21 de Julio de 2008
Diccionario básico del migrante (pequeña selección)
Balsa: medio de transporte comúnmente utilizado por cubanos que quieren abandonar la isla y llegar a Florida. Puede ser hecha de diversos materiales: tablas amarradas con neumáticos llenos de aire, láminas, plásticos y cualquier material que pueda flotar y resistir el agua. Se supo de un caso en que se tomó un viejo camión Chevrolet y se le hizo flotar pero no llegó hasta Florida. Conocida también como “patera” (en la zona del norte de África y España), o “yola” (en República Dominicana).
Desesperación: espíritu maligno que invade a las personas y que las hace convencerse de que la única alternativa a su condición de vida actual es irse de su país, a riesgo incluso de perder la vida y sus escasas posesiones materiales, de desmembrar a su familia, de no trabajar en lo que estudiaron o fueron entrenados, de someterse a humillaciones constantes y a riesgos insospechados.
Extranjero: palabra obscena. Aunque se usa en el habla cotidiana y parece inofensiva, es utilizada con la intención de insultar y en el sentido de exclusión, discriminación y de marcar distancias y diferencias. De ahí que sea considerada una obscenidad.
Ilegal: el que no tiene la documentación que lo acredite como un “habitante legal” en el país en que se encuentra. Impedimento superlativo para obtener un trabajo con pago de acuerdo a la ley, seguro social, derecho a pensión, préstamos, firmar contratos, abrir un negocio, viajar o llevar una vida normal, sin ser mal visto ni tratado como un “sospechoso”. Condición que transforma a las personas en “rayas en el mar, fantasmas en la ciudad cuyo destino es correr para burlar la ley y cuya vida va prohibida según la autoridad”, citando la definición del ideólogo postmoderno Manu Chao.
Integración: exigencia de los países receptores de migrantes en el que se espera que el nuevo habitante adopte las costumbres, el habla, la alimentación, la vestimenta, la cultura y haga todo lo posible para “invisibilizarse” o mimetizarse, y no ser demasiado diferente, de manera que los locales no se sientan incómodos, amenazados o invadidos. Cualquier intento del migrante por aferrarse a sus orígenes y raíces culturales puede ser tomado como un acto de mala voluntad.
Nostalgia: enfermedad crónica de los migrantes. Tiene diversos síntomas: tristeza latente, depresión, un constante recordar personas y lugares del país de origen, añoranza de comidas típicas y sitios emblemáticos, exaltación de todo lo que esté vinculado al país de origen a niveles de sacralización y dispersión de la realidad. La nostalgia confunde al que la sufre, le impide vivir en su nuevo “aquí y ahora” y termina viviendo en estado de “para mientras (regrese)”. La sola visión de algo del país de origen o detalles como escuchar su himno nacional provoca de inmediato una crisis de llanto difícil de contener. Enfermedad altamente contagiosa.
Patria: “allá”, el país de origen.
Remesa: dinero enviado por los migrantes a su país de origen. Resultado de las nuevas y modernas estrategias de exportación de muchos países del mundo: se exportan personas y a cambio se reciben miles de dólares que vienen a convertirse en una de las columnas económicas fundamentales de dichas naciones. Los gobiernos que han adoptado esta modalidad tienen el reto de persuadir a sus habitantes para que se integren a este plan mediante medidas poco ortodoxas como no crear nuevas fuentes de trabajo, congelar salarios, promover la inseguridad ciudadana mediante la indolencia e incentivar la reunificación familiar en los países receptores, con el propósito de que siempre haya viajeros que continúen enviando dinero al país de origen.
Residencia: en algunos lugares se le llama Green Card, Aufenhaltserlaubnis, permiso, cédula o carnet de residencia, etc. Una de las máximas aspiraciones del migrante, que puede tardar años en ser aprobada debido a las múltiples trabas, condiciones y dificultades que los países receptores disponen para obtenerla. Puede llegar a no obtenerse nunca.
