17 de Enero de 2008
Escribiendo
A fines de noviembre del año pasado (más exactamente, el 26), empecé a escribir lo que supongo será una nueva novela. Digo “supongo” porque las historias de pronto le dan a uno cada sorpresa. Ya me ha pasado sentarme a escribir un cuento y terminar armando una novela de 400 páginas. O que un capítulo de una novela toma vida propia y se convierte en su propia novela. O pensar que voy a escribir una novela y terminar con un cuento de 12 páginas o menos.
La historia me venía rondando cosa de un mes antes de escribirla, y se me ocurrió, como suele pasar, por “estirar” un pensamiento y llevarlo al extremo de una situación. Comencé a adornar esa idea, imaginar diálogos, redactar mentalmente y a no pensar en otra cosa. Esa historia se convirtió en una especie de “refugio mental” en medio del tedio y los problemas cotidianos, donde me refugio con gusto a toda hora posible.
No puedo decir de qué se trata (comparto la superstición de que hablar de lo que uno está escribiendo, lo sala), pero puedo compartir un par de cosas. La historia ocurre, sin alternativa posible, en otro planeta. Si esto no fuera así, no habría historia, simplemente. O quizás la habría, pero me parece que la variable sería menos interesante. Este detalle me ha lanzado, sin proponérmelo, al ámbito de la ciencia ficción. El asunto no me desagrada. No comparto esos absurdos prejuicios de varios intelectualoides que desprecian la ciencia ficción o la literatura fantástica porque los consideran “géneros menores”. Creo firmemente que en literatura no hay géneros menores, solamente obras mal o bien escritas... la calidad es lo que importa.
La ciencia ficción es de hecho uno de mis géneros preferidos. De niña, cuando ya me rondaba la idea de ser escritora y leía cualquier cantidad de novelas de vaqueros, aventuras y ciencia ficción que mi padre llevaba, literalmente, por kilos a la casa, pensaba en escribir algo de ciencia ficción. Ya con el tiempo y algo más de oficio, la idea de escribir algo en dicho género me siguió rondando pero me auto-impuse una condición: debería ser una buena historia que, como en el caso de ahora, no tuviera más alternativa. O sea, no quería inventarme una historia y forzarla en un ambiente de extraterrestres, naves espaciales, máquinas futuristas y etc., sino que eso tenía que darse de manera natural.
Lo escrito es poco. He ido como una tortuga en cámara lenta. Siempre he dicho que escribir no es sólo redactar en página (o en pantalla), sino que implica una cantidad de horas-pensamiento que sirven para armar toda la estructura sobre la cual se soporta la historia. Es como construir un edificio. O armar un cuerpo (siempre me refiero al primer borrador de un proyecto de largo aliento como “el esqueleto” sobre el cual luego uno va montando los órganos, la carne, los cabellos, y luego hay que vestirlo, maquillarlo, ponerle accesorios...).
En esas horas-pensamiento en que uno parece estar ido o que no está haciendo absolutamente nada útil (y en que quien nos viera, pensaría que estamos “desperdiciando el tiempo”), uno está resolviendo mentalmente muchas, pero muchas cosas que son necesarias para aterrizar la historia y los personajes y más todavía, porque por lo menos en mi caso, las historias me plantean preguntas diversas, desde problemas que tienen que ver estrictamente con diversos aspectos de la técnica literaria hasta asuntos meramente existenciales. Son horas en apariencia muertas, pero necesarias para el trabajo de la escritura.
En el proyecto actual, me ha sorprendido un poco el tono utilizado en las páginas escritas. Bastante minimalista. Escenas cortas, de una página o menos. He estado leyendo sobre vida extraterrestre, astrobiología, túneles de gusano y naves espaciales. Lecturas que, por lo demás, me resultan fascinantes y que te llevan de tema en tema hasta cosas insospechadas. Supongo que algo de todo eso se verá también reflejado en el blog.
Una de los retos de este proyecto es que, al transcurrir en otro planeta y con otra civilización, me tengo que inventar absolutamente todo. Desde el aspecto físico de sus habitantes, su historia y costumbres, las características, paisajes, clima del planeta, etc. Por supuesto que tengo la libertad de que todo eso sea como yo pienso, como yo lo necesito para la historia. Y aunque no se incluyan todos los detalles, debo conocerlos para que la historia tenga coherencia y sustento.
Espero ir compartiendo este proceso, en la medida en que se pueda, develando las euforias, desconciertos y aprendizajes que pasan en medio de la escritura de una novela. Vamos a ver cómo sigue esto y en qué termina...
