19 de Octubre de 2007
Soñar es gratis
En el costado este del mercado Sagrado Corazón (en San Salvador), hay una fila de almacenes pequeños, la mayoría de los cuales vende electrodomésticos. También hay un par de locales que vende zapatos, un lugar donde tomarse fotos y una bodega donde los vendedores ambulantes guardan sus mercancías.
Las vitrinas de estos almacenes están atiborradas de cosas. Organizadas de manera habilidosa, todo el espacio es aprovechado para enseñar lo que se vende adentro. Desde pañuelos hasta radiograbadoras, champú, talcos, baterías, lo que uno se pueda imaginar. Los aparatos son por lo general marca Patito, es decir, Sonyc o Panaxonik hechos en Taiwán a bajo costo. Los objetos además se anuncian con un cartoncito de color fosforescente donde se apunta la marca y el precio para que los laboriosos dependientes no tengan que soportar la impertinencia de los curiosos que entran a preguntar a cada instante el precio de los productos.
Todas las tardes, por ahí de las 5, frente a estas vitrinas se mira apelotonado a un grupo de gente. Hombres en su mayoría, de piel oscura y curtida, con una mochila al hombro, de camisas gastadas y manos callosas. Se reclinan sobre las vitrinas para ver con fascinación lo que hay adentro. Hablan poco. Se señalan uno a otro algún objeto preciado, añorado, dicen en voz alta el precio, como si al hacerlo estuvieran más cerca de poseerlo. Se les nota la ambición del artefacto en el rostro. Hacen cuentas mentales quizás. ¿Cuánto tiempo tendrían que ahorrar para poder pagar la prima, cuántos meses tardarán para pagar en su totalidad el ansiado objeto?
Y se quedan ahí esos hombres que me recuerdan a los personajes de Salarrué (*), soñando con un imposible, lejano, inalcanzable radio, un par de zapatos nuevos, un cambio de ropa para el tierno; soñando, sin esperanzas, con la dicha de comprar sin tener que centavear.
(*) Salarrué: escritor y pintor salvadoreño, sin duda uno de nuestros clásicos.
Publicado en La Prensa Gráfica, pero no tengo la fecha, quizás a inicios del 2005.
Muy lindo, Jacinta.
alvaro | 20 de Octubre de 2007 - 04:14 PMGracias Alvaro.
Jacinta | 20 de Octubre de 2007 - 06:16 PMMe encantan esas vitrinas. Y ahora que estuve un día involuntario en El Salvador, me dediqué a ver pinturas entre ellas las de Salaurré :)
itzpapalotl | 20 de Octubre de 2007 - 07:17 PMA mí también me encantan esas vitrinas. Yo me paraba igual horas a examinarlas. Primero, cómo está todo metido y equilibrado ahí y la insólita variedad de objetos. Luego examinaba las marcas y me reía con las analogías a las marcas reales. Por eso también me percaté de los grupos de gente, sobre todo en la tarde, haciendo lo mismo.
Y qué bueno que viste las pinturas de Salarrué.
Saludos Itz.
Yo la vi a ud. varias veces por la avenida cuscatlan, cerca dela casa gatas, por ser rata urbana me conozco todos los recobecos de san salvador, alli habia antes un negocio de unos italianos y en la venta de zapatos un tiempo trabajo una novia q por desgracia se fue con la guerra, gracias por recordarmela
milton | 23 de Octubre de 2007 - 07:03 AMsoñar es gratis me llevo a tu pag.estoy escuchando musica , soy del corazon de america del sur , estamos en tiempos dificiles,en una transicion entre el despotismo y la esperanza . queremos amar ,pero tenemos miedo , tantas veces soñamos por ser gratis y espero esta vez se nos de, va un abrazo desde esta tierra guarani
larc | 27 de Abril de 2008 - 09:50 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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