Sala de espera: lugar donde el migrante pasará un alto porcentaje de su tiempo, generalmente dentro de las instalaciones de las correspondientes autoridades migratorias, donde deberá tramitar su permiso de residente. En Migración y Extranjería de Costa Rica, por ejemplo, es normal esperar 5 horas para hablar con algún funcionario de jerarquía menor un total de 5 minutos. Muchas veces se tendrá que regresar al día siguiente porque se fue la luz o “se cayó el sistema de computación”. Se recomienda llevar un libro voluminoso, golosinas para pasar el hambre y un cojín para sentarse en el piso, por si no hubiera sillas libres. Si le dan ganas de ir al baño, será mejor que se contenga o perderá su puesto en la fila.
Soledad: otra enfermedad crónica del migrante. Ocurre cuando no se conoce a nadie, o cuando se conoce a pocas personas en el país de destino y no se simpatiza con ellos. También ocurre al no hacer amigos entre los nativos, a los cuales tardará muchos años en comprender plenamente. A veces no los comprenderá nunca. Llamadas telefónicas, cartas y correos electrónicos sirven de paliativo pero nunca como cura. No es contagiosa.
Tren: medio de transporte utilizado por los migrantes centroamericanos que atraviesan México para llegar a los Estados Unidos. Muchos suelen quedarse dormidos durante el trayecto y caen para ser arrollados por la máquina dejándolos sin extremidades o muertos. También suelen ser asaltados, violados y/o asesinados en el mismo por pandilleros.
Xenofobia: ser salvadoreño y sentarse en el metro de una ciudad europea frente a dos personas mayores originarias de dicho lugar, donde la característica racial predominante es la piel blanca, el cabello rubio y los ojos claros. Que las dos personas mayores comiencen a insultar al salvadoreño que se sentó frente a ellos por el color oscuro de su piel, cabello y ojos y que se levanten de inmediato, indignados y prefieran ir parados durante su viaje antes que sentarse frente a un “negrito”, de ésos que han venido a “tomarse nuestro país, robarse nuestros empleos, asaltar nuestra seguridad social y aumentar la criminalidad”.
(Publicado ayer en "Gabinete Caligari" de la revista Séptimo Sentido, La Prensa Gráfica de El Salvador).
Jacinta a las 04:05 PM | Referencias 0La realidad supera la ficción cuando uno es un imigrante.
Cómplice: 1) Gobierno que envía migrantes indocumentados hacia Europa o Estados Unidos como válvula de escape conveniente para no mejorar las condiciones locales que impedirían la emigración; 2) Gobierno de país desarrollado que “acepta” inmigrantes indocumentados por ser mano de obra barata conveniente.
CarlosP | 21 de Julio de 2008 - 06:56 PMHola Jacinta:
No cabe duda que hay algo de verdad en ese cuadro que vos pintas de la xenofobia. Algo de representativiidad tiene, pero limita con otras imagenes que se le podrían contraponer: la de abuelitas europeas que hacen cola en el banco para hacer un donativo para los damnificados de un huracan en centroamérica. Las dos caras podes encontrarte en europa.
Y hablando de xenofobia,no habría que olvidar la centroamericana: la de "algunos" ticos hacia los nicas, la de "algunos" guanacos hacia los nicas, la de "algunos"guanacos hacia los hondureños,la de "algunos" ticos hacia los guanacos.
Hoy aparece un comentario en el Diario de Hoy donde se desacredita a Castellanos Moya por la vía de denominarlo escritor oriundo de Honduras.
Olvidaba yo el racismo en centroamérica, donde llamar indio a alguien, dependiendo de cómo se diga, puede equivaler a un insulto. Cosa harto graciosa en una región de mestizos.
Algo de razón tenes, pero hay que tener cuidado con las generalizaciones porque siempre son algo injustas.
Un saludo de Álvaro Rivera.
Álvaro Rivera | 21 de Julio de 2008 - 08:27 PMÁlvaro,esto es apenas una "pequeña selección". Sobre el tema habría mucho que escribir. Aunque tenés razón, también habría que hablar sobre "lo bueno de ser migrante"... aunque todavía no lo descubro.
