19 de Febrero de 2008
De cuando Eduardo Manos de Tijera se hizo adulto: Sweeney Todd
Cuando uno mira la película Sweeney Todd: El barbero demoníaco de Fleet Street, no queda ninguna duda del por qué Tim Burton se empeñó en llevar el exitoso musical de Broadway al cine. Están presentes, sin duda, muchos de los elementos que le son caros a Burton y que le darían el espacio para aplicar su particular estética gótica-gore.
Sin embargo, convencer al escritor original de la obra, Stephen Sondheim, de llevarla al cine no fue tan sencillo. De hecho, el plan de convertir el musical en película tardó 25 años. Diferentes directores estuvieron tentados o fueron pensados para hacerlo y la variedad de actores tomados en consideración para el papel de Todd iba desde Russell Crowe hasta Jack Nicholson pasando por toda una variada gama de famosos.
Pero sinceramente, me resulta difícil imaginar a nadie fuera de Johnny Depp haciendo el papel estelar. De nuevo, el gran equipo de trabajo que conforman Burton y Depp ha dado un resultado excepcional. Este equipo vino sin duda a ser enriquecido por la también talentosa presencia de Helena Bonham-Carter, compañera de Burton y embarazada del segundo hijo de ambos durante el rodaje de esta película.
La historia tiene tintes muy a lo Conde de Montecristo: una venganza concebida durante 15 años en la mente de un barbero que es encarcelado por un juez que está enamorado de la esposa de Benjamin Barker, nombre original del barbero, que retornará a Londres convertido en Sweeney Todd y transformado por el dolor y la amargura, incluso físicamente.
De nuevo en Londres alquila una pieza en la calle Fleet, arriba de una fracasada y asquerosa pastelería cuya dueña, Mrs. Lovett (Bonham-Carter), está enamorada de Todd. La venganza acariciada por Todd es aprovechada por Lovett para relanzar su pastelería (cuando vean la película ya sabrán de qué manera...).
Siendo un musical, el 90% de la película es cantada. Y aquí es donde, una vez más, Johnny Depp nos demuestra otra veta de su talento: canta sus propias canciones y no lo hace nada mal (yo temía que fuera a ser un pequeño desastre, sobre todo cuando vi a Depp diciendo en una entrevista que Burton se había atrevido a hacerlo cantar en una película).
Hubo momentos, ciertas siluetas, ciertas posiciones corporales de Depp en las que no pude evitar recordar fuertemente a Eduardo Manos de Tijera. Quizás por el pelo, no sé. Era un poco como si Eduardo hubiera crecido, madurado y se hubiera convertido en este amarguísimo personaje para quien nadie vale nada.
Si Eduardo era un muchachillo ingenuo y con una neutra expresión de mimo, Sweeney Todd es su antítesis: el hombre con el ceño fruncido permanente, que ha vivido demasiadas injusticias y mentiras como para creer en nada bueno y donde ni siquiera la posible reunión con su hija podrá ablandar en algo su ya envenenado corazón. Sus ojos destilan rabia y odio. La diferencia entre ambos son los instrumentos de sus manos: Manos de Tijera anda con aquellas enormes podadoras que le impiden ni siquiera acariciar sin hacer daño y que lo alejan de los demás, mientras Sweeney Todd empuña sin cesar un par de navajas de afeitar de la más brillante y bien pulida plata, y con las cuales se acerca tanto a sus víctimas que puede acariciar la piel o cortarla hasta la muerte.
Sería injusto no mencionar también a los demás actores, todos estupendos en sus personajes. El para mí insoportable Sacha Baron-Cohen la hace muy bien del seudo italiano barbero Pirelli, Timothy Spall como Banford tan grotesco como su personaje lo exige, Ed Sanders como el pequeño ayudante de la Sra. Lovett.
Y la puesta en escena, la utilización de los claroscuros, los colores tenues y luego los colores vibrantes y brillantes para demarcar los días de felicidad, los anhelos de la Sra. Lovett, el humor negro... en fin, para los que ya de por sí gustamos de Burton, ésta no los decepcionará.
Es una maravilla de película. El final me pareció un poco convencional, con todo lo duro que es, pero no veo otro modo de terminar la película; ante el exceso, la sencillez.
Johnny Depp era rockero, si mal no recuerdo, y tocaba con su banda en el bar que tenía, ése a cuyas puertas se murió River Phoenix. No canta nada mal las rancheras.
Hace un par de días vimos la tercera de Piratas del Caribe. Krisma y yo coincidimos: nos quedamos dormidos. Quizá lo intentemos más temprano...
Coincido sobre el final. Tampoco me lo podía imaginar de otro modo, pero me llamó la atención que ya no supiéramos del destino de Anthony y Johanna...
Y gracias por el recordatorio, se me había olvidado la época de rockero de Depp.
Y con Piratas del Caribe 3, pues bueno... estuvo bien pero ya como que bastaba con la dos.
Saludos.
Creo que cada medio tiene sus fronteras. El musical, para mí, no tiene mucho atractivo cuando se lo lleva al cine. La película me pareció insoportable.
alejandro | 12 de Marzo de 2008 - 07:47 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
Recuerda que el insulto nada tiene que ver con la libertad de expresión, por tanto si tu comentario resulta insultante u ofensivo será borrado.
