13 de Junio de 2008
Leyendo a Tolkien
Constantemente me reprocho a mí misma el no poder leer, o que no leo lo suficiente. Luego me muerdo la lengua, porque si lo pienso, la verdad es que me paso algo así como el 50% de mi tiempo leyendo. Pero las lecturas no son literarias sino trabajo, es decir, artículos, ensayos, folletos y hasta libros que debo revisar para su edición o traducción y cuya temática está bastante alejada de la literatura.
Por eso es que en los momentos libres, lo que menos hago es tomar un libro. A veces porque tengo la vista o la mente cansadas y prefiero una distracción menos “cerebral”. Otras porque tengo sueño (mañana tiene 3 semanas de un severísimo ataque de insomnio que estoy atravesando y en el que duermo como promedio 3 o 4 horas por noche, y ni siquiera corridas; no sé ni cómo funciono durante el día).
Todo eso no ha impedido que continúe con mi lentísima lectura de El señor de los anillos. Estoy a punto de terminar el segundo tomo y lamento no contar con más tiempo para dedicarme al libro, que si lo tuviera, qué ratos lo hubiera terminado todo.
Hay algo que me fascina en la narración de Tolkien y es la aparente sencillez de la redacción en contraste con la complejidad y la profundidad de lo que cuenta. No es “nada más” una historia fantástica. Es, obviamente, la lucha del bien contra el mal, el eje primordial de numerosas historias épicas y fantásticas. Pero también es una historia que subraya valores despreciados hoy en día como la amistad, la lealtad, la camaradería.
Una de las cosas que me gustan de la motivación de los personajes “buenos” del libro es que nadie obra porque hay un dios castigador. No hay noción del pecado, del infierno, y por lo tanto, el bien no se hace por “obligación”, por temor a un castigo posterior. Se hace lo que se piensa correcto por simple ética y sobre todo, pensando en el bien común, no sólo de los habitantes de los lugares de cada cual sino de la Tierra Media en general.
Otra de las cosas que me encantan es que los personajes principales tienen sutilezas y capas de personalidad que se van desprendiendo poco a poco a través de las diversas situaciones que tienen que atravesar.
Como muchos, llegué a Tolkien por las excelentes películas de Peter Jackson. Y como muchos, inicialmente me sentí intimidada por 3 libracos que suman un aproximado de 1,500 páginas qué leer. Pero cuando comenzás, te quedás enganchado y se te llega a convertir en un vicio del que no te querés desprender aunque al mismo tiempo, podrías instalarte durante horas a leer sin tregua.
Pero por excelentes que sean las películas, por supuesto, el libro es (voy a decirlo de esta manera), la fuente original. Finalmente, un libro es una cosa y una película es otra. Medios y lenguajes distintos aunque cuenten la misma historia.
Por ello, me sorprendió que el que está resultando ser mi personaje favorito es uno que en la película no me llamó mucho la atención: Sam Gamyi. Me encanta su inquebrantable sentido del deber y de la lealtad, sus temores tan “hobbitianos” y a la vez, su deseo de conocer a través del viaje todas aquellas leyendas e historias que ha escuchado en la Comarca, y la inocente alegría que siente cuando ello ocurre. Es finalmente el amigo (o el jardinero) que todos querríamos tener.
Otros personajes que me parecieron fascinantes y de los cuales espero hablar con más calma otro día son los Ents, los pastores de árboles. Como personajes son geniales, pero también es enternecedora la manera en que son retratados por Tolkien, sobre todo Bárbol. Aunque todavía me falta por leer el tercer tomo, de lo que he leído hasta ahora las páginas que involucran a los Ents son de las que más me han gustado.
Veremos qué más sorpresas e impresiones me depara el resto de la lectura. Pero ya puedo decirlo: éste es uno de esos libros que a mí (creo que a muchos escritores les pasa lo mismo), me hubiera encantado escribir.
yo también deje el libro a medio andar, exactamente en el tomo dos, la verdad que uno quisiera encerrarse una semana completa alejado de todo ruido para que las imágenes corran como una película, fascina botar el prejuicio de ver semejante ladrillo transformado en una historia que se goza de principio a fin.
fran | 13 de Junio de 2008 - 06:37 PMOjo, no he dicho que he dejado el libro a medio andar. Estoy por terminar el tomo dos y seguiré leyendo. Voy a terminarlo, aunque lea un párrafo por semana.
Los únicos libros que dejo a medio andar son los que no me gustan, porque hay demasiadas cosas buenas qué leer como para perder el tiempo leyendo libros que a uno no le gustan. Y Tolkien me encanta.
Saludos.
Cuando llegués a la parte en donde Sam ve a los olifantes te dejará una sonrisa, al menos a mí me pasó.
EL Señor de los Anillos es magistral.
Saludos
Alberto | 13 de Junio de 2008 - 06:47 PMAlberto, ya pasé a lo de los olifantes, y precisamente por eso hablaba sobre la cándida alegría que le produce a Sam comprobar que los cuentos que había escuchado eran verídicos.
Coincido con vos, el libro es magistral.
Saludos.
Yo lei El Señor de los Anillos tiempo antes de que salieran las peliculas, sin embargo lo hice por una recomendacion indirecta: en un programa de television en un canal de musica mexicano le preguntaron a Mikel Erentxun (ex? vocalista de Duncan Dhu) cuál era su libro favorito, mencionando el libro de Tolkien, eso, más la posibilidad de encontrarlo en la biblioteca de la UCA me "hizo" emprender uno de los mejores viajes literarios que he emprendido en mi vida de lector. Tolkien es lo más. Una de mis escenas favoritas es la batalla en el abismo de Helm.
Antonio | 13 de Junio de 2008 - 10:45 PMJacinta,
La teología de Tolkien no enfatiza el lado de Dios como Juez. Tolkien escribió éstos libros, en parte, para enseñar las virtudes cristianas a sus hijos (o sobrinos?). Y aquí, virtudes se entiende en su significado clásico.
Saludos,
Carlos Colón
www.elsalvadormusical.com
Por casualidad os he encontrado, o no. De vez en cuando escribo el apellido del viejo profesor y he de decir que no siempre me encuentro con sorpresas tan agradables como la que he encontrado hoy, personas que entre las letras encuentran los mensajes, las ideas, se que no es facil, que tras el tirón de las peliculas ver algo más que espadas y monstruos es dificil para la gran mayoría, pero ese mensaje habla de amor, sobre todo de amor, al ser humano, a la naturaleza, a Dios como guia no como juez, tanto amor como te pueda caber en el corazón, en el alma. Yo leí a Tolkien por primera vez con 16 años, y tengo 44, sigo enamorado de cada parrafo, y sigo sorprendiendome. Os recomiendo que entreis en las otras narraciones, El Silmarillion, dentro de este relato está una de las historias de amor más epicas y romanticas que puedas encontrar:La balada de Beren y Luthien. Las cartas de Papa Noel son entrañables, sobre todo por la historia del porqu´e las escribía, Hoja de Niggle, hermosa...... continuad con la busqueda, por favor, gracias.
fernando | 7 de Agosto de 2008 - 11:59 PMGracias Fernando por su comentario y por supuesto que seguiremos leyendo a Tolkien.
Jacinta | 8 de Agosto de 2008 - 12:03 AMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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