19 de Diciembre de 2007
Sobre no ganar el Nóbel: Doris Lessing
Quizás por el hecho de que Doris Lessing no haya acudido en persona a recibir el Nóbel; quizás porque desde que se ganó el Nóbel, muchos que ya conocían su obra bostezaron aburridos ante una obra que consideran “ha perdido vigencia”; quizás porque, a diferencia de Pahmuk o Coetzee, Lessing pasa de los 80 años y se recibió el premio sin mayor entusiasmo; quizás porque su discurso, lejos de ser un nostálgico recorrido por su encuentro con la literatura, dice un par de verdades sobre la humanidad y su cultura del despilfarro, quizás por todos estos motivos u otros que se me escapan, el discurso que escribió para recibir el Premio apenas ha sido comentado.
Lástima, porque es un texto que merece mucho la pena leerse y porque nos lleva a reflexionar sobre este mundo lleno de desigualdades donde los que quieren leer y ser escritores no tienen libros ni apenas acceso a ellos. Y los que tienen los libros, la cultura y la escritura al alcance cotidiano lo desprecian con una facilidad que da escalofríos.
Lessing hace en su discurso un paralelo entre una escuela cualquiera en la polvosa Zimbawe y una opulenta escuela de varones en Londres. De cómo los maestros en las escuelas africanas tienen que dar clases con piedras para enseñar matemáticas porque, de seguro, alguien se robará la tiza. O de cómo tienen que enseñar el abecedario dibujando las letras con un palito sobre el polvo. De cómo, en esas escuelas polvosas y en medio de la nada, hay un medio cuarto que debería ser la biblioteca pero donde no hay ningún libro porque, claro, “no hay presupuesto”, y de cómo esos maestros y alumnos ruegan a los trabajadores de otros países que por favor, les envíen libros. Sed de libros, de leer, de aprender, de saber. Y luego, sed de escribir.
Lessing advierte sobre lo difícil que es convertirse en escritor viniendo de una casa donde no hay libros. O de un lugar, ciudad, villa, poblado, donde no hay una biblioteca. Ella menciona la choza tradicional de lodo donde vivió varios años con su familia, pero donde, aunque no hubieran ciertas comodidades urbanas, había libros.
And sometimes I get letters from people living in a village that might not have electricity or running water (just like our family in our elongated mud hut), "I shall be a writer too, because I've the same kind of house you were in."Me conmovió en particular este párrafo:(A veces recibo cartas de gente que vive en un poblado que quizás no tiene electricidad ni agua potable, [igual que nuestra familia en nuestra choza de lodo], “yo también seré escritor porque vengo del mismo tipo de casa de donde usted vino”).
I have a friend from Zimbabwe. A writer. Black – and that is to the point. He taught himself to read from the labels on jam jars, the labels on preserved fruit cans. (...) He found a discarded children's encyclopaedia on a rubbish heap and learned from it.Y en esta parte, pensé mucho en los escritores de Centro América que, aunque parezca una exageración, no me parece que estuviéramos en mejores circunstancias, a veces, que en África. Digo, yo también pregunto una y otra y otra vez hasta que se me queda seca la garganta, ¿dónde están los editores en Centro América, y en particular en El Salvador, en Nicaragua, en Honduras, en Belice?(Tengo un amigo de Zimbawe. Un escritor. Negro –y ese detalle viene al caso. Aprendió a leer por sí mismo con las viñetas de los frascos de jalea, las viñetas de las latas de frutas en conserva. Creció en un área donde yo he andado, un área rural negra. (...) Encontró una enciclopedia infantil descartada en una montaña de basura y aprendió de ella).
Lessing habla en esta parte de la falta de editores, de adelantos para escribir libros, de “la habitación propia” que mencionara la Woolf y que no solamente es necesaria para una mujer que escribe:
Here I am talking about books never written, writers that could not make it because the publishers are not there. Voices unheard. It is not possible to estimate this great waste of talent, of potential. But even before that stage of a book's creation which demands a publisher, an advance, encouragement, there is something else lacking. (...) Writers are often asked, How do you write? With a processor? an electric typewriter? a quill? longhand? But the essential question is, "Have you found a space, that empty space, which should surround you when you write? Into that space, which is like a form of listening, of attention, will come the words, the words your characters will speak, ideas – inspiration. If this writer cannot find this space, then poems and stories may be stillborn.También habla de ese afán de espectáculo, de esa hoguera de vanidades en que se ha convertido el mundillo del espectáculo literario contemporáneo, y que realmente, está bastante lejos de la esencia de la literatura:(Hablo aquí de libros nunca escritos, de escritores que no lo lograron porque los editores no estaban ahí. Voces no escuchadas. No es posible calcular este gran desperdicio de talento, de potencial. Pero aún antes de esa fase de la creación de un libro que demanda un editor, un avance, aliento, también hace falta otra cosa.
(...)
A los escritores a menudo se les pregunta ¿cómo escribe? ¿Con un procesador, con una máquina de escribir eléctrica? ¿Una pluma, escritura a mano? Pero la pregunta esencial es “¿Ha encontrado el espacio, ese espacio vacío, que debería rodearlo cuando escribe? A ese espacio, que es una forma de escuchar, de prestar atención, vendrán las palabras, las palabras que dirán sus personajes, ideas –inspiración.
