27 de Junio de 2008
Feria Internacional del Libro en Costa Rica
En lo personal, no soy demasiado aficionada a las Ferias del Libro. Mi experiencia es que rara vez se encuentran en realidad ofertas o joyas y por lo general, los expositores locales tienen lo mismo que tienen siempre en las librerías o sacan de sus sótanos y bodegas los libros viejos y los rematan en un par de pesos.
Además me pasa que, ante la vista de tanto libro, me da vértigo. Me da algo así como un tremendo empacho y de pronto prefiero salir corriendo porque veo tanto libro, título, edición que me interesa y mis finanzas no son lo holgadas que yo quisiera como para complacer cada gusto o capricho. Y además de tanto ver libro me da eso, vértigo, y me harto y me voy a consolarme con los libritos que tengo en mi habitáculo.
Por fin, la Feria Internacional del Libro ha regresado a San José y la ha hecho más accesible que en años anteriores que estaba en un lugar, cuyo nombre no recuerdo, pero al cual el acceso era algo complicado y si no se tenía vehículo, era difícil pensar en ir.
El país invitado de este año fue España. Lo cual está bien, pero también fue decepcionante. Un gran pabellón de aquel país, pero con libros estrictamente en exposición. Es decir “miren los caramelitos, pero no se los vayan a comer”. Esto me pareció algo absurdo. Precisamente la limitada circulación de ciertos títulos por estos países hace (o supondría hacer) valiosa la oportunidad de una Feria del Libro para encontrar lo que normalmente no hay, en particular libros extranjeros.
Lo mismo ocurrió con otro caso. Se organizó por primera vez en esta Feria un Pabellón Centroamericano del Libro, justo enfrente del de España, con un stand por cada país. Todos vendían libros, menos... ¡El Salvador!
La Cámara Salvadoreña del Libro a duras penas organizó una “exhibición” de libros y el poeta Roberto Laínez, encargado del stand, ha tenido que estar lidiando con la gente con suprema paciencia para explicar que los libros no se venden. Otra medida ilógica. Peor aún, supe que varios de los libros en exhibición, pertenecen a colecciones particulares de 2 personas, pero que ni siquiera fueron organizadas por las editoriales o la misma Cámara. ¿Qué pasa salvadoreños?
Este detalle me pareció más significativo, sobre todo tomando en cuenta la constante queja de la falta de circulación de los libros editados y escritos en la región por los demás países de Centro América. Estas Ferias se convierten en las oportunidades ideales, para muchos de nosotros, de poder por lo menos acceder a los libros de Honduras, Guatemala, Nicaragua, Panamá... ponerlos nada más en exhibición es desaprovechar una oportunidad para dar a concoer la literatura de un país, que, aunque de manera modesta, va abriendo un camino. Además en las universidades ticas hay varios programas que estudian la literatura centroamericana y que aprovechan estas ferias para actualizarse con su producción literaria.
Esperemos que para la FILGUA esto vaya organizado de mejor manera y que vendan libros de autores salvadoreños. Después que las editoriales no se quejen ni digan que el libro salvadoreño no se vende y que a nadie le interesa la literatura salvadoreña, si no hay un respaldo y un esfuerzo de las editoriales y distribuidoras para sacar los libros de las bodegas y hacerlos circular.
Pero no todo es negativo en la Feria de San José. Se han acomodado espacios agradables donde se puede tomar un café bien hecho y conversar con los amigos, y hasta se pueden engullir hot dogs y chicharrones puriscaleños (no es broma).
Por lo demás, algunas librerías tienen ofertas y descuentos, pero hay que buscarlas y encontrarlas con mucha paciencia. Librería Internacional tiene varios de sus libros con 10% de descuento, pero su tarjeta de descuento regular no le servirá en la Feria (lo cual también me parece un error).
La Distribuidora Alejandría, que queda justamente enfrente, tiene varios libritos a precios muy reducidos (un promedio de 2 a 4 dólares), y si tiene la paciencia y el buen ojo de encontrarlos, se puede llevar una sorpresa. Ahí compré Te adoro y otros relatos, una colección de 5 historias de una de mis escritoras favoritas, Cristina Peri Rossi. Vi a una muchacha que llevaba la poesía completa de Lorca a bajo precio también.
