Zuckermann, Bandini, que curiosamente nos dan a entender en que cree el autor que radica su escencia.
En cuanto al tiempo de escritura, decía Aira que el escritor que no puede escribir una novela al año debería dedicarse a otra cosa. La editoriales gringas hacen contratos multilibro basados en ese plazo. Yo coincido con esta opinión sólo si el autor no necesita trabajar en otra cosa para vivir, o si es César Aira. Pero Aira no es el único, Roth, a los 72 años, también lleva ese ritmo, para verguenza de todos nosotros.
Juan Murillo | 25 de Octubre de 2008 - 03:13 AMHola Juan, coincido con vos en que si uno se dedicara sólo a escribir (o sea, sin trabajar en otras varas para pagar las cuentas), uno pudiera escribir una novela al año... por lo tanto no me da vergüenza el ritmo de Roth. Él se dedica a eso. Yo y muchos de nosotros, por desgracia no... lo que me daría vergüenza sería tener todo el tiempo del mundo para escribir y no hacerlo.
Jacinta | 25 de Octubre de 2008 - 03:25 AMEstoy de acuerdo con vos, además del trabajo hay 100 cosas más que hacer (hijos, lectura, pareja, amigos, etc, etc.) y que compiten con la literaura. Es el dilema del escritor part-time que nunca deja de serlo porque no escribe suficiente, catch-22.
Juan Murillo | 25 de Octubre de 2008 - 07:07 PM... aunque después me quedé pensando ¿escribir una novela al año?
Alguien que escribe una novela al año de seguro produce novelas regulares, malas, y alguna buena, de pronto, hasta una excelente...
¿Qué es lo importante entonces: cantidad o calidad?
Jacinta, Juan, creo que lo importante es la calidad. Pero tampoco la garantiza dedicarle años a una novela. La calidad no depende del tiempo. Hay quienes han pasado años escribiendo una mala o una pésima novela. Por el tiempo que lleva concluir una novela es lo de menos. Importa el producto terminado, independientemente de las circunstancias y el tiempo en que fue escrito. O no?
Ronald | 26 de Octubre de 2008 - 01:40 AMPlenamente de acuerdo con vos Ronald. Lo importante debe ser la calidad. No importa el tiempo que se tarde en escribir. No importa si sólo escribimos una novela en toda la vida... si esa novela es excelente. Si no, recordemos Pedro Páramo.
Jacinta | 26 de Octubre de 2008 - 01:48 AMClaro, de acuerdo. Solo importa la obra final (pero que envidia si lo logran en 1 año y les sale bien).
Juan Murillo | 26 de Octubre de 2008 - 02:22 AMPS. y para terminar de machacar el tema hasta el cansancio: Melville escribió Moby Dick en 1 año, igual tiempo duró Dostoevsky con Crimen y Castigo (tomandose un mes para escribir El Jugador), ambas novelas son obras maestras de 600 páginas.
Juan Murillo | 26 de Octubre de 2008 - 03:30 AMGracias por ese dato Juan, lo ignoraba.
Wow... Moby Dick y Crimen y castigo en un año...
Hola a todos! Discúlpenme por ser un poco colgado, pero... hace unos cuántos meses estoy escribiendo una novela, y tengo montones de dudas en cuanto al diseño.
1- En la cantidad de capítulos que tengo escritos hasta ahora, hay mucha diferencia entre uno y otro en cuanto a cantidad de páginas.
2-Es mi primer novela y tengo conocimientos básicos de literatura. Por tanto, no sé ni cuánto es el mínimo de páginas que debe tener una novela.
3-Los nombres... no sé si son comunes o no. Además, incluyo varios lunfardos, comunes en donde yo vivo.
4-Hasta ahora me estoy manejando con un único borrador (que por ahí acaba siendo el original), que es una carpeta con varios documentos de Office Word. ¿Es correcto escribir una novela en procesador de texto de computadora?
Por favor, necesito que me respondan todos los interrogantes que planteo, sí es que no les es molestia. ´
Desde ya, gracias a todos los que respondan. Saludos
Pues bueno estoy de acuerdo con lo que comenta. A decir verdad yo quisiera que ud me brindara su ayuda. Desde niña suelo escribir pues no me cuesta la imaginacion. Suele darseme facil. Pero ahora mismo estoy pasando por un momento dificil y creo que con lo que quiero escribir podria aportar algo. Por favor necesito de su ayuda. Es la primera vez que me voy a tirar al agua con esto y me gustaria que me ayudaran . gracias
Devin
mi correo ifath90@yahoo.com
Estoy absolutamente de acuerdo con las apreciaciones de Jacinta, lo fundamental en mí humilde opinión es el disfrute que produce crear una historia o quizàs parir una historia, el tiempo para su composición no es relevante, sino la calidad que está debe poseer. Jacinta habla del proceso de enamoramiento creo que el escritor debe ser objetivo con su trabajo tarea por cierto compleja cuando el evaluado es el propio escritor, de todas formas el oficio de escritor esta lleno de baches que debemos sortear.
Un gran abarzo y constancia para todos
Fernando Brugger | 13 de Junio de 2009 - 11:32 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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