22 de Mayo de 2008
Metoroporisu
Tenía mucho tiempo de querer ver este animé japonés, cosa que apenas logré el pasado fin de semana. Basado en un manga de Osamu Tezuka, con un guión de Katsuhiro Ôtomo y dirigido por Rintaro, el largo animado (cuyo título en español es Metrópolis), cuenta una historia que se desarrolla en diversos planos pero toda transcurre en una ciudad del futuro, Metrópolis, en la cual conviven humanos y robots por igual.
Un detective privado es contratado para detectar a un científico que se sospecha está traficando órganos. Para lograr este cometido, el detective se acompaña de su sobrino Kenichi. Mientras tanto, el Duque Rojo encarga al Doctor Laughton la construcción de un cyborg, que tenga como modelo a su fallecida hija. Pero Rock, el hijo del Duque, siente celos y quema el laboratorio de Laughton. Éste fallece, todo el lugar es destruido, pero la cyborg, llamada Tima, logra salvarse gracias a Kenichi.
Comenzará así la persecución de Rock para encontrar a Tima y destruirla, antes de que la encuentre el Duque. Mientras tanto, en la ciudad, un movimiento de rebeldes se organiza para rebelarse contra el orden imperante y para destruir a los robots, ya que por su presencia no hay empleos ni suficiente alojamiento. Los robots por su parte también quieren insubordinarse contra los humanos, que los han condenado a las labores más sucias (como vivir en el nivel 3 de la ciudad, correspondiente a las cloacas) y a ser sacrificados sin más según el capricho humano.
El elaborado guión transcurre en un escenario urbano extremo. Es inevitable notar que no se deja ver ni un poco de verde (ningún árbol, ningún parque hay en esa ciudad). El ambiente de la ciudad, aunque colorido, no deja de ser opresivo en ese sentido. La ciudad tiene una presencia majestuosa (dibujada hasta el mínimo detalle) y adquiere carácter de personaje, un testigo mudo de lo que viven robots y humanos que parecen hormigas dentro de su inmensa entraña de metal y cemento.
Me llamó la atención el contraste de los dibujos. Los humanos me recordaron mucho a las figuras de El Capitán y los Cebollitas (o Los sobrinos del Capitán, como se les conoce en algunos países). Sus formas suaves y redondeadas contrastan con las de los robots, algo más rectangulares y angulosos y definitivamente con la ciudad, elaborada con ángulos y largas líneas rectas, con profundidades y planos tales que uno quisiera congelar la imagen unos minutos para estudiar el fondo de la acción. Sin embargo Tima adquiere la forma más clásica de los animados japoneses, con ojos grandes y expresivos mientras los demás rasgos faciales son pequeños, que destacan entre el pelo siempre abundante y de peinados imposibles.
Parte de mi curiosidad por ver este animé (aparte de su buena fama), era saber si tenía alguna relación con el clásico del cine del mismo nombre, y dirigida por Fritz Lang en 1927. Y aunque las historias son bastante diferentes, los que somos aficionados a la película de Lang sabremos reconocer los vínculos entre una y otra película.
Para comenzar, la ciudad del animé tiene varios planos y tomas que recuerdan, sin duda, a la ciudad de Lang. El Duque Rojo emula a Fredersen en su anhelo no sólo por dominar la ciudad y el mundo a través de la mecanización y robotización sino también en el anhelo de trasladar a una forma viviente el recuerdo de un ser querido. Laughton, pese a su breve presencia, recuerda a Rotwang. Y el cyborg Tima se relaciona con el emblemático robot de Lang, no solo por su existencia, sino por la pretensión de terceros de encarnar en ellos a un ser querido.
También hay alusiones a Isaac Asimov y las Tres Leyes de la Robótica. Y el ardiente deseo de Tima de ser considerada humana no deja de recordarnos al David de Inteligencia Artificial, el niño robot que busca desesperado al Hada Azul del cuento de Pinocho para que lo convierta en un niño de verdad y poder ser amado por quien, según su programación, él considera su madre.
Para los aficionados al animé, ésta es sin duda una película que no deben pasar por alto. Los horarios de retransmisión de Cinemax, aquí.
Metrópolis: TODO UN CLÁSICO.
Que bueno que no hayás perdido la oportunidad de verla, es realmente fascinante.
Saludos
Alberto | 22 de Mayo de 2008 - 09:03 PMSí Alberto, por eso es que moría de ganas de verla, porque dentro del animé es un referente ineludible.
Saludos también.
Ni hablar, que los japoneses son los maestros absolutos de este género. He visto Metrópolis ya un par de veces y creo que la voy a ver de nuevo.
Jacinta, me interesaría mucho saber tu opinión acerca de los animés de otro director japonés, Hayao Miyazaki, especialmente de uno titulado "Spirited Away".
Patricia Fontg | 23 de Mayo de 2008 - 04:22 PMPatricia, de Miyazaki sólo he visto Howl's Moving Castle y la que usted menciona. Por supuesto que me encantaron.
Cuando las pasen por la tele las vuelvo a ver y haré un comentario más exhaustivo.
Saludos.
Muy buena película, claro que hace alusión al clásico.
El tema antropológico de los robots es recurrente y interesante.
Jacinta y amigos ahorita están dando en Cinemax un documental acerca de las termitas y su fascinante mundo, es sencillamente impresionante y espectacular.
No se lo pierdan le pongo un 10.
Saludos cordiales
Luis | 24 de Mayo de 2008 - 02:03 AMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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