3 de Octubre de 2007
The Wind that Shakes the Barley
En la siempre verde Irlanda, 1920. Cuando Micheail O'Sullivan se niega a decir su nombre en inglés ante las tropas inglesas, es muerto por éstas. Demien y Teddy, un par de hermanos, deciden incorporarse entonces a un grupo armado de resistencia contra los "Black and Tans", el ejército de ocupación inglés, luego de ver los brutales abusos de éstos contra los irlandeses. El grupo armado es el incipiente Ejército Republicano Irlandés (IRA). Los muchachos recuperan armas, emboscan a los ingleses y reciben el apoyo de la población civil. Pero cuando se firma el tratado de paz, comienzan las divisiones internas, ya que el tratado no le concede independencia absoluta a Irlanda, esperando que los irlandeses sean parte de la comunidad británica y le juren lealtad al rey inglés. Ante esto, comienzan las luchas entre los miembros del IRA que se oponen al tratado y los que conforman el Ejército Nacional de Irlanda, que piensan que lo mejor es terminar con la guerra y aceptar el nuevo orden. Los hermanos, Demian y Terry, terminan divididos por sus creencias opuestas.
Uno de los logros de The Wind that Shakes the Barley (título en español El viento que acaricia el prado) de Ken Loach, es la manera en que expone la compleja situación irlandesa a través de la historia de los hermanos que comienzan juntos una lucha política, pero terminan divididos, una metáfora tristísima de toda una situación nacional.
Desafortunadamente, y como ya es frecuente, el título en español no se acerca al original en inglés que sería "el viento que sacude la cebada". El título en español desvirtúa el título en inglés, debido al simbolismo de la cebada para los rebeldes irlandeses, ya que éstos llevaban cebada y centeno en sus bolsillos como reserva alimenticia cuando iban a pelear. Al morir, y ser enterrados en fosas sin lápida, la cebada que quedaba en sus bolsillos germinaba señalando el lugar donde yacían. El mismo se desprende del verso de una tristísima canción irlandesa, cantada en los primeros minutos de la película, durante un velorio:
I sat within the valley green, I sat me with my true love
My sad heart strove the two between, the old love and the new love
The old for her, the new that made me think on Ireland dearly
While soft the wind blew down the glen and shook the golden barley
'Twas hard the woeful words to frame to break the ties that bound us
But harder still to bear the shame of foreign chains around us
And so I said, "The mountain glen I'll seek at morning early
And join the bold united men," while soft winds shake the barley
While sad I kissed away her tears, my fond arms round her flinging
A yeoman's shot burst on our ears from out the wildwood ringing
A bullet pierced my true love's side in life's young spring so early
And on my breast in blood she died while soft winds shook the barley
El cine de Ken Loach se ha caracterizado por plantearnos con bastante frecuencia las historias de diferentes luchas sociales en varios países y momentos de la historia. Baste recordar Carla's Song, su película sobre la guerra en los tiempos del sandinismo y Tierra y Libertad, su película sobre la guerra civil española. Sin embargo, me parece que The Wind that Shakes the Barley, que tan merecidamente ganó la Palma de Oro en Cannes el año pasado, es su obra mejor lograda.
La historia de los hermanos, sus amigos y vecinos, su lucha y finalmente sus diferencias, con el muy trágico final, retratan como ya mencioné el drama de todo un país, dividido en sus creencias políticas, en lo que cada cual está dispuesto a aceptar como independencia. Pero lo que me pareció excepcional fue lograr explicar y presentar a través de la historia, los pormenores políticos que nos permitieran comprender los detalles de todo ese entretejido. La mejor escena en ese sentido es cuando están discutiendo las consecuencias del tratado. Una discusión política puede ser profundamente tediosa y hasta incomprensible, pero los diálogos están manejados de una manera clara, ágil y apasionada. No hay manera de perderse o confundirse, mucho menos de aburrirse. Las diferencias de los personajes que intervienen en la discusión, todos hacinados en un pequeño cuarto, todos compañeros de armas y de sufrimientos, nos afectan más como espectadores porque hemos visto toda la historia y cómo se han venido sintiendo y desarrollando los personajes a través del proceso, para ellos inevitable, de involucrarse en una guerra.
Aunque al comienzo pareciera que Loach se inclina por mostrar a los ingleses como un montón de bárbaros que no se compadecen de ancianos, niños ni mujeres (ser irlandés era suficiente para ser odiado por los ingleses), cuando los irlandeses se organizan y contra-atacan llegan a ser tan brutales como el enemigo contra el cual están luchando. Eso hacen las guerras, embrutecer a todos. Para los irlandeses, la única manera de sacar a los ingleses de su país es recibiéndolos con el mismo salvajismo con el que han llegado a invadirlos, como explica uno de los dirigentes luego de una emboscada.
Aquello es una guerra y queda establecido claramente en otra de las mejores escenas de la película, cuando reciben orden de ejecutar a uno de sus miembros, Chris Reilly, un muchacho que ha traicionado al grupo dando el nombre y la ubicación de algunos de los miembros del IRA. Hay dudas sobre si ejecutarlo, porque es muy joven, porque todos lo conocen y conocen a su familia, pero uno de ellos dice "Estamos en guerra, y hemos recibido una orden".
Otro de los méritos de esta película es que, a pesar de que plantea una situación en un momento y lugar específico, si escuchamos las discusiones políticas y las trasladamos a situaciones contemporáneas, pareciera que se está hablando del momento presente. Pensé en los así llamados acuerdos de paz de la región centroamericana, o en el Tratado de Libre Comercio con los USA que se ha discutido tanto durante las últimas semanas en Costa Rica en vista del referéndum que está por venir. Pareciera que siempre, como humanidad, cometemos los mismos errores, una y otra y otra vez más, porque nunca aprenderemos nada.
Ojalá puedan ver esta excelente película y que lo hagan con la mente limpia, sin los prejuicios que posiblemente tenga alguno contra el IRA y sus acciones; lo importante aquí, me parece, es captar la esencia del doloroso drama al que nos conduce siempre una guerra. Y hablo de los prejuicios contra el IRA porque Loach recibió fuertes y duras críticas en su país por esta película, desde compararlo con Leni Riefenstahl, la productora de documentales propagandísticos nazis, hasta acusarlo de "odiar a su país" y de haber filmado una película pro-IRA.
The Wind that Shakes the Barley es sin duda, un gran y doloroso retrato del drama humano, donde no importan las etiquetas políticas, ni quien tuvo o no la razón. Los seres humanos pierden, como siempre ocurre, cuando se alza hermano contra hermano, compatriota contra compatriota.
(Se recomienda llevar kleenex).
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