Si el escritor no puede encontrar este espacio, entonces los poemas y las historias podrían nacer muertos).
Let us jump to an apparently very different scene. We are in London, one of the big cities. There is a new writer. We, cynically enquire, How are her boobs? Is she good-looking? If this is a man, Charismatic? Handsome? We joke but it is not a joke. This new find is acclaimed, possibly given a lot of money. The buzzing of paparazzi begins in their poor ears. They are feted, lauded, whisked about the world. Us old ones, who have seen it all, are sorry for this neophyte, who has no idea of what is really happening. He, she is flattered, pleased. But ask in a year's time what he or she is thinking: I've heard them: "This is the worst thing that could have happened to me. Some much publicised new writers haven't written again, or haven't written what they wanted to, meant to.Pero algo pervivirá siempre a pesar de la falta de editores, de libros, de gente interesada en financiar la educación y la lectura en esos lugares del así llamado tercer y cuarto mundo. Pervivirá la necesidad del ser humano por contar algo:(Saltemos ahora a un escenario en apariencia bastante diferente. Estamos en Londres, una de las grandes ciudades. Hay un nuevo escritor. Nosotros, cínicamente inquirimos: ¿Cómo son sus tetas? ¿Es guapa? Si es un hombre, ¿es carismático, guapo? Bromeamos, pero en realidad no es una broma.
Este nuevo descubrimiento es aclamado, posiblemente se le da mucho dinero. El zumbido de los paparazzi comienza en sus pobres oídos. Son festejados, laureados, sacudidos por el mundo. Nosotros, los viejos, que lo hemos visto todo, sentimos lástima por este neófito que no tiene idea de lo que realmente está pasando.
Él, ella, están halagados, complacidos.
Pero preguntemos un año después lo que él o ella están pensando. Los he escuchado: “Esto es lo peor que me pudo haber pasado”.
Algunos nuevos escritores demasiado publicitados no han podido volver a escribir o no han podido escribir lo que querían, lo que era su intención).
The storyteller is deep inside everyone of us. The story-maker is always with us. Let us suppose our world is attacked by war, by the horrors that we all of us easily imagine. Let us suppose floods wash through our cities, the seas rise ... but the storyteller will be there, for it is our imaginations which shape us, keep us, create us – for good and for ill. It is our stories, the storyteller, that will recreate us, when we are torn, hurt, even destroyed. It is the storyteller, the dream-maker, the myth-maker, that is our phoenix, what we are at our best, when we are our most creative.(El contador de historias está en lo profundo de cada uno de nosotros. El hacedor de historias está siempre con nosotros. Supongamos que nuestro mundo es atacado por una guerra, por los horrores que todos podemos fácilmente imaginar. Supongamos que inundaciones barran nuestras ciudades, que los mares se eleven... pero el contador de historias estará allí, porque es nuestra imaginación la que nos forma, mantiene, nos crea –para bien o para mal. Son nuestras historias, el contador de historias, quienes nos recrearán cuando estemos rotos, heridos, aun destruidos. Es el contador de historias, el hacedor de sueños, el hacedor de mitos, ése es nuestro fénix, lo que mejor somos, cuando somos más creativos).
Pueden leer el discurso completo aquí, en inglés, francés, alemán o sueco. Las traducciones de los fragmentos acá citados son mías.
Jacinta a las 03:23 PM | Referencias 0Me ha gustado tu artículo. Los escritores suelen verse a sí mismos en un gran espacio abstracto,como si todos vivieran en la misma circunstacia y no es así.
Has mencionado las dificultades para acceder a los libros y las dificultades de llegar a los editores, si es que existen, en los paises del tercer mundo.
¿Y qué decir de la crítica literaria?
Es tan rala que casi no existe.
Gracias Álvaro. A mí me impresionaron mucho las anécdotas que detalla Lessing en su discurso, sobre todo ese contraste de los niños allá en un pueblo polvoriento que desean tener un libro en las manos, y nosotros "los civilizados" que los tenemos a montones y no leemos...
Jacinta | 20 de Diciembre de 2007 - 03:37 AMEs lamentable que en un mundo que entre las lenguas mas habladas está el español, un discurso tan importante como es el que emite el ganador de un premio Nobel no este traducido a nuestra lengua. Realmente triste... Esperemos que con el pasar del tiempo nuestras relaciones con nosotros mismos y con nuestro entorno cambien y que este cambio sea una mejora para las generaciones venideras de cualquier raza o continente.
ninfa | 5 de Enero de 2008 - 02:46 AMSaludos. llegue a este espacio por casualidad, puesto que estoy buscando el discurso completo de lessing. Quiero darle un afectuoso reconocimiento por haber difundido esta información. yo soy de venezuela, un lugar no muy diferente de muchos en latinoamerica en lo referente a la lectura.
quería pedirle algo. no he podido conseguir el discurso completo de la lessing en español, ¿puede usted enviarme a mi correo el mismo para presentarlo en un colegio de mi ciudad natal, caracas.
Carlos, que yo sepa el discurso de Doris Lessing no está traducido al español. Yo solamente traduje algunas partes del mismo para escribir esta nota. Siento no poder ayudarle. Y muchas gracias por su comentario.
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