22 de Julio de 2008
Entrevistita y entrevista
Hace un par de semanas, fui contactada por un periodista del periódico Siglo XXI de Guatemala para contestarle una entrevista, con motivo de la Feria del Libro de Guatemala y mi asistencia a la misma. Siempre he dicho que una buena entrevista es aquella que provoca en el entrevistado reflexiones que no ha hecho antes o que por lo menos lo ponen a pensar un buen rato. Y ésta era una de esas buenas entrevistas. Me pasé una tarde trabajando en ella, pero cuando terminé, sentí que las respuestas eran algo largas así es que procedí a editarme a mí misma y dejar las respuestas en algo más sustancial. Envié la entrevista.
A los pocos días, el periodista me dijo que le habían permitido 2,500 caracteres con espacio para mi entrevista. Es decir, poco más de una página tamaño carta, preguntas incluídas. Tuve que volver a responder las preguntas, ahora en versión telegrama. En algunos casos, la pregunta queda más larga que mi respuesta. Y en general, siento que se perdió todo el sentido de lo dicho.
La versión telegrama de la entrevista salió el pasado domingo en Siglo XXI, junto a otra hecha al escritor guatemalteco Dante Liano y a un comentario sobre la FILGUA. Pueden leerla aquí. Pero si prefiere conocer la versión ampliada y completa, pre-recortes dramáticos, puede leerla a continuación:
1) Entre la novela A-B-Sudario y los cuentos de El Diablo sabe mi nombre median cinco años de distancia. ¿A qué se debió ese silencio editorial?
Motivos hubo varios, desde mi mudanza de país hasta el hecho de que estuve muy ocupada en la escritura de una novela durante un par de años y no quería que nada me distrajera de eso. Pero el mayor motivo es que estoy profundamente decepcionada del mundo editorial y de los rumbos que está tomando. Me parece que cada día más, las editoriales se distancian de la literatura y los escritores. Y yo como escritor quiero ser fiel a mi oficio, a la literatura y no a las modas ni a las exigencias editoriales.
Ya había decidido no volver a publicar por todo eso, lo cual no significaría que dejaría de escribir. Pero la editorial Uruk de Costa Rica me interesó pues tiene toda una estrategia diseñada para lograr distribuir los libros no sólo en Centro América, sino también en México y Colombia, aprovechando la red que ya tiene funcionando el Fondo de Cultura Económica, con quienes tienen un convenio en ese sentido. Y como siempre he dicho que los buenos proyectos hay que apoyarlos con hechos y no sólo con palabras, decidí entregarle uno de mis libros inéditos a Uruk, a ver cómo nos va. Espero no desilusionarme de nuevo.
2) Escribe que ocho o nueve cuentos, de los catorce incluidos en el libro, se basan en sueños que tuvo. ¿Cómo se dio cuenta de que podía sacarles provecho literario?
Lo que pasó fue que en la época que fueron escritos, en los años 90, yo llevaba un diario de sueños. Y cuando tenía un sueño me sentaba a escribirlo, pero algunos se me salieron de control y los escribí con algo más que sólo la narración de mi recuerdo del sueño, cuidando el lenguaje, añadiendo detalles para complementar lo soñado. Luego, con trabajo y pulido se convirtieron en los textos que vienen en este libro.
3) ¿Hubo algún sueño, en particular, que la inquietara por su contenido?
No veo mis sueños con el ojo del psicoanálisis sino con el asombro del que descubre una historia interesante o imágenes plásticas seductoras. Muchos de todos mis escritos están alimentados o salpicados por detalles o sueños completos y en ese sentido esto no es nuevo para mí. Los sueños son mi cantera privada de donde sacar historias o imágenes.
4) Dos de estos cuentos, "El espacio de las cosas" y "El placer", se difundieron cual discos sencillos en internet. ¿La red superará el alcance del papel impreso?
No sé, es difícil decirlo. Tengo sentimientos contradictorios con esto. Por un lado, quizás sea conveniente, porque hay que pensar que libros significan papel y papel significa destruir árboles. Y a como estamos en el planeta, llegará un punto en que el papel será un artículo de lujo. Aunque también se habla ya de la saturación de internet en pocos años y váyase a saber cómo se solucionará eso.
