8 de Abril de 2008
Día internacional del pueblo Rom o gitano
Hoy se celebra el Día Internacional del Pueblo Rom o Gitano, que fuera institucionalizado junto a la bandera y el himno gitanos en el primer Congreso Mundial Roma/Gitano celebrado en Londres en 1971.
La comunidad gitana está repartida por todo el mundo. Hay más de 12 millones de gitanos, de los cuales cerca de 10 millones viven en Europa, principalmente en países como Rumania (2 millones), España (650,000), Eslovaquia, Bulgaria, Grecia, Francia y también en algunos países de Latinoamérica como México y Colombia, donde todavía conservan su organización y tradiciones.
En Europa constituye la minoría étnica más importante y numerosa, con más de 8 millones de personas. Por ello, ocho gobiernos de la Europa central y del Este declararon la "Década para la Inclusión de los Gitanos 2005-2015" auspiciada por el Banco Mundial y la Fundación Soros.
La celebración del Día Internacional de los Gitanos ha supuesto en los últimos años una importante ocasión para el reconocimiento de los Roma/Gitanos, su historia, su lengua y su cultura. Si bien durante un tiempo ha sido una celebración que pasaba desapercibida, actualmente es conmemorada en países de los cinco continentes, como una llamada de atención a la discriminación que, en muchas ocasiones todavía sufre esta comunidad.
Cabe recordar que precisamente por esa discriminación y los incontables prejuicios que caen sobre los gitanos, han sido uno de los pueblos más perseguidos a lo largo de la historia de la humanidad. Baste mencionar que en 1938, en la Alemania nazi, se inicia el Porrajmos (holocausto gitano) en el que se estima que entre 800 mil a un millón de gitanos de diversos países europeos fueron asesinados en los campos de concentración. Solamente durante “la noche de los gitanos (Zigeunernacht)”, ocurrida del 1 al 2 de agosto de 1944, se mataron a más de 4,000 gitanos en el campo de concentración de Auschwitz.
En Centroamérica, la presencia de los pueblos gitanos apenas se registra en la historia escrita pero no por ello dejó de ocurrir. Muchos de ellos arribaron al continente americano a finales del siglo XIX, una migración que se extendió hasta el período de las dos Guerras Mundiales, cuando muchos Rom huyeron de Europa. Se estima que entraron por puertos de México y Venezuela y de ahí se dispersaron por la franja centroamericana. En El Salvador, muchos entraron en barco por el puerto de Acajutla y al solicitárseles nacionalidad, se apuntaban como “húngaros”, para que no les fuera impedida la entrada.
La presencia de los “húngaros” por desgracia, nunca fue bien vista en nuestros países. Se les consideraba gente que no trabajaba simplemente porque no ejercían oficios formales y porque cada kumpania o familia se dedicaba a su oficio tradicional: elaboración de ruedas de carretas, herraje, crianza de animales, en particular caballos y artes adivinatorias, entre muchos más.
En El Salvador, durante el régimen del Gral. Maximiliano Hernández Martínez (1931-1944), se promulgó una ley que ordenaba la expulsión y prohibición de entrar a territorio salvadoreño de todo “húngaro” o gitano. Esto supuso la migración de muchos de ellos pero también, en algunos casos, el asumir el disfraz del silencio, es decir, “integrarse” a la población local obviando costumbres, vestimenta, lenguaje, y hasta cambiándose el nombre con tal de evitar la persecución, que fue lo que pasó con mi abuela paterna y sus 3 hijos (uno de ellos, mi padre), que decidieron quedarse en el país.
Desafortunadamente en El Salvador éste es un aspecto escasamente, si acaso alguna vez estudiado. Recopilar información resulta tanto más difícil si tomamos en consideración que los gitanos preferían no dejar nada por escrito porque creen que la palabra escrita es palabra muerta.
En lo personal siempre me he preguntado dónde están esos otros descendientes de “húngaros” en El Salvador. ¿Es posible que sus padres o abuelos no les hayan explicado sus orígenes? No me extrañaría mucho. El régimen de terror del Gral. Martínez impactó profundamente a la sociedad salvadoreña, sobre todo a los indígenas, quienes hasta hace relativamente pocos años han comenzado nuevamente a asumirse en público como indígenas o descendientes directos de tales, y están retomando sus ritos y tradiciones.
Mi padre tampoco me habló mucho del lado “húngaro” de la familia. Y sacarle información al respecto era bastante complicado. El silencio fue una estrategia de sobrevivencia que aprendió desde pequeño y persistió de tal manera que parecía preferible el olvido total.
En fin... saludos a los Rom en su día.
Soy guatemalteco, y tengo entendido que el municipio de San José Acatempa, en el departamento de Jutiapa (frontera con El Salvador), está poblado principalmente por descendientes de gitanos de europa del este, no se si conservan sus costumbres, pero entiendo que parctican cierto tipo de endogamia que les ha permitido sobrevivir "intactos" hasta la fecha.
Escribo esto, porque mi abuela paterna era hija de una gitana, se decía, venida a Guatemala hacia 1900. Los hechos son que de los orígenes de esta bisabuela mía se sabe muy poco, que tocaba el violín, por ejemplo, que con sus 17 hermanos habían conformado una compañía musical, y que pocos días antes de morir dejó de hablar castellano abandonándose en monólogos de un idioma que nadie conocía. Se apellidaba Montenegro, y estas son las conjeturas: que su apellido no era Montenegro sino que de ahí venían, de los balcanes, que su padre llegó a México como parte de la guardia personal de Maximiliano de Habsburgo y Carlota de Bélgica, en 1864, y que el hombre, ya radicado en América, fue registrado como de apellido Montenegro.
Cuando Maximiliano fue fusilado por órdenes de Juárez, el gitano, con su mujer y sus 17 hijos a cuestas, migraron hacia el sur, sobreviviendo mediante la música que interpretaban en cabarets y circos donde se los permitían. Finalmente, la familia se desintegró, unos se quedaron en México y otros, los más jóvenes, continuaron rumbo al sur hasta llegar a Guatemala, entre ellos mi bisabuela. No sé si la historia es cierta, bien avanzada la noche, a mi padre y a mis tíos les gustaba contarla. En todo caso, ahora estoy rescatando estas memorias para incluirlas en un libro, me falta investigar si, en efecto, Maximiliano llegó a México con una guardia personal de gitanos montenegrinos.
Saludos,
Arnoldo Gálvez Suárez
Arnoldo Gálvez | 25 de Abril de 2008 - 07:58 PMHola Arnoldo,
le agradezco muchísimo el que haya compartido con nosotros esta historia. Lo que menciona del apellido Montenegro es muy probable.
Cuando publique su libro, no deje de avisarme.
Gracias y saludos.
Estoy investigando sobre grupos de gitanos que se asentaron en varias poblaciones a orrillas del rio motagua( areas desde el rancho hasta gualan zacapa) a principios de 1900; hay muchas personas que tienen una ideocincracia parecida a la gitana en esta region.
hector barrera | 3 de Junio de 2008 - 04:24 AMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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