4 de Enero de 2008
Georgia O'Keeffe en Nuevo México
Cuando llegó por primera vez a Nuevo México, cuenta Georgia O'Keeffe en este video, se sintió de inmediato en casa y eventualmente se mudaría allá. Salía todos los días a explorar los alrededores de su propiedad, el Ghost Ranch, desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde.
Pintaba en su carro, convertido en un improvisado estudio al sacar el asiento de atrás, darle vuelta al asiento del chofer y colocar las telas en el espacio que quedaba. Era el único lugar con sombra donde pintar.
Estaba acostumbrada a pintar flores en formato gigante, pero no había flores en aquellos parajes. Así es que recogía huesos y calaveras para usarlas como “modelos”. También, cuando iba a la ciudad más cercana, compraba flores artificiales, para usarlas en sus cuadros. Deseaba pintar los paisajes y buscó a alguien que le enseñara a hacerlo, pero nunca encontró a nadie, así es que se atrevió a intentarlo sola. A veces el viento era tan fuerte que no sabía cómo hacer para pintar y sostener la tela al mismo tiempo.
Pensaba, luego de escucharla, que cuando se necesita pintar (o escribir o bailar o hacer música), se hace no importando las circunstancias, las carencias, las dificultades...
Georgia
Las flores que pintó Georgia
Le debían al sol
Y a la tierra seca
La lengua de su deseo
Qué lengua
Qué colores carnales
Qué ofrecimiento
Estaban ahí
Entre los arbustos
Entre las piernas del mundo
Eran flores que el desierto
Puso en su imaginación
Eran flores del desierto
Que puso su imaginación
Hablaban de ella
Y de la tierra
Hablaban de ese planeta
Que inventó
Yo no buscaría
En el desierto su mirada
Pero gracias a su mirada
Yo buscaría ese otro desierto
Donde los colores abren sus pétalos
impregnados de sol y de vida
Jacinta:
Tuve el privilegio de ver una exposición de Georgia O´Keeffe hace cuatro años. Me impresionaron sus flores y sus imágenes del desierto. Ella convertía sus modelos en poesía. La naturaleza se transfiguraba en sus manos.Sus flores, siendo bellas, no eran decorativas porque Georgia tenía una percepción particular de la belleza: podía encontrarla en unos pétalos carnosos o en la superficie de una tierra azotada por el sol del desierto. A lo mejor me equivoco, pero creo que ella era una persona sensual en el sentido amplio de la palabra.
Y hablando de belleza, Jacinta ¿Ya has leído los suplementos culturales del País y del ABC de este fin de semana?
Le dan mucho espacio a un libro de Umberto Eco. Más que escribirlo, él lo ha dirigido. Se titula "Historia de la fealdad" y trata, obviamente, de cómo los artistas (a lo largo de los siglos) han abordado lo feo y lo grotesco en el arte.Creo que el tema puede interesarte.
Habría que asimilar esa "sensualidad" de O'Keeffe desde el término de los sentidos y nada más. Alguna vez vi una entrevista donde alguien le hizo la sugerencia de que sus cuadros, sobre todo de flores, tenían elementos sensuales (entendidos como erotismo), y ella se molestó bastante. Recalcaba que ella pintaba lo que veía y nada más, que era como hacer un acercamiento a ciertos ángulos y texturas de las fotos que muy difícilmente nos tomamos el tiempo de ver. Que si otros veían en ello erotismo, era problema del espectador, pero no era lo que ella pintaba ni quería transmitir.
Leí El País pero no ABC, voy a fijarme en lo de Eco que ni me parece haberlo visto. Gracias por las recomendaciones y por comentar.
Saludos.
Los artistas, desde hace unos doscientos años, opinan más sobre sus obras (sobre la forma y el contenido y todas esas cosas).
Pero las suyas no dejan de ser otras interpretaciones y aunque sean más respetables porque ellos son los testigos más directos del proceso de gestación de sus obras, habría que tomarlas con cierta cautela. Para empezar, un artista no siempre es plenamente conciente de sus pulsiones,en el subsuelo de su conciencia se dan procesos que afectan su trabajo, ahí afuera se dan hechos que lo condicionan y de los que a veces no se da cuenta. Mucho de lo que dicen los artistas sobre sus obras puede catalogarse entre los lugares comunes de la mentalidad de los artistas de su época.
Georgia, podía sentirse molesta porque otros encontrasen una veta sensual en su trabajo, cuando ella creía que lo que únicamente le preocupaba eran ciertos aspectos formales (angulos, texturas, contrastes)de su obra.Puede que todo eso le preocupara y puede que a pesar de todo ella fuera sensual y que esa pulsión no siempre la gobernase ni siempre fuera conciente de ella.Hay asuntos que se nos imponen y no sabemos bien por qué. Un artista puede sublimarlos en un manifiesto formal.
Yo he visto una foto de Georgia, joven y desnuda, en algún lugar. Una muchacha de su época no se desnudaba facilmente. No sé.
alvaro | 6 de Enero de 2008 - 07:22 PMBueno, aquí yo sería juez y parte. Como escritora sí creo que hay que tomar muy en cuenta lo que el artista dice de su propia obra. Por lo menos para mí es lo que más interesa, lo que dice el propio autor de su obra. Ésa es una brújula.
Hay cosas subconcientes que en efecto surgen en nuestro trabajo, pero creo que íntimamente, uno sabe por lo general cuáles son esos elementos. Lo que pasa es que no los vamos a andar haciendo públicos; suficiente hace el artista con "desnudarse" a través de su obra.
Saludos.
Estoy de acuerdo contigo en que lo que el artista dice sobre su propia obra merece tenerse en cuenta...como una hipótesis interpretativa y sobre todo como una fuente o material informativo para acercarse a su obra.
Lo que es peligroso hacer es tomar como una evidencia incuestionable las opiniones de un artista sobre su obra.
El artista sabe muchas cosas sobre su creación, pero no las sabe todas; sus juicios merecen todo nuestro respeto, pero no siempre los artistas son lúcidos a la hora de analizar su trabajo.
Hay artistas que son unos críticos estupendos, pero no todos. Si reunieramos las opiniones que a diario vierten millares de artistas en la prensa, la televisión y las revistas, lo más probable es que nos encontraríamos con un monton de tópicos. La crítica de cada época utiliza una serie de plantillas valorativas que muchos autores asimilan y aplican con ingenuidad filosofica. No generalizo, por supuesto, pero hay que reconocer que así como el talento y la calidad son bienes escazos en el mundo del arte, también la buena crítica entre los artístas es poco común. Ahí donde se encuentran, ten por seguro que en una misma persona se reúnen el artista y el filosofo.
alvaro | 8 de Enero de 2008 - 02:38 AMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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