Pero por otra parte, internet no impide, por ejemplo, que otros profiten sinvergüenzamente con tu trabajo. Hay demasiados casos de gente que toma textos de internet, los mete en una antología y el editor le saca provecho económico, y los autores bien gracias. Eso está pasando con una antología de poesía que circula en los Estados Unidos y que está siendo utilizada para estudiar poesía centroamericana; la antología ya va como por la cuarta o quinta edición y a los autores no les han pedido permiso ni les han pagado un peso por derechos de autor. Y como la venta está garantizada porque es un libro de texto en varias universidades, ¿quién está sacando el provecho económico a costa del trabajo de los escritores? ¿Ves por qué me decepciona todo esto? La gente cree que escribir es un hobby o un pasatiempo. Y escribir es un trabajo como cualquier otro que debe ser remunerado económicamente y reconocido como tal, sobre todo en nuestra región.
5) Entre sus libros anteriores, ¿hay alguno en el que ya no se reconozca?
Me reconozco en todos, recuerdo incluso momentos de la escritura de cada uno. Algunas cosas me dan algo de vergüenza, pero por mal escritas. Pero me disculpo a mí misma pensando que escribí en aquel momento con lo que medianamente sabía o iba aprendiendo de la escritura.
6) ¿Cómo mantenerse al margen "del mundo del espectáculo en que se ha transformado el libro"?
Durante estos cinco años estuve “a salvo” no publicando. Pero ahora soy muy selectiva en todo, en dar entrevistas, en leer comentarios (casi no leo comentarios ni críticas sobre mis libros, por salud mental), en asistir a actividades de escritores o a presentaciones de libros. Prefiero mantenerme muy al margen de todo eso.
Como decía el buen amigo Charles Bukowski, el escritor debe estar en un rincón oscuro, observando. Y luego escribiendo. Y nada más. Lo primordial es el íntimo acto literario de la escritura. Y es a eso a lo cual yo le doy prioridad.
7) En la actualidad se depende de las ferias internacionales del libro para enterarse de la reciente producción editorial a nivel centroamericano. ¿Cuál es su propuesta para que la promoción y difusión de la literatura del istmo sea constante, permitiendo enterarnos de su existencia?
Me parece que lo que está haciendo la editorial Uruk es una buena estrategia a seguir. Una pequeña editorial que firma un convenio con una editorial más grande y que podrá utilizar su estructura de distribución que ya está organizada. Para ello, Uruk también hará cambios importantes, como por ejemplo, publicar a autores centroamericanos y no sólo costarricenses, favoreciendo la novela y por supuesto, buscando un parámetro de calidad que haga interesante la oferta editorial para presentarla en lugares como México y Colombia. En ese sentido me parece una apuesta pionera en Centro América.
Creo que las editoriales centroamericanas tienen que dejar de pensar en pequeño y en lo supuestamente seguro, en el nicho local y en los textos cuyas ventas están garantizadas porque son textos de estudio en escuelas y universidades, y pensar más a nivel regional. También a nivel de gobiernos, deberían implementarse medidas especiales para que el libro en Centro América circule, libre de aranceles y de trabas aduaneras, para evitar que esos costos aumenten el valor de venta del libro.
8) Por último, ¿cuál es el tema que Jacinta quisiera abordar, y no puede o no se atreve a hacerlo?
Realmente no pienso en temas (que es algo muy abstracto), sino en historias concretas. En mi caso, los temas son parte o consecuencia de la historia, pero no su motivación original.
Hay muchas cosas que quiero escribir, y tengo algunos proyectos ya delineados, pero por desgracia lo que me falta es tiempo, porque tengo que trabajar en cosas que no tienen que ver con literatura para sobrevivir económicamente. Mi lucha permanente es buscar cómo conquistar el tiempo de mi vida y poder escribir, porque tengo proyectos bastante ambiciosos por delante y no me gustaría morir sin dejarlos escritos. Prefiero no mencionar de qué van dichas historias. Comparto la superstición del escritor de que si habla de lo que va a escribir, ya no lo escribe.
