7 de Noviembre de 2007
Leyendo a Ray Bradbury
En El visitante, una colonia de desterrados en el planeta Marte ven arribar a un nuevo visitante. Todos son traídos desde la tierra pues sufren de una enfermedad altamente contagiosa (herrumbre de sangre) que, de no tomarse tal medida, exterminaría pronto a la humanidad. El ambiente de Marte no los cura, pero les permite prolongar durante algún tiempo sus vidas.
Sin embargo, los enfermos sufren de nostalgias profundas por cosas de la tierra. El nuevo enfermo, llamado Leonard Mark, tiene un don: el de la telepatía y la proyección del pensamiento. Así logra materializar los lugares y las cosas que extrañan los enfermos. Pero al ser descubierto, todos quieren acudir a él, monopolizar su don y no compartirlo con los demás. El egoísmo se impone sobre la compasión o el mal compartido.
¿Qué harías si supieras que ésta es la última noche del mundo? pregunta uno de los personajes del cuento. En el vecindario todos han tenido el mismo sueño la noche anterior. Todos sueñan que el mundo ha llegado a su fin, y un instinto les dice que esa noche es hoy. ¿Y qué hacen los personajes de La última noche del mundo? ¿Cosas especiales o cosas ordinarias?
Una nave espacial llega a un planeta y ninguno de sus habitantes acude ni por curiosidad a observar de qué se trata aquel arribo. El capitán Hart, comandante de la nave, se muestra indignado y manda a Martin, uno de sus subalternos, a investigar por qué nadie llega a recibirlos. Cuando vuelve, Martin le dice que han arribado al lugar en un “momento inoportuno”: “ayer mismo, en esta ciudad, ha aparecido un hombre notable... bueno, inteligente, compasivo e infinitamente sabio”. ¿Y qué tiene eso que ver con nosotros?, pregunta Hart, ya iracundo. Es un hombre que aquellos habitantes han estado esperando desde hace más de un millón de años.
Hart se indigna, cree que es una treta de sus rivales que han arribado al planeta antes que él, pero la aparición de otro cohete verifica que sus rivales acaban de morir en una tormenta cósmica. Entonces Hart quiere encontrar a ese hombre, saber quién es, pero nadie quiere revelar su ubicación. Y Hart emprende la búsqueda de El Hombre.
En Los desterrados, los más variados escritores de horror y fantasía se encuentran desterrados... ¡en Marte! Edgar Allan Poe, Shakespeare, Algernon Blackwood, Ambrose Bierce y hasta Charles Dickens se encuentran en aquel destierro, junto con muchos de sus personajes, todos vivos y compartiendo la superficie marciana. Es Poe quien intenta organizar una revuelta contra hombres de la tierra quienes llegan en un cohete dispuestos a borrar de una vez la existencia de libros tan nocivos para el ser humano.
“... todas las obras con estos horribles temas fueron destruidas hace casi un siglo. Se dictó una ley. Se prohibió conservar esos espantosos volúmenes”. Aquello ocurrió en el 2020, cuando la ciencia y la tecnología infectaron la tierra y todas las creaciones imaginarias de los libros fueron vetadas, todos aquellos libros quemados.
Estos cuentos pertenecen a El hombre ilustrado de Ray Bradbury, un libro con 18 relatos cuyo origen narrativo están en un hombre cuyos tatuajes se mueven y cada tatuaje encierra una de estas historias.
Uno de los grandes recursos de Bradbury en la escritura de estos textos es el uso de los diálogos que convierte las historias en narraciones muy ágiles. Como suele ocurrir en la ciencia ficción, las cosas se dan por sentadas y al narrador les son dados apenas los elementos suficientes para que comprenda el contexto dentro del cual ocurre todo.
En la introducción del libro, Bradbury admite que Los desterrados es el cuento del que, algunos años más tarde, se desprendería Farenheit 451: la idea de la destrucción de libros y las consecuencias de un mundo dominado por la ciencia, desterrando la imaginación o la creatividad abstracta. Los desterrados está cargado de ironía y de mucho humor, y sólo porque se trata de Bradbury se le perdonan algunos clichés (Poe hablando de la Muerte Roja o sacándose un cuervo de debajo de la capa, por ejemplo).
Por otro lado, La última noche del mundo no deja de tener un aire muy melancólico, transmitido a través de la resignación de todos los personajes a su suerte: no vivirán hasta el día siguiente pues no habrá otro día. Una metáfora de nuestra propia mortalidad, sin duda.
El visitante nos plantea una vez más que el ser humano, aun en su peor desgracia, no puede dejar de lado su egoísmo, su avaricia. Y si no, pensemos en lo que pasa cuando, en medio de los desastres naturales, mientras unos lloran a sus muertos y otros tratan de ayudar al prójimo, siempre hay otros que saquean, roban y se aprovechan de la situación de desgracia de los demás.
Finalmente El Hombre refleja también algo de esa iracunda prisa del ser humano por poseer o por encontrar algo, una necesidad de darle sentido a la vida a través de una búsqueda, de venerar a alguien o de ser alabado por algo que se ha hecho.
Aunque siempre hay gente que pretende disminuir la importancia o la calidad de la ciencia ficción o la literatura fantástica como géneros literarios, no cabe duda que Bradbury ha aprovechado dicho género para lograr una certera caracterización de los seres humanos. Y eso, para mí, es parte de lo que conforma la literatura de calidad.
Foto: Ray Bradbury con un gato, por supuesto.
Interesante: la página oficial de Ray Bradbury.
Excelente: cómo y por qué Ray Bradbury se convirtió en escritor, contado por él mismo.
UUUuuuuuuuuuuuuuuyyyyyyyyyyyyyyy
Bradbury... Un poeta de la ciencia ficción (aunque claro, no sólo es ciencia ficción). Este hombre junto a Isaac Asimov... son la ley
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