25 de Octubre de 2007
El Mudo
Cuando lo conocí era cobrador de buses en la ruta 12. A veces, las hacía de ayudante. Nunca supe cómo se llamaba. Era nada más “El Mudo”. El motivo es obvio. Era flaco, desdentado, de pelo colocho y largo, amarrado en una cola. Siempre andaba sucio. Cuando la 12 dejó de tener cobradores, apareció vendiendo cosas. Un día lo vi vendiendo orquídeas. Otro día lo vi con una inmensa flor de izote. Se perdió un tiempo y volví a verlo, hace unos meses, barriendo la calle de las pupuserías frente al Hospital Neumológico, a cambio de una taza de café y un pedazo de pan. Barriendo calle porque aceras no tenemos en Los Planes.
El Mudo escuchaba pero no emitía más que gemidos. Se comunicaba a través de señas. Alguna vez me regaló un chicle que no le desprecié. Me conocía y no se metía conmigo, más bien, me ayudaba cuando regresaba cargada a cambio de un par de monedas, sin ofenderse si lo único que le dabas, a falta de más, eran cinco centavos. En esos últimos meses le había dado por oler pega. A pesar de ello, no se tornó agresivo, por lo menos no con los conocidos.
Ayer mi jardinero, don Irene, me platica que si me he dado cuenta que mataron a “un marero” en Los Planes. Le pido que me cuente. El supuesto marero era El Mudo. Tres hombres lo decapitaron. Uno de ellos, el ejecutor, envolvió su cabeza en un trapo y la anduvo paseando un par de horas por ahí, alardeando su gran hazaña.
He pensado en eso todo el día. La imagen del Mudo, clarísima. Imaginando el momento final, la certeza de una muerte tan cruel. E inmerecida. No señores. No todos los muertos en estas circunstancias son mareros ni son “malos”. Y aunque lo fueran, NADIE se merece una muerte así.
(Publicado en La Prensa Gráfica, posiblemente en el último trimestre del 2004.
La flor de izote, aparte de ser la flor nacional salvadoreña, es lo que en otros países se conoce como flor de espadillo y es comestible).
Hay tantas cosas que quisiera decir sobre personas como El Mudo. Por ahora me conformo con agradecerte el haber preservado su voz.
Carlos | 25 de Octubre de 2007 - 07:06 PMY qué pasó con los agresores? , porque el Mudo no sé si era peligroso pero esos tipos seguro que sí lo son , encima cobardes .
( muchasgraciasclaraypepe.blogspot.com )
¿Atrapar a los malhechores? ¿En El Salvador? ¿Usted cree que la policía o alguien se iba a preocupar por atrapar a alguien que había decapitado a un indigente? ¿En El Salvador? Ajajaja....
Jacinta | 26 de Octubre de 2007 - 01:35 AMSegún el reporte del PNUD de mayo de 2007 titulado "Deficiencias policiales, fiscales o judiciales en la investigación y juzgamientos causantes de impunidad" , la taza de resolución de homicidios en El Salvador es más o menos del 4%. Es decir, en 96 de cada cien casos, el asesino se sale con las suyas. En inglés existe la expresión "to get away with murder": una verdad absoluta en El Salvador del Mundo. Y no solo eso, el estudio, sin escatimar palabras, plantea que las autoridades tienen poco interés en resolverlos. Estamos al revés: en El Salvador salvamos a los asesinos.
Ah, y la taza de homicidios por 10 mil habitantes en El Salvador es de casi 55, la más alta en América Latina, mientras que en Costa Rica la cifra es de 7.6 y en Nicaragua es de 10.
Vaya paísito.
Gracias Carlos por esos datos. Es realmente patética la situación en cuanto a los homicidios en El Salvador. Lo peor, como bien se apunta, es la impunidad.
Saludos.
Conmovedora tu nota. Terrible, dolorosa, angustiante. ¿por qué somos así?
Alvaro | 26 de Octubre de 2007 - 08:22 PMÉsa es la pregunta del millón, Álvaro. Y me temo que sin respuesta.
Saludos.
Atente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
Recuerda que el insulto nada tiene que ver con la libertad de expresión, por tanto si tu comentario resulta insultante u ofensivo será borrado.