Por supuesto es mejor la versión larga.
Gotardo | 22 de Julio de 2008 - 05:27 PMEncontré ambas versiones son satisfactorias. Es una lata depender del espacio que el diario o la revista otorgue generosamente a la cultura y sus protagonistas. También es frustrante para uno, como periodista, que recorten los espacios. Pero así es el negocio editorial. ¿Para qué lamentarse?
Tienes toda la razón sobre la urgencia de una visión menos local en las ediciones (o las editoriales). Aunque, la verdad, muchas veces es cuestión de dinero. Romper el cerco de las ficticias fronteras debe ser una consigna.
Por el momento me conformaría con leer los cuentos mencionados ("El espacio de las cosas" y "El placer"). Quizás puedas publicarlos en "Crónicas y recuerdos", o en "Escritura", o en una nueva categoría que abras.
Abrazo.
Como si yo no lo supiera, que en prensa escrita se depende del espacio asignado... el caso es que después de responder ampliamente a las preguntas, me pareció que la versión cortita no decía mucho. Pero me alegra que se lea bien de todos modos.
Es obvio que el esfuerzo de romper las fronteras para hacer circular el libro es inmenso, sobre todo cuando se trata de una editorial pequeña, pero por lo menos hay que hacer la prueba y el esfuerzo. Y sobre todo, apoyar esas iniciativas.
Buena sugerencia la que me das de republicar acá lo que ya está en otros espacios. Pronto será.
Saludos.
Saludos Jacinta.
Supongo que abundan las refutaciones escogidas para lo que voy a plantear con este comentario. Pero antes, la felicito por aceptar sólo entrevistas buenas y contestarlas con destreza sobrada sin menospreciar el derecho al asombro que anima al lector a terminar de escudriñar la enésima entrevista, por breve que sea.
Doris Leasing, Nobel en mano por supuesto, se compadeció de la épica circense que los autores contemporaneos deben enfrentar para publicar sus libros. Y eso que ella examina únicamente el caso européo.
Pero acerquémonos más a estos trópicos. El éxito de un texto literario depende de su calidad, perogrullo obvio, sin embargo ese parámetro de calidad que su editorial busca atribuirse depurando su oferta titular y optimizando su circuito de distribución, también es fundamental no solo para volverse atractivos dentro del mercado del texto sino también para llamar la atención de los medios electrónicos o impresos que detentan la difusión crítica, vana o no, de los mismos, y que al final influyen en la decisión del consumidor. ¡Me marea este lenguaje mercadológico!
Le pongo un caso. Hace años escuché al caribeño R. A. narrar los tropiezos que experimentó la editorial, Isla Negra o Callejón...no recuerdo bien, al publicar y difundir su premiada novela E. C. Esa editorial al igual que Uruk le apostaba a una distribución ambiciosa, y para ello asumió convenios continentales y transcontinentales. Hasta ahí todo bien. El valladar lo encontró, y esta fue mi interpretación de los hechos narrados, en la manera en que los suplementos culturales o publicaciones 'especializadas' recibieron el libro, despojándolo de muchos de sus méritos. En este punto, sé que entró en arenas especulativas y para variar escupiendo para arriba; ninguna editorial debe intentar influenciar el contenido de una reseña, pero, si está en la obligación de 'informar' ampliamente--y no solo divulgar-- sobre detalles relevantes del texto y su autoría. Esto puede sonar ambiguo pero los editorialistas-publicista deben esforzarse, sobre todo en mercados foráneos, para entregar algo diferente y no solo un producto cultural vaciado de singularidades. Lastimosamente así es.
Pero si como se planteó ayer el discrimen y sus ventosas, en este caso extrapolado al universo cultural, es un fenómeno ubérrimo y al final solo los autores mexicanos, brasileños, argentinos y españoles son legales porque sus credenciales asi lo dicen, pues entonces si que estamos jodidos y no hay editor saltibamqui que pueda contra estos molinos de viento.
Regards.
La felicito de nuevo.
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