Lo que describo en xenofobia lo cuento en una cápsula, pero nos pasó a mi hermano y a mí cuando llegamos a vivir a Alemania. Y tenés razón, no son todos así, pero desafortunadamente, parecen ser la mayoría, porque el extremo del "nativo generoso" se vive poco.
Comparto con vos que lo peor de todo, y lo más triste, es esa xenofobia centroamericana común que se ha creado. Decímelo a mí que vivo en Costa Rica y que veo cómo tratan a los extranjeros, pero en particular a los nicas.
Creo que lo que habría que subrayar es que la gente no se va porque le gusta, y la mayoría se lo pasa pésimo. Esas historias de migrantes triunfadores y felices son una entre miles.
El problema de fondo está en los gobiernos de nuestros países que no ponen un verdadero empeño por mejorar las condiciones nacionales para que la gente no se vaya. Así de sencillo.
Saludos.
Lo del término ilegal no me deja tranquilo en su nuevo diccionario, primero porque aqui en el Norte desde que llegue tenemos una campaña que reza: Ningún ser humano es Ilegal-No human being is illegal. Lo otros es que a pesar de ser indocumentados los trabajadores si tienen derechos laborales que deben ser respetados y están al amparo de las leyes de protección al trabajador . También con todo y todo los ilegales bajo su categoria aqui en los Estados Unidos si pueden abrir negocios, comprar casas, abrir cuentas de bancos y tener un Tax ID number para declarar sus impuestos y para lograr algunos beneficios minimos con obtener una licencia de conducir en todavía 11 estados de los 50 que tiene los Estados Unidos . Quizá en otra parte del planetas sea diferente.Pero como usted dice sobre el tema hay mucho que escribir.
Saludos!!!
Houston, Texas
En efecto no es lo mismo en todos los países. Y si allá en el Norte existe la campaña es porque hay otros que utilizan el término. Esto no significa que yo esté de acuerdo con su utilización, pero me lo han dicho demasiadas veces como para ignorarlo.
Acá en Costa Rica hay muchas cosas que no se pueden hacer sin tener la residencia. Algo tan sencillo como comprar un teléfono celular o abrir una cuenta de banco se convierte en algo supremamente complicado. Y en el banco, me hicieron probarles que yo no estaba "ilegal" en el país, así, con esa palabra, para autorizarme abrir una miserable cuenta de ahorros.
Saludos.
La soledad Jacinta, esa de la que no se puede hablar con nadie ni de un lado ni del otro, la sensación de no pertenecer pero tampoco querer regresar y un día darse cuenta de que uno perdió su lugar en el mundo.
itzpapalotl | 22 de Julio de 2008 - 08:16 PM... y entonces te despertás una mañana, Itzpapalotl, y te das cuenta que no querés quedarte, pero no sabés a dónde irte ni si hay un lugar al cual regresar. Ese día descubrís que te has convertido en un errante de por vida. Un errante que busca a dónde llegar, por fin terminar el camino.
Jacinta | 22 de Julio de 2008 - 08:22 PMYo por eso no me voy a ir de éste país, aunque hayan altas y bajas, aunque esté jodido económicamente, aunque hayan otras cosas mejores que ver y conocer; eso que se te queden viendo de manera despreciativa tan sólo por no ser de ahí, sabiendo que él que te mira así, a lo mejor es "un bueno para nada", pues no, gracias; prefiero quedarme aquí con todo y mis limitantes, que no son sólo económicas, también culturales (hasta más importantes quizá). Se me hace que si uno nace en determinado lugar, eso de antemano es una especie de "sino" que te condiciona para siempre y con esto no quiero decir que se sea un conformista pero hay realidades que te superan y contra eso es mejor quedarse quieto
saludos
Hola de nuevo:
El tema es complicado y más lo es si uno lo sitúa desde las experiencias personales. Yo te podría contar las mías en España, pero a lo mejor no son representativas: Aquí he conocido gente honesta, generosa, fraterna y también, como en todas partes, he conocido gente miserable.
