28 de Abril de 2008
There will be blood
Lo que me encantó:
-Los primeros minutos de la película donde no se dice absolutamente ni una palabra. Las escenas, lo que va ocurriendo va construyendo un ambiente y una comprensión del personaje central, Daniel Plainview. No sé cuántos minutos son exactamente, podrían ser uno 10, pero me pareció muy interesante como elemento narrativo la sucesión de cortas escenas.
-La actuación de Daniel Day Lewis, como Plainview y también la de Dillon Freasier como el niño H.W.
-La fotografía, sobre todo en los planos abiertos. La desolación del paisaje.
Lo que no me gustó mucho:
-La música. Hubo momentos en que me pareció demasiado estridente aunque hubo algunas pocas escenas en que me gustó su aplicación. Por ejemplo, cuando están haciendo algunas de las perforaciones, la música simula un poco el ruido de la maquinaria y había también otros momentos en que, aunque no ligada a las máquinas, la música tenía un "feeling" industrial, simulación de maquinaria, prisa, la exaltación de la revolución industrial.
-Los últimos momentos de la película, donde hay un salto de tiempo muy largo y ya H.W. es un adulto. Creo que hay cosas "que faltan" como para comprender por qué termina habiendo un conflicto tan profundo entre padre e hijo. Y la escena final, la resolución de la historia, aunque tenía un aspecto que me pareció muy bueno (Daniel diciéndole a Eli que se declarara un profeta falso), lo demás me pareció... no sé. La verdad ni sé muy bien por qué no me gustó. Quizás por el súbito cambio de escenario. Aquella casa simplemente no parecía encajar con Daniel, aunque podría ser algo intencional por parte del director.
Cosas que pensé:
-Me resultó curioso ver una película de los orígenes de la explotación petrolera en momentos en que, por primera vez, se habla de una reserva finita de este recurso. Daban ganas de decirle al personaje "don't do it!", "dejen el petróleo en paz...".
-Curioso que veamos y leamos tantas historias sobre este período de la historia de los Estados Unidos. Pienso en Giant (con James Dean, Rock Hudson y Elizabeth Taylor) por ejemplo. ¿Por qué nunca vemos películas o leemos historias sobre los orígenes de la explotación petrolera en México, Venezuela, Medio Oriente? Por lo menos ahorita no recuerdo ninguna.
-Las relaciones padre-hijo (sean padre y madre, y sus hijos, en general). Da la impresión que el amor muchas veces no logra sobrevivir a algo que puede acontecer en el camino y que separa tan radicalmente los rumbos afectivos entre padres e hijos. El accidente que sufre H.W., su sordera (y de alguna manera, su negativa a hablar), pueden ser simbólicas de cómo nos negamos a escuchar a nuestros mayores, no digo el sonido de sus palabras, sino lo que hay detrás, la intencionalidad, los afectos, los dolores, los tropiezos de los adultos que nos rodearon y que la arrogancia de la juventud nos impide comprender, observar con compasión. Cuando lo logramos, suele ser demasiado tarde.
-La negación a hablar (o la imposibilidad de hacerlo), construye abismos. Cuánto dolor nos ahorraríamos los humanos si habláramos más, si aprendiéramos a escuchar.
La película es general es mala, fuera de algunas secuencias y algunos tramos de la banda sonora. Larguísima como un día sin pan. Day Lewis, sobre actuado, como en Pandillas de Nueva York.
mHm | 28 de Abril de 2008 - 07:50 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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