9 de Abril de 2008
El asombro por la literatura
Medea se animó también a hablar de los libros que cambiaron su vida. Ella dice, muy acertadamente, que en general, los libros le cambiaron la vida. A mí, la verdad, también. No imagino mi vida sin ellos (y lo digo en mi doble papel de lectora y escritora).
Pero al final de su post dice algo que me llamó la atención, que además fue sustentado por alguien en sus comentarios. Dice Medea:
Con los años he perdido la capacidad de asombro y de "hacer amigos" fácilmente con los libros. Pasan por mis manos pero no se quedan enraizados en mi corazón. Extraño esa sensación turbulenta.Admito que comparto esa sensación. De algunos años acá me he embarcado en comprar libros que se dicen son el uyuyuy pero o no los alcanzo a leer ni a la mitad (a veces ni hasta el 2º. capítulo) o los termino con una sensación de “¿y?...” porque no me han dicho absolutamente nada. Por lo general, no vuelvo a leer más nada de esos autores.
No sé si tiene que ver exactamente con perder la capacidad de asombro, pero creo entender a qué se refiere. En el fondo uno siempre busca, cuando se enfrenta a un libro nuevo, a encontrar algo que te impacte profundamente, que te signifique una revelación, que te den ganas de leer más del mismo autor. Pero es cierto, como que pasa cada vez menos, sobre todo con autores contemporáneos.
Recientemente pasé un período de meses sin leer y se relaciona con eso precisamente. Nada me llamaba la atención. Comenzaba algo y lo dejaba. Me daba culpa. Y entonces decidí que en vez de estar intentando tragarme a la fuerza libros que no me entran, es hora de comenzar a leer todos aquellos libros o autores que siempre debí haber leído (y que no leí) o de hacer algunas relecturas. Porque la lectura tiene que ser un acto placentero (aunque leás libros que hablen de historias terribles) y nunca un acto obligatorio (que bien puede ser uno de los motivos por los cuales muchos adultos no leen, porque los obligaron a leer de niños o adolescentes libros que simplemente no les interesaban, pero que “debían” leer para pasar el curso).
En lo personal, el exceso de información y medios que nos bombardean con imágenes, noticias, análisis, comentarios me tienen saturada de la realidad que nos circunda. Esto me ha hecho preferir historias que no tengan que ver con la realidad, por lo menos no de manera tan directa. Prefiero en esta etapa leer fantasía, ciencia ficción, terror, historias antiguas, cualquier cosa que no esté relacionada con la problemática contemporánea. Cuando leo una novela, no quiero que se me siga repitiendo lo que ya de una manera u otra vemos por cine, televisión, internet, el periódico, la radio, los noticieros y hasta las canciones. Algún espacio debemos permitirnos para descansar la mente de todo eso.
Comprendo que detrás de mucho de lo que se escribe hay una necesidad urgente del autor de retratar su realidad circundante, su opinión sobre la misma, su visión de mundo. Pero me da muchas veces la impresión que esa necesidad hace que los autores se olviden de muchos de los elementos narrativos que, a la larga, conforman la literatura. Me da la impresión que prevalece el deseo de impactar o escandalizar sobre el de hacer reflexionar o conmover a un lector; que prevalece la pose y la pedantería intelectual sobre la pasión por el lenguaje o la construcción de una historia original; que prevalece una actitud de “míren qué ingenioso soy” o "miren qué cínico y qué ácido puedo ser" sobre el callado y monótono oficio del que pule cada frase, cada punto, cada coma hasta sacarles el brillo necesario.
Quizás leer tiene algo que ver con viajar. Leer como un viaje. Y como lector mi viaje consiste ahora en buscar libros que me impacten, que me hagan llorar o reír, historias y personajes en los que seguiré pensando semanas, meses y años después de haber terminado de leer. ¿Nunca les ha pasado que se sorprenden a sí mismos pensando en qué estará haciendo equis personaje o en que habrá pasado después del final, como si los personajes fueran seres reales?
Libros así ando buscando. Para mantener vivo el asombro por la literatura.
Comparto tu opinión sobre el asombro en la lectura. Es extremadamente delicioso iniciar un libro que te capture y sigas pensando en la historia aún cuando la hayas terminado. Soy fanática de los libros de fantasía y ciencia ficción porque te ubicas en otra realidad y escapas de todas las atribulaciones diarias, pero he escuchado varios comentarios en los que se menos precia este tipo de lectura, por lo mismo, porque no son reales. Creo que necesitamos estar informadas de nuestro entorno pero esto no implica suprimir la maginación y los sueños, que son importantes. Necesitamos menos gente automatizada. Saludos.
Teresa | 9 de Abril de 2008 - 06:15 PMSiempre me sorprenden esos comentarios que menosprecian los géneros fantásticos, de ciencia ficción o terror, pensando que son "escapistas". Creo que la gente que opina así ni ha leído esos libros, porque si uno examina bien esas lecturas, muchas veces encierran críticas o reflexiones bastante certeras sobre el ser humano y la sociedad en la que vivimos.
Gracias por tu comentario Teresa.
Comparto plenamente la opinion que con los años el gusto por la lectura se vuelve más exigente, comencé leyendo de muy pequeña libros que algunos considerarían inadecuados para mi edad, pero mi padre fue siempre de la opinión que el ocultar las cosas no es la solución a los problemas, "es mejor conocer lo bueno para practicarlo y lo malo para evitarlo...." repetía siempre. Así me convertí en ávida lectora de casi todo libro que llegaba a mis manos y aprendí a amarlos y algunas ocasiones a odiarlos. Aún no pierdo el gusto por la lectura, pero la búsqueda es ahora más dificil, ya el paldadar no se conforma con un vino corriente.... lo exquisito se ansia y al encontrarlo se disfruta plenamente.
Un amigo me presentó este blog este día y me ha dejado encantada,Gracias por la lectura amena y los comentarios acertados.
Gracias Rebeca por tu opinión y bienvenida siempre.
Jacinta | 11 de Abril de 2008 - 01:00 AMCreo que el asombro por la literatura se esfuma porque los escritores contemporáneos hacen dos cosas muy marcadas: o pintan la propia realidad con las palabras en sus escritos de tal modo que parecen diarios matutinos, o expresan fantasía sublime tan irreal que uno se siente fuera de este mundo pero arrebatada a otro ciento por ciento inexistente, nada creíble.
La maestría de la pluma que te hace pisar una dimensión con el toque justo de fantasía y realidad se ha perdido, esa mirada de la protagonista que uno mismo ve en su propia mirada frente al espejo, se ha ido. Tengo la esperanza que el demonio de la inspiración (como lo concebían los griegos) arrebaten almas ingenuas pero intensas y sublimes para que resurja el estilo de los grandes maestros.
Pienso que, efectivamente, con los años nos vamos haciendo más selectivos, más exigentes y si algunos libros los encontramos insulsos es, precísamente, porque hemos leído mucho y tenemos un sentido crítico elevado, es dificil satisfacernos. Yo he vuelto a leer aquellos libros que me hicieron vibrar de emoción cuando era más joven y me encontré disfrutando de ellos como si fuera la primera vez que los leía. Pienso que el gran boom que en estos momentos está teniendo la historia novelada puede que tenga que ver con ese hastío del que habláis.
Me encanta tu blog, acabo de descubrirlo. Gracias por estar ahí.
Muchas gracias por tus comentarios Alba y bienvenida por aquí. Espero siempre visites este espacio. Saludos.
Jacinta | 12 de Mayo de 2008 - 02:02 AMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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