20 de Septiembre de 2007
Das Leben der Anderen (La vida de los otros)
En efecto, así era Berlin Oriental. Gris. El impacto visual era mucho más fuerte cuando llegabas de Berlin Occidental, lleno de las luces y colores de “la decadencia capitalista”. Berlin era gris, sus edificios eran grises, las calles estaban más bien vacías y eran bastante silenciosas. Y en efecto, por las noches, bastante temprano de hecho, apenas había carros circulando por las calles.
Das Leben der Anderen (La vida de los otros) relata la historia de Wiesler, un oficial de la Stassi, la policía secreta de la extinta República Democrática Alemana, a quien le es asignada la misión de observar a un dramaturgo y su pareja, una actriz, pues son considerados “sospechosos”. A medida que avanza en la misión (para la cual se han hecho instalar micrófonos en el apartamento de la pareja), Wiesler se da cuenta de que, en realidad, la labor de espiar a la pareja no es tanto política como pasional: el Ministro de Cultura está obsesionado con la actriz y quiere eliminar del camino a su rival.
La historia se construye minuciosamente. Detalle a detalle. Y es ésa una de las grandes virtudes de esta película. Me parece que cuando alguien se toma la paciencia de presentar tanto detallismo, despacio pero de manera certera, la comprensión de los sucesos que siguen es apropiada para el espectador. Pero lo mejor es que no anticipa ninguna sospecha sobre el posible desenlace de este drama.
Muchos detalles son los que vienen a la mente luego de ver esta película. Pensé en:
-Los artistas considerados siempre como elementos rebeldes en la sociedad, susceptibles a la "peligrosa disidencia", a disentir, a tener una opinión propia. La creatividad puede llevarte a la disidencia. Los seres pensantes y creativos somos peligrosos para los funcionarios de ideas rígidas.
-Lo frágil que es nuestra vida privada, lo susceptible que es de ser irrumpida, violada y usurpada. Todo puede quedar no solo registrado sino que los sucesos de tu vida pueden ser afectados a partir de la interferencia de quienes te espían. El espía, desde su invisible escondite, ejerce poder sobre el espiado, un poder casi divino.
-Los métodos de invadir privacidades ajenas en todo régimen, no importando la orientación política, el país, la época, el nivel de sofisticación.
-Las cosas que no sabemos de cómo somos vigilados, por quién, dónde, cuándo, por qué y con qué intenciones. Las cosas que los otros piensan de nosotros y que nos convierten en “sospechosos” o en “presas”.
-El factor humano. Todo hombre es quebrantable, corrompible. Incluso la maquinaria más perfecta, el hombre en apariencia más leal, el más duro, el más “convencido”, hasta ése tiene un punto de quiebre, un “soft spot”. Es cuestión de encontrárselo. Y por lo general está donde uno menos se lo imagina.
Das Leben der Anderen impresiona no sólo por su brillante ejecución fílmica y por la extraordinaria actuación de Ulrich Mühe en el papel de Wiesler, actor que desafortunadamente murió en julio de este año. Quizás lo más impresionante es que nos recuerda, a cada momento, lo perverso y malvado que puede ser el ser humano. Lo escalofriante de esta historia, aunque sea una ficción, es recordar que cosas como ésas ocurrieron y seguramente siguen ocurriendo en alguna parte del mundo, donde algunos pretenden dominar e imponer sobre las ideas de los demás, a costa de su libertad, violentando incluso su privacidad.
Sin duda, excelente filme. A mí me capturó mucho el efecto visual de la Alemania Oriental gris, sin vehículos, sorprendentemente silenciosa.
ericjms | 20 de Septiembre de 2007 - 04:36 PMbellísima película y muy interesante tu apreciación. efectivamente la actuación de Mühe es soberbia.
cristian | 20 de Septiembre de 2007 - 05:05 PMZagajewski,refiriendose a Polonia, también habla de ese mundo gris y nada heroico. Un mundo burocrático y miserable como cualquier mundo en la realidad.
Al final de la pelicula no hay redención para el protagonista, si acaba de humilde empleado en la época comunista, cuando llega la "libertad" no es más que un humilde cartero.
Ese final salva a la pelicula de ser un panfleto y le confiere veracidad y hondura.
Por cierto, el protagonista acaba de morir.
alvaro | 20 de Septiembre de 2007 - 05:08 PMVisité Berlín Oriental dos semanas antes de la caída del muro.
Frente a la puerta principal de la embajada soviética, en Unter den Linden, un viejo se arrodilló, llorando, y puso una rosa roja en la acera. Dos guardias lo metieron a una patrulla y el carro de la Polizei se lo llevó sigilosamente.
Aún conservo la foto.
Aquel día gris de finales de octubre, nadie sospechaba que el día de liberación estaba más cerca de lo que parecía posible.
- * -
Tengo mis críticas sobre la película, las cuales enlacé abajo con mi pseudónimo.
El-Visitador | 22 de Septiembre de 2007 - 06:12 AMGracias Visitador por compartir esa imagen de Berlín Oriental y también por tu comentario de la película.
Saludos.
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