En ciencia ficción hay dos ramas que son mutuamente excluyentes y que tienen que ver directamente con la formación del escritor.
Esta la CF 'dura' en la cual el argumento gira al rededor de una idea cientifica novedosa o extraña. Esta rama es exigente porque requiere rigor cientifico, sus lectores lo esperan, y si uno no cumple, falla.
La CF 'suave' tiene más interés por las relaciones humanas y la parte de ciencia ficción usualmente facilita o dificulta dichas relaciones. Esta rama es más libre y es en la que mejor nos manejamos los legos.
Un típico ejemplo de la distinción sería el siguiente:
El escritor propone que el planeta sobre el que escribe es dos veces mas grande que la tierra.
Este nivel de precisión no es requerido en la CF 'suave', pero el la CF 'dura', una vez hecha esa afirmación, hay que llevarla a sus últimas consequencias.
-Doble de masa del planeta es igual a mayor fuerza de gravedad.
-Mayor fuerza de gravedad afecta la movilidad.
-Mayor fuerza de gravedad y movilidad reducida afecta evolución de estrucutra osea y mecanismos de desplazamiento de los organismos que habitan el lugar.
-Tambien afecta la construcción de edificios, tecnicas, materiales, etc.
-Tambien afecta los vehiculos utilizados para desplazarse.
-Afecta la composición de gases atmosfericos
-Etcetera, etcetera, ad infinitum, ad nauseam.
En vista de lo anterior, es mejor mantenerse en la ambigua rama de la CF 'suave' y optar por diferencias menores en vez de radicales cuando se escribe CF.
¡Suerte con tu proyecto!
Juan Murillo | 17 de Enero de 2008 - 04:47 PMYo ando por supuesto en la CF suave, aunque sí ando leyendo un poco sobre temas científicos por ilustración y por manejar algunos conceptos elementales, pero no es la prioridad de mi texto.
Y gracias.
Me parece muy interesante tu proyecto y creo que si sigues así pronto lo podremos ver publicado en alguna editorial.
Te invito a que visites el portal x7:
http://www.x7.com.mx
Aqui podras encontrar mucha informaciòn cultural, actividades, y a lo mejor encuentres diversos autores o personas que te puedan ayudar en la realización de tu proyecto, pues de verdad le veo futuro...
Suerte!!!
diego | 17 de Enero de 2008 - 06:32 PMInteresante, estaremos al tanto del proyecto..
Ah, puse foto de mi gato en el blog, date una vuelta.
analu | 17 de Enero de 2008 - 06:54 PMMe parece interesante que incursiones en algo así, no puedo decir que soy una experta en CF pero creo que es un género interesante...es difícil que aqui en el país (El Salvador)alguien escriba sobre esas cosas, de hecho nunca escuché algo parecido....siempre creo que lo nuevo y desconocido es fascinante....
Suerte
Gracias por la suerte que todos me desean. La necesitaré tomando en cuenta que para mí es un género nuevo.
En El Salvador ya hay antecedentes importantes de CF, sobre todo en la obra de Álvaro Menéndez Leal.
Me siento completamente identificada con esa sensación de no poder quitarte de la cabeza el desarrollo de una novela, ver com esta evoluciona y cambia mil veces de aspecto, metamorfoseándose a veces en otras cosas...
Y es curioso como, después de escrita, muchas veces no se asemeja práctiamente en nada a lo que teníamos en mente inicialmente.
Buenísimo tu blog, de lo mejor que he visto. Seguiré pasando por aquí a menudo.
Un saludo!
A do outro lado da Xanela | 17 de Enero de 2008 - 09:20 PMEs cierto, muchas veces nos sorprendemos de la diferencia entre la idea y lo escrito.
Gracias Xanela y bienvenida siempre.
Muchísima suerte con tu libro. Espero logres terminarlo en corto plazo. Es buena idea que compartas la noticia con todos, pero mala porque creas una expectativa insuperable en tus lectores :P
Y siempre felicidades por tu blog.
Cuídate.
Bueno, habrá que tomar en cuenta que como promedio yo le empeño un buen par de años a una novela, a veces más... así es que no es un proyecto para el corto plazo. Luego está la peregrinación para poder publicar.
Quise compartir la noticia porque me pareció que quizás a algunos podría resultarles interesante tener un atisbo de la escritura de una novela "en tiempo real", y quizás los que escriben (sobre todo para los que empiezan), puedan encontrar algún que otro consejo para sus respectivos trabajos.
Gracias Alción, saludos.
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