8 de Noviembre de 2007
Breakfast on Pluto
Hay actores que, por un motivo u otro, me disgustan profundamente aunque sean buenos. Por ejemplo, Cillian Murphy nunca me gustó. Su rostro me es totalmente repelente, me perturban mucho esos inmensos ojos azules (pero me perturban negativamente), me pareció siempre un tipo insoportable a la vista. Quizás me ganó la antipatía porque como villano se hace odiar. Pero hay que decir que Murphy ha sabido sacarle harto provecho a su ambiguo y casi asexuado rostro. Y cambié profundamente mi opinión sobre él cuando lo vi en The Wind that Shakes the Barley. Pero viéndolo esta semana en Breakfast on Pluto lo declaro oficialmente uno de mis actores favoritos.
En esta última película, Cillian Murphy interpreta a Patrick “Kitten” Braden, quien apenas un bebe es abandonado a la puerta de una iglesia. El padre Liam (interpretado por Liam Neeson) le consigue un hogar donde crecer. Pero desde niño, Patrick manifiesta una especial pasión por lo femenino: se viste con ropa de su hermana y su madre adoptivas, tiene modos y maneras muy suaves y también, una precoz imaginación.
A través de 30 breves episodios, Kitten misma (con la ayuda de un par de simpáticos petirrojos) nos cuenta su vida en clave de comedia negra, desde su infancia y adolescencia en un pequeño pueblo irlandés, hasta su llegada a Londres a donde parte un día decidido a encontrar a su madre. Ya para entonces, Kitten es un travesti consumado que logra, a pesar de la negativa y los insultos de la sociedad, lidiar bien con su identidad sexual. Pero en el mundo están pasando cosas “serias, serias, serias” (como se burla Kitten): son los años 70 y el IRA está en plena actividad.
Con ese trasfondo, conocemos a los personajes con los que Kitten se encuentra durante su estadía en Londres, la búsqueda infructuosa de su madre, sus encuentros sentimentales y su búsqueda fallida del amor cuando, por su misma condición de travesti, es apresado como sospechoso de haber puesto una bomba en una discoteca. Luego de su salida de la cárcel, Kitten se dedica a la prostitución y finalmente, de una manera inesperada, logra confirmar no sólo donde vive su madre sino saber quién es su padre.
La historia oscila desde lo risible y conmovedor hasta lo serio y dramático. Pero hay varias cosas que le dan un valor muy especial como película ante lo delicado del argumento. La historia tenía los ingredientes como para caer en el ridículo, lo grotesco o lo caricaturesco, pero el director logra un equilibrio entre todos los elementos con los que juega. Quizás a eso contribuyera el hecho de que el autor de la novela en la que está basada la película haya escrito el guión con el director Neil Jordan.
Uno de los elementos positivos de la película es que no explota el morbo alrededor del travesti o de la homosexualidad. No espere el espectador besos masculinos o escenas de sexo explícito. De hecho el personaje de Kitten, con sus particularidades, es presentado de manera profundamente humana, tierna, con una ingenuidad casi enfermiza pero que le permite vivir su vida y sus tribulaciones sin caer en la amargura ni en conflictos acerca de su sexualidad.
No cabe duda que a eso contribuyó la excelente actuación de Cillian Murphy, quien para dicho papel pasó bastante tiempo hablando y conviviendo entre travestis y observando también a las mujeres, para encontrar un punto real de interpretación. Su actuación no es caricaturesca ni ridiculizante, y se le agradece ese tratamiento respetuoso del personaje. Y es impresionante su transformación física, sobre todo hacia la última parte de la película, cuando se tiñe de rubia. El actor es prácticamente irreconocible.
Son varios los temas que se barajan a través de esta historia, aparte del travestismo. La amistad, la búsqueda de la identidad (entendida más allá de la opción sexual), la búsqueda de afectos, las opciones políticas y religiosas en un momento donde la realidad se filtra sin piedad en las historias privadas.
Por lo demás, la ambientación de fines de los 60 y principios de los 70 es excelente, lograda a través del vestuario y de un soundtrack muy cuidado, con canciones que incluyen a Harry Nilson, Dusty Springfield y T. Rex (con la voz del legendario Marc Bolan), entre otros artistas.
Finalmente, a pesar de lo duro de la vida de Kitten, el hecho de que vive algo así como por encima de la realidad logra que la historia no se convierta en una oscura trama de traumas, rencores y amarguras. Muy por el contrario, algo nos queda de luminosidad y optimismo.
Excelente, no se la pierda.
Próximas presentaciones: horarios en Cinemax.
Página oficial: Breakfast on Pluto (verla con parlantes encendidos).
Una canción del soundtrack: Children of the Revolution, de T. Rex, cantando Marc Bolan:
ví esa película hace un par de días, me encantó. no solo la banda sonora, sino la calidez humana de su personaje principal.
amo cinemax. buen cine al alcance de cualquiera que quiera apreciarlo :)
saludos
Yo también, la vi el lunes y me sorprendió y gustó muchísimo.
Y tenés razón, Cinemax nos ofrece con bastante frecuencia excelentes películas, cortos y documentales.
Atente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
Recuerda que el insulto nada tiene que ver con la libertad de expresión, por tanto si tu comentario resulta insultante u ofensivo será borrado.
