14 de Diciembre de 2007
El mejor vendedor del mundo
Un niño me ofrece en el bus 10 jícamas por 2 colones. Es un niño al que ya he visto antes y que por capricho se me mete, tiene cara de llamarse “Óscar”. Son un poco pequeñas, le digo. Pero están dulces, dice él. A mí me gustan más grandes, insisto. Pero las grandes no son dulces, subraya.
Me echa un rollo sobre la cosecha de jícamas en diciembre, mientras se sienta junto a mí. Le digo que de todos modos no quiero. Él se queda callado, viendo las tres bolsas de jícamas que tiene acomodadas en la mano.
Cada tantos minutos, mientras el bus avanza a paso lentísimo gracias a un congestionamiento en pleno mercado, insiste. “Cómpremelas.” Como si yo fuera la única pasajera. Repito que “no” cada vez.
Por hacer plática le pregunto si va a la escuela. Dice que sí. Me cuenta que tiene 10 años, va a quinto grado por las mañanas. En las tardes ayuda a su mamá vendiendo en los buses. Le pregunto cómo va en las clases. Dice que bien. Orgulloso agrega que desde que comenzó siempre saca 9 en todo. Me alegra esa noticia. Lo felicito.
El bus avanza un poco más. El niño insiste: “cómpremelas, así las va comiendo en el camino y no se aburre”. Me río. Mala táctica. Él se aprovecha de mi sonrisa. Insiste con un bombardeo de “cómpremelas, cómpremelas”. “Vaya pues, dámelas”, le digo, vencida.
Saco una “cora”. Empieza a buscar el vuelto. Le digo que se lo quede. Mientras tanto, el bus rueda con más soltura. Los vendedores comienzan a bajarse. El niño hace lo mismo. Pregunto su nombre. Me grita un “Josías”, mientras va apurado hasta la puerta. Pero antes de tirarse, se voltea, me regala una gigantesca sonrisa y me dice adiós con la mano.
(Publicada el 6 de diciembre del 2003 en La Prensa Gráfica. Una "cora" es un quarter, la moneda de 25 centavos de dólar. La moneda oficial de El Salvador desde el 2001 es el dólar. En la época de transición del cambio de moneda, todavía circulaba el colón mientras iban metiendo el dólar, de ahí que los precios todavía se daban en colones aunque uno podía pagarlos en dólar. Dos colones equivalían a 0.22 centavos de dólar).
Jacinta a las 02:48 PM | Referencias 0Excepcionalmente describes un momento cotidiano en la vida de los niños de la calle, los niños de nuestro pais. Esta anecdota me lleno de tristeza pero tambien me trajo muchas sonrisas. Gracias por hacernos recordar donde deben de estar nuestras prioridades.
Reir o llorar, querida Jacinta: que mal que en nuestro país los niños pierdan su infancia debiendo subsistir ha como de lugar y eso que el niño de su historia no está del todo mal: al menos estudia y parece que no ha caído en el vicio. Por lo demás que niño más ingenioso y supongo agradable; ojalá siga así después de cuatro años de la compraventa de jícamas(a próposito tiene usted el mismo nombre que mi hermano, pero en femenino)
Carlos | 19 de Diciembre de 2007 - 01:56 AMQué curioso Carlos. Cuando releí la nota para colgarla acá, también me pregunté qué habría sido de Josías 4 años después. Uno espera que siga por el buen camino y que el ambiente del mercado no se lo vaya a tragar jamás.
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