18 de Octubre de 2007
Equilibrium
¿Se han preguntado alguna vez cuál es la causa de todos los conflictos del ser humano, los conflictos mundiales, personales, sociales? ¿Cómo sería la vida de la humanidad si pudiéramos librarnos de los sentimientos, de los celos, del odio, de la avaricia, del orgullo, la lujuria, pero también del amor, de la compasión, de la alegría? ¿Viviríamos mejor? ¿Cómo sería capaz la humanidad de progresar, qué haríamos en nuestro día a día? ¿Qué llenaría nuestros días, cómo serían nuestros sueños, qué esperaríamos de la vida y del futuro? ¿Existiría el arte?
En un país llamado Libria, en los primeros años del siglo XXI, después de la Tercera Guerra Mundial, se han logrado erradicar los sentimientos de los seres humanos. Deben inyectarse todos los días una dosis de Prozium, una sustancia que los hace totalmente insensibles y de esa manera, la sociedad se mueve y desarrolla con exactitud. El arte, la expresión de la creatividad humana, epítome de los sentimientos, las ideas y el pensamiento y evocador de emociones, es perseguido como algo subversivo, destruido por fuego: en la escena inicial, una patrulla de guardianes descubre un escondite donde están escondidas varias obras maestras de la pintura, entre ellas la Mona Lisa, y son destruidas por fuego.
Pero la supresión de los sentimientos también ha logrado que ya no existan las guerras. La individualidad ha sido abolida para uniformar a todos los seres humanos. Día a día “El Padre” (un equivalente al Big Brother) es visto y escuchado en las calles y los lugares públicos hablando sobre los beneficios de aquel sistema y sobre las odiosas guerras y crímenes cometidos por la humanidad previamente, cuando el hombre era regido por el sentimiento.
Equilibrium es la película que narra esta distopía, dirigida y escrita por Kurt Wimmer y protagonizada por Christian Bale. Éste interpreta al Clérigo Preston, un “tetragramatón” entrenado especialmente para poder detectar a los rebeldes, aquellos que han dejado de auto-suministrarse Prozium y que conforman la resistencia, ocultan no sólo obras de arte sino también objetos aparentemente inofensivos como perfumes, objetos decorativos, libros, y que están organizando un levantamiento contra el orden establecido.
Hay varios elementos que son comunes de esta historia con otras distopias. Me llama la atención como, por lo general, este tipo de historias siempre apuntan a sociedades en apariencia armónicas, pero donde esta armonía casi siempre se ha logrado por la imposición aparentemente inofensiva de un régimen totalitario. También y por supuesto, hay una fracción de rebeldes que trabajan en secreto para liberarse de la opresión totalitaria. Y ahora que lo pienso, resulta que un “infiltrado” o alguien que se cambia de bando es por lo general alguien que tiene acceso o está relacionado con las esferas del poder o la opresión.
Con esos puntos en común, la película nos remite a Farenheit 451, a 1984, a V de Vendetta y también a The Matrix, sobre todo por las escenas de combates, un híbrido de artes marciales y pistolas bastante espectacular a la vista. Las escenas de acción en ese sentido vienen a darle un complemento interesante.
Lo curioso de la estética de esta película es toda su limpieza. Las instalaciones, las viviendas, los edificios, el perfil de la ciudad, todo es recto, minimalista, cuadrado. Las paredes no tienen colores ni adornos. Los animales están prohibidos y los hijos se convierten en vigilantes de los padres (esa relación de autómata que tiene el hijo de Preston con él es bastante escalofriante).
La película se resuelve de una manera ingeniosa, con un par de giros inesperados que manejan bien el elemento sorpresa, a pesar de algunos vacíos argumentales. Por ejemplo, no se dice nada de cómo hace la gente para casarse y tener hijos. Digo, sin emociones ni sentimientos, no quedan claros cuáles son los códigos o el protocolo de apareamiento y procreación. También hubiera sido interesante saber qué hacía un ciudadano común en Libria, tanto como trabajo o como entretención.
Me extraña no haber escuchado nada de esta película del 2002. En la página del Imdb tiene una calificación bastante alta (7.7) y en lo personal me sorprendió agradablemente. Atrapa la atención, sorprende, distrae y además, pone al espectador a pensar en el papel de los sentimientos y las emociones en nuestras vidas. Estoy segura que es una película que sabrá gustar a los amantes de la ciencia ficción y de las historias futuristas.
Si se topa con ella en la programación de cable (TNT la transmitió anoche) o en un alquiler de videos y le agrada este tipo de temática, no deje de verla.
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