17 de Septiembre de 2007
Palabra de honor
A veces me despierto de madrugada y pienso las cosas más extrañas. No sé de dónde salen esos pensamientos. Podría decirse que de lo recién soñado. Pero muchas veces o no recuerdo lo que soñé o soñé con algo que para mí no tiene nada que ver con lo que me pongo a pensar. Y luego, esos pensamientos están muy estructurados, son muy lúcidos, como si hubiera estado pensando en eso toda la vida para llegar a una conclusión vital (que de tan obvia, no había “verbalizado” en mi mente antes). Como si mi cerebro siguiera trabajando en el “background” y me despertara para avisarme que ha llegado a una “gran conclusión” sobre algo.
Por ejemplo, la madrugada de este domingo me desperté pensando en la palabra empeñada. En lo importante que es. En como, cuando decimos algo, deberíamos siempre cumplirlo. Porque la palabra empeñada representa, en suma, nuestra honestidad, nuestra seriedad. Y con la palabra que damos, estamos poniendo sobre la mesa, como un boleto de empeño, nuestro respeto y la capacidad de que otros confíen en nosotros.
Pensé en varios casos de personas que me empeñaron su palabra, que me prometieron cumplir cosas y que sigo esperando como la Penélope de Serrat, sentada en la estación, reloj en mano. Supongo que hay mucha ingenuidad de mi parte cuando creo tan ciegamente en la palabra ajena. Pero si ya no se puede ni confiar en la palabra ajena, incluida la de los amigos o de gente que pensamos que lo es, ¿entonces en qué se puede confiar?
Pienso en los que no cumplen con su palabra y en cómo se afecta nuestra visión del otro. Por lo menos en mi caso, yo pierdo la confianza en esa persona. Y también le pierdo respeto. Su imagen en general se me descompone.
Entonces mi reflexión llega al concepto del honor. ¿No se han dado cuenta cómo ya nadie habla del honor? Por supuesto, ya no tiene las implicaciones tremebundas que tenía antaño. Pero creo que, de todos modos, algo de honor personal debería permanecer siempre. El honor de tener palabra. De que nuestra palabra dada es de sinceridad, de ser personas de fiar, en todo sentido, en toda circunstancia, siempre.
Quien no tiene palabra de honor, ¿qué tiene que dar?
Cosas que uno piensa a las 4 de la mañana.
Que pensamientos en verdad tan lúcidos para esa hora pero sobre todo para después de dormir jajajaja
Y me pegan duro tus pensamientos, hace pocos días alguien que pensaba amiga me decía que si acaso ella no tenía derecho a cambiar de parecer con algo que me había dicho, y yo pensaba "claro que lo tiene", pero yo soy un poco ingenua también, y para mí, cuando uno le dice a otra persona que hará algo por ella, lo dice seriamente y convencido, no son palabras al aire, y por eso me quedo esperando también cual Penélope.
Yo suelo por eso tomarme muy en serio lo que me dicen los demás, y digo muy en serio las cosas, y es en ese margen que me afectan cuando me quedan mal.
Y con esa amiga, pues si, no me dijo "te lo prometo" "te lo juro" o "firmemos un pacto de compromiso", pero para mí no necesitaba hacerlo, con solo mencionarmelo yo lo entendí como una afirmación, de ahí la importancia de decir las cosas convencido, no por salir del paso de algo, no con pereza, no con tedio.
Si no crees en algo mejor no decirlo...
Que se yo, es todo un tema en el que todos pensamos distinto y la gente que se lo toma del otro lado, lo vé raro a uno por ser así.
analu | 17 de Septiembre de 2007 - 07:57 PMPues sí, la gente tiene derecho a cambiar de opinión, pero entonces que avisen ¿no? Sin embargo, hay situaciones delicadas en las que cambiar de opinión no es posible. Por poner un ejemplo, cuando queda un trabajo apalabrado, uno cumple su trabajo y luego no recibe el pago... que es lo que me pasa a cada rato, con gente que uno considera amiga o por lo menos de confianza.
Saludos.
Bueno, yo soy una persona muy desconfiada. Quizás tenga que ver con ciertas experiencias de mi niñez que llegaron a cambiar mi vida. Pero en general no exijo la palabra de honor de nadie. Y si la recibo no me lo tomo tan en serio. No sé, quizás no sea algo muy positivo de mí, pero me ahorra muchas decepciones.
Cuando se trata de trabajo, ni siquiera toco el honor, prefiero que me firmen algún contrato y si se trata de alguien de mucha confianza que sé que podría no pagarme pues me atengo a que pueda pasar y ya veo si lo puedo hacer o mejor me niego anticipadamente.
Ahora que lo mencionas, es cierto, esto del honor yo lo tengo muy olvidado. Mis amigos (que no son muchos) nunca mencionan esa palabra, como si estuviera tácita en nuestro lenguaje. Cuando alguien la menciona, comienzo a dudar...
Un gran abrazo,
Supongo que la sabiduría estaría en saber cuándo dudar y cuándo creer. Pero para sabio, Salomón, como decimos por acá...
Abrazos de vuelta.
Si la imagen de alguien que no cumple su palabra se me desmoronara, el paisaje a mi alrededor sería un desierto feliz, con peces, perros, sin nadie. Sin espejos, porque también he pecado.
gbu | 18 de Septiembre de 2007 - 04:54 AMPorque la palabra empeñada representa, en suma, la palabra palabra. Lo de empeñada se lo has añadido por empeñamiento. Pertinacia es otra palabra que representa la palabra palabra. Pero yo le añado lo pertinaz, no por pertinacidad, sino por todo lo que sobra de la palabra empeñada que ya utilizaste y que ahora ya no puedo decir sin obliterar su naturaleza
Godot | 20 de Septiembre de 2007 - 05:17 PMNo por casualidad llegué a esta página, todo tiene una razón de ser. Justamente el tema de "la palabra empeñada" me quitó el sueño en estas últimas noches por un episodio que me tocó vivir y agregaría además sufrir. Mi conclusión, a la que llegué también de madrugada que es cuando nuestra mente trabaja a full es la siguiente:
Ya no existe LA PALABRA EMPEÑADA, ésta fue reemplazada por LA PALABRA VENDIDA. Parecido ... pero qué diferente !!!
Un abrazo.
María
Estos pensamientos me llegaron en hora perfecta por una situacion que vivi y a pesar de mi juventud yo aun creo en la palabra y para mi de verdad es algo muy importante, pues las personas con las que formo amistad verdadera son aquellas que cuando dicen algo es por que lo sienten y lo cumplen yo misma he preferido sufrir una injusticia a quebrantar mi palabra que de verdad es de honor,y estoy en la terrible situacion de que una que creia verdadera amistad ha quebrantado su palabra en forma grave aun cuando esto no me afecta directamente he perdido la confianza en esa persona también le perdi respeto y la imagen que tenia de ella se ha perdido y no se como recuperarla.
Carolina | 4 de Octubre de 2008 - 11:22 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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