19 de Agosto de 2008
¿El trabajo ennoblece...?
Hay épocas en que me siento con la cabeza en blanco y no acude ningún pensamiento a mi. Como si el viento no soplara, como si todo se hubiera detenido.
En esos momentos, el blog sufre.
Estoy segura que necesito unas buenas vacaciones, de esas de estar un mes (sí, 30 largos días) tendida en alguna playa, por ejemplo, y no hacer nada, no preocuparse por nada, no estar centaveando ni angustiada por las finanzas ni por los tiempos por venir, de no leer, no escribir, no ver computadoras, correos ni noticias, 30 días para ser y estar.
Nada más ser y estar.
Y que los pensamientos viajen dentro de mi cabeza como barquitos de velas blancas en un soleado día de verano, cielos celestes y nubes en forma de conejitos.
Es en días así cuando atracan trasatlánticos en mi cabeza, barcos con historias grandes y pequeñas, con pequeños ratoncitos de palabras que se esconden y que yo tengo que perseguir por pasillos y agujeros pero que termino encontrando y hasta haciéndonos amigos.
Repito: necesito bien urgente unas vacaciones largas.
Pero por ahorita, ni pensarlo.
De vuelta a la esclavitud.
¿Quién fue el idiota que dijo que el trabajo ennoblece al hombre?
Quizás se confundió, o alguien lo escuchó mal. Debe ser que dijo: el trabajo embrutece al hombre.
Me siento el vivo ejemplo de eso.
Los blogs, en particular, cuando pasan de ser diversión a ser trabajo, merecen morir.
Juan Murillo | 19 de Agosto de 2008 - 06:36 PMOjalá que mi blog fuera mi trabajo... es el trabajo (con el que pagamos las cuentas), que no me da tiempo para el blog ni para otras cosas.
Es el trabajo el que merece morir.
Al menos yo estoy en esa estación de la vida en que subsisto de un trabajo que ni siquiera cumple su función mínima (ni me alcanza para pagar todas las deudas) y por el momento espero por mi trabajo soñado. El blog viene a ser un paliativo para la frustración y un recordatorio diario de que tengo a la cabeza de la lista por hacer, "realizarme laboralmente como individuo".
¿Cuando inventarán la cura parael trabajo?
Querida Jacinta: debo decir que no coincido con la acepción que le das a la palabra "trabajo". Tu blog es por supuesto tu trabajo, el problema es que ese trabajo no te lo paga nadie, pero eso es otra cosa. Escribir (novelas, reseñas, poesía, artículos) también es un trabajo, e importantísimo, la cosa es que en nuestros países latinoamericanos no se paga como corresponde o no se paga en absoluto. Eso es lo malo. Los motivos son muchos e intrincados y no viene al caso debatirlo aquí, pero yo creo que es negativo hablar mal del "trabajo" como si los intelectuales nos pasaramos la vida panza arriba en una hamaca comiendo uvas (que a quién no le gustaría...). La mayoría de nosotros, y vos entre ellos, trabajamos duro con la literatura, y nos encanta, pero nadie nos paga por eso, o nos pagan poco y a veces. Por eso muchas veces estamos obligados a "trabajar" con cosas que no nos dan satisfacción, que nos embrutecen y con un sueldo que ni siquiera alcanza para pagar las cuentas. Pero creo que la mayoría de la buena literatura es fruto no solamente de la inspiración sino de un trabajo consciente y meritorio.
Así que la consigna no es muera el trabajo, sino pago justo por el trabajo intelectual, no te parece?
Un abrazo,
Lilian
(y yo que te dije que no enviaba comentarios a los blogs...)
Hola Lilian, tenés razón en todo lo que decís. Desafortunadamente cuando se habla de "trabajo" por lo general nos referimos al trabajo por el cual nos pagan y con el cual sobrevivimos... e insisto: también con el que nos embrutecemos, sobre todo cuando se trata de un trabajo alejado de tu verdadera vocación personal. Porque por supuesto, la literatura también es trabajo, y uno bastante duro, debe decirse (pero millón de veces más agradable), debe decirse.
Abrazo.
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