14 de Septiembre de 2007
Un programa bonito
¿Ha visto el programa de la señorita Laura?, pregunta el taxista. Le contesto que sí. A él le parece “un programa bonito porque pinta casos que le pasan a cualquiera”. Yo sonrío con tristeza.
El programa consiste en tomar un tema de la vida real y presentar testimonios al respecto. Por ejemplo, hombres jóvenes que se enamoran de mujeres mayores. Entra la madre del novio clamoreando porque el hijo de 20 años anda con una “vieja” de 44.
Que pase el hijo: el hijo viene diciendo que la novia es la única mujer que lo comprende y que él está sinceramente enamorado.
Que pase la noviaaaa: una guapa rubia oxigenada entra diciendo que este muchacho la ha hecho sentir mucho más mujer que cualquier hombre mayor.
Pero oh sorpresa, hay una tipa que dice estar embarazada del muchacho, que pase la embarazada: una muchacha de 20 que entra pegándole bofetadas al novio y se agarra de la greña con la novia.
Laura explica que la novia de 44 años tiene que confesar algo: se ha prostituido en los últimos meses para pagar una operación para su hijo. Entra el chivo. El novio, claro, se agarra a puñetazos con él, se tiran al suelo y son apartados por unos gorilones vestidos de negro, presencia permanente en el programa.
Resultados: se descubre que la embarazada está mintiendo pues la prueba de embarazo resultó negativa. ¡Afuera con la mentirosa! El proxeneta es denunciado y llevado preso. ¡Afuera con el chivo! Los novios terminan en arrumacos y besitos. Y la madre decepcionada mientras Laura le da consejos de que debe dejar a su hijo vivir su vida.
Y si todo es un montaje o que los personajes entren agrediéndose siempre con insultos y trompadas, parece no ser impedimento para los espectadores que, como mi taxista, piensan que están viendo “un programa bonito”.
(Publicado en LPG, 31 de diciembre 2004).
Es que ¿cómo no pensar que es lindo si al final los invitan a una pollada bailable y les regalan su carrito sanguchero?
Al final de cuentas si es un montaje. Como dicen, ellos dan lo que el público busca. La misma novia embarazada resulta que sale en el otro programa de Mi papá me viola, y a los meses en el de "me prostituyo por pagar el colegio de mi hijo" y 2 meses después en el de "colegialas salvajes". Les pagan algo, y creo que hasta pueden llamarse a si mismo actores y actrices.
medea | 14 de Septiembre de 2007 - 05:24 PMEso que decís es cierto, los "actores" aparecían luego en diversas circunstancias. La nota en Wikipedia también afirma que todo es montaje (http://es.wikipedia.org/wiki/Laura_Bozzo).
Abrazos.
Es tan triste, cuando pasaron este programa en tele nacional yo no quería verlo porque lo odiaba, pero cuando haciendo zapping me lo encontraba, algo como un morbo me ponía a verlo aunque sea para estrilar.
Es que, es tan triste que jueguen con la gente así.
Igual, yo me lo tuve que tragar cuando viví en El Salvador, porque no tenía cable y lo pasaban ya tarde, mientras yo daba mis vueltas para irme a acostar, a veces por el insomnio lo miraba completo.
Era tan absurdo y predecible todo que daba risa, pero también lástima por los incrédulos que creían que los que iban al programa eran gente pobre a las que la Señorita Laura ayudaba a salir adelante.
Saluditos.
Esto de la telebasura es un tema que ya es digno de un libro entero. Hay que mencionarlo como un fenómeno social. Me gustaría saber en dónde comenzó todo. Cuál fué el primer programa de esta clase en el mundo. Y luego estudiar cómo fue mutando a lo que es hoy en Latinoamérica.
Al final, siempre me ha parecido que la gente está un poco hastiada de su realidad y busca en alguna ficción algo que le haga creer que siempre hay alguien que está peor.
Pero el morbo, lo acepto, alguna vez me llevo a aguantar más de 10 minutos este programa.
Un saludo desde Guate...
Tienes razón, lo que sucede es que esos programas "prefabricados" por decirlo así, sólo alimentan el morbo en la gente (y vaya qué morbo). Bueno, lastimosamente eso es lo que "vende" y lo que la gente pide.
Los función de los medios de comunicación se cumple: educan...pero educan mal.
Saludos
Es evidente que tales programas generan una demanda tal de "realidad"
que ya la misma realidad no es capaz de cubrir y así que lo "real televisado" acaba siendo muy parecido a lo "real-folletinesco" más barato.
Se vende una "representación" con la promesa de que es "veridica"; el mismo acto de venderla así (como real) nos retrotrae a la literatura que se vendía como hecho verídico. Todo el mundo sabía que aquello era una mera representación, pero se disfrutaba porque se creía posible.
El folletín decimonónico seguía el patrón filosófico del chisme retorcido y moralista: tenía que haber un dilema simple y exagerado, mucho morbo, adulterio, golpes y reconciliaciones. Eso le veneden ahora a la gente con el formato de un programa televisado en vivo y en directo.
Alvaro | 15 de Septiembre de 2007 - 05:13 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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