Es cierto que en horas de crísis,nosotros los emigrantes corremos el peligro de ser convertidos en chivos expiatorios. Ya lo somos de alguna manera, pero aún así, y por la gente de aquí que nos ha abierto las puertas de sus casas, debemos ser justos a la hora de evaluar el fenómeno.
El estilo de pensamiento que se sirve de las experiencias particulares entraña sus riesgos. El racismo también se alimenta de ejemplos: un ucraniano asaltó una casa y le cortó el cuello a un español, mató también a su mujer y violó a la hija de la pareja asesinada. Un ecuatoriano violó y asesinó a una cipota española. Son ejemplos y no son representativos, pero refuerzan los prejuicios.
Los prejuicios son peligrosos.
Es cierto que la experiencia de emigrar es dura, muy dura, pero vista en su conjunto habrá que buscar aquellos aspectos de ella que nos enriquecen y no hablo de dinero.
Hay muchos salvadoreños que ya nos están devolviendo la mirada de su viaje. Pienso en la literatura y en concreto en la BALADA DE LISA ISLAND. Ese es un amor vivido en el destierro y donde el poeta se apropia de los caminos y de la geografía de la vida de su amada, una mujer de otra tierra.
El proceso migratorio es peor, mucho peor que los pequeños desprecios y sin embargo ahí está y se está ramificando. Su dureza no debe volvernos ciegos a los flancos de ese proceso que revierten sobre nuestra cultura y no siempre en sentido negativo.
Pienso en mí: yo no quería irme de El Salvador y me fuí. Y ha sido duro, pero en el camino he conocido gente a la que quiero. He perdido cosas y he sufrido en los paises donde he vivido, pero esas tierras también me han dado algo, me han dado mucho.El viaje es una experiencia de doble filo. Una herida no debe hacernos olvidar un abrazo.
Sobre esto hay que reflexionar sin perder de vista el símbolo de la balanza.
Álvaro rivera | 23 de Julio de 2008 - 01:15 PMBueno Álvaro, cada quien habla de la feria como le va en ella. Lo curioso es que a pesar de haber vivido en varios países y de haber pasado de todo en ellos, no ha sido hasta venir a Costa Rica que me asumí, o más bien, que me obligaron a asumirme como migrante. Y la experiencia ha sido fuertísima y no precisamente afortunada, en muchos aspectos.
Lo que más me golpea es que eso ocurra en la misma C.A. entre centroamericanos. Y creo que eso le da un sesgo más dramático a la experiencia.
Entiendo tu punto de vista, pero a veces el aspecto "amable" de migrar es mínimo en comparación con la realidad cotidiana.
Bueno, Jacinta, espero que tus amigos ahí te quieran mucho (seguro que los tenes) y que la situación ahí mejore.
Los amigos atenúan esas presiones.
Es jodido sentirse extraño,pero hay que llevarlo.
¿Qué piensan los intelectuales ticos de la presión que se ejerce sobre los oriundos de centroamérica? ¿Hay alguien que levante su voz?
Cuando aquí se establecieron los términos abusivos de internamiento para los extranjeros, hubo escritores (como Javier Marías) que mostraron su repulsa contra esa medida.
Un abrazo, Jacinta. Más adelante te mandaré un poema que la poeta Mirta Rosenberg le dedicó a los gatos.
Álvaro Rivera | 24 de Julio de 2008 - 01:34 PMYo creo que, estemos donde estemos, hay que luchar porque nuestra verdadera patria sean los derechos humanos.
CarlosP | 25 de Julio de 2008 - 07:30 PMHola Jacinta, después de un período bastante ocupado regreso para leer tu blog...
Tengo una entrada para el diccionario:
Exotismo: sentimiento de las personas blancas originarias de los países del primer mundo que las hace sentirse atraídas sexualmente a los migrantes pero que no podrían jamás casarse y tener hijos con ellos.
Patricia Fontg | 26 de Julio de 2008 - 08:54 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
Recuerda que el insulto nada tiene que ver con la libertad de expresión, por tanto si tu comentario resulta insultante u ofensivo será borrado.
