12 de Junio de 2008
Estampas de la crisis
Llego un par de horas demasiado tarde al supermercado: en cada pasillo están los empleados con unas tarjetitas blancas en las manos. Son los nuevos precios de los productos. Uno de ellos busca en los estantes los precios que debe sustituir. Otro barajea las tarjetitas blancas, como si fueran naipes, para repartírselas a un par de empleados.
Sé que, de nuevo, no me alcanzará la plata que llevo, que debo estudiar bien los precios de los productos, sopesar lo que necesito con urgencia y lo que puede esperar para un hipotético “otro día”, para un hipotético “cuando tenga plata lo compro”.
Películas sobre el fin del mundo: escenas de gente protestando, cargando pancartas, inundando las calles de las ciudades.
El noticiero en la vida real: escenas de gente protestando, cargando pancartas, inundando las calles de las ciudades.
En diversos países del mundo, los transportistas, los pescadores, los taxistas, los conductores de autobuses protestan por el alto precio de los combustibles. Exigen que el gobierno haga "algo".
Los peces están de vacaciones: En algunos países (España, Bélgica), los peces tienen un respiro. Hace una semana que los pescadores no salen al mar.
Imagino a los peces, nadando felices, tranquilos. Por fin el océano libre de humanos asesinos.
Juguemos dominó: sube el combustible. El que transporta alimentos sube sus precios. El que comercia los alimentos sube sus precios. Todo el que ofrece algún tipo de servicio sube sus precios.
El consumidor paga las consecuencias, lo cual es un decir, porque en realidad no le alcanza lo que gana para comprar los alimentos de siempre porque nadie aumenta salarios, porque si uno trabaja por cuenta propia no puede darse el lujo de subir sus honorarios en relación directa con las alzas, vaya a ser que pierda su clientela, lo cual sería peor.
Mejor menos que nada.
Encuesta informal realizada por una periodista de un noticiero televisivo entre automovilistas costarricenses ante las alzas de precios del combustible: la mayoría prefiere dejar de salir a comer, dejar de comprar ropa, dejar de ir al cine, todo con tal de no despegar su (*beep*) del carro.
Estos no me dan ni lástima: Las aerolíneas se quejan de pérdidas. Hacen recortes, despiden empleados. Incrementan precios de boletos. Algunas piden 15 dólares por la maleta que lleve el pasajero. Aumentan los precios de exceso de equipaje.
Supongo que también empezarán a cobrar cuando se te pierda la maleta. Y que también cobrarán el maní con agua que ya casi es lo único que sirven.
Un reportaje: un hombre enumera todos los productos que están elaborados a partir del petróleo desde que se levanta hasta el momento en que sale a la calle para ir a su trabajo. En esa hora o dos, el hombre ha interactuado con alrededor de 106 objetos y/o productos derivados del petróleo. ¿Cuántos serán al día?
Admitámoslo: somos adictos al petróleo. Algunos podremos hacer recortes, sea de manera voluntaria o impuesta por nuestras limitaciones económicas. Pero otros se niegan. Por supuesto, el adicto es el último en admitir su enfermedad.
Jacinta a las 05:09 PM | Referencias 0Atente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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