Si entra al stand de Librería de la UCR, no deje de examinar la preciosa y excelente Colección Archivos, una serie de libros en tapa dura de autores que son ya clásicos de la literatura latinoamericana y hechos en coedición con varios organismos como la Unesco y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México, entre otros.
Esta colección además de ser joyas de autores que de otra manera cuesta conseguir, es económica. Por supuesto, tuve que caer y compré Los siete locos/Los lanzallamas de Roberto Arlt y las Obras Completas de mi queridísimo Pablo Palacio. Cada uno de estos libros costó poquito menos de 5 dólares. Una amiga compró las obras completas de Severo Sarduy en dos tomos a 10 dólares. Me quedé con las ganas de uno de Oliverio Girondo, creo que obra completa también, que se les había agotado aunque prometieron llevar más. Así de buena es dicha colección.
Si tiene suerte, también puede que le regalen un libro. Los de Libro Max me regalaron La fuente del unicornio de Theodore Sturgeon, uno de los autores clásicos de la ciencia ficción y lo fantástico. La edición es del 99, está algo amarillosa, pero tiene una introducción de Ray Bradbury. Este regalo me emocionó mucho pues, aparte de que me encanta el género, no había tenido oportunidad de leer a Sturgeon pese a conocer su nombre.
La Feria Internacional del Libro de Costa Rica está por terminar este fin de semana, y si se encuentra en San José, le recomiendo vaya a darse una vuelta.
Hola Jacinta. Yo estoy esperando la FILGUA aunque se dan algunos cosas de las que menciona. No hay descuentos increíbles y venden básicamente lo mismo que en las librerías. Yo espero poder llegar el día que se presentará y conocerla en persona. También me gustaría mucho ver a Horacio Castellanos. Saludos
marielos | 27 de Junio de 2008 - 11:12 PMMarielos, reserve en su agenda el lunes 28 de julio a las 4 de la tarde, hora y día de la presentación de mi libro en la Filgua.
No dude en acercarse para saludarla.
Gracias Jacinta. Por allí nos vemos.
marielos | 28 de Junio de 2008 - 05:23 AMQue bueno que tienen espacios para sentarse y platicar. En la penúltima feria del libro acá en ES, no había ninguna silla "decente" en donde sentarse.
En cuanto a los libros salvadoreños, imagino que las editoriales de acá no quisieron hacer el esfuerzo de llevar tanto material hasta allá para vender muy poco. ¿Será que lo que se edita acá no se puede vender bien en otros países?
Por último, ¡ya me pusiste a buscar en la Red que es eso de "chicharrones puriscaleños"! Ignorancias de uno que saltan en cualquier momento.
saludos
Hola Aldebarán: me parece que ése es un argumento bien flojo (si acaso fue el que usaron en la Cámara Salvadoreña del Libro), de que los autores salvadoreños no se venden, para no traer libros.
Yo creo que, si bien se entiende que puede ser complicado y caro traer ejemplares de todos los libros en exhibición, debieron traer una muestra significativa de los autores y haber hecho la tarea previa. Hay varias universidades en Costa Rica con programas de estudio de autores centroamericanos, incluidos salvadoreños. Y por lo demás, siempre he dicho que, el que sabe vender su producto, vende lo que sea.
Después dicen que los libros no se venden, pero ¿cuál es el esfuerzo de la Cámara por ofertar el libro, hacerlo atractivo, dar a conocer a los escritores?
Chicharrones puriscaleños: chicharrones de un lugar llamado Puriscal, parece que son los mejores del país. Aquí el chicharrón es un platillo típico, y el colesterol bien gracias.
Saludos.
Jacinta | 30 de Junio de 2008 - 05:21 PMCoincido contigo, es un argumento flojo, pero no encuentro otro que justifique peor nuestra ausencia de la FILCEN.
¡Gracias por la explicación de los chicharrones!
Aldebarán | 1 de Julio de 2008 - 06:42 AMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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