12 de Septiembre de 2007
Princesas
Caye trabaja muy duro todos los días. Está ahorrando mucho dinero pues quiere hacerse la operación de aumento de senos. Una vez por semana se va a casa de su madre a comer con ella y sus hermanos. Zulema también trabaja duro. Es dominicana pero se ha ido a Madrid a buscar mejor vida. En su país ha dejado atrás a su hijo de 5 años al cual llama con frecuencia por teléfono. Su sueño es llevarlo a Madrid a vivir con ella. No sabe cómo hará todo eso pues ella está ilegal en España. Ambas, Caye y Zulema, son prostitutas.
Princesas del director español Fernando León de Aranoa (el mismo de Los lunes al sol), plantea la amistad de las dos mujeres que se conocen luego de que Caye descubre a Zulema golpeada por un tipo que le ha prometido la residencia. Y aunque ambas son prostitutas, el enfoque de la película no explota ni hace morbo con el oficio de las muchachas. No se trata de victimizar ni condenar lo que ellas hacen, sino de contar el día a día de ellas, lo cual involucra por supuesto a otras que están en el mismo oficio.
Sin duda, una de las partes más valiosas de la película son los diálogos de ellas dos, diálogos llenos de nostalgia "por cosas que no han ocurrido todavía". No les gusta su oficio pero tampoco se hacen demasiado drama con el asunto. Lo cual no impide soñar con una vida diferente donde haya un buen hombre que llegue a buscarlas a la salida de un trabajo, un trabajo que por supuesto sería diferente. En ese sentido, el acercamiento al tema ha sido hecho con mucha delicadeza pero también con el balance crudo de la dureza de la vida en las calles.
Ganadora de varios premios de cine, entre ellos algunos Goya, la película cuenta además con música de Manu Chao y las excelentes actuaciones de Candela Peña como Caye y Micaela Nevárez, quien fue "descubierta" por el director en un café y que fue invitada a participar en el proyecto.
Está siendo presentada por Cinemax. Consulte su página web para los horarios en su país.
Jacinta a las 04:06 PM | Referencias 0
Hola, Jacinta. ¿porque será que uno conoce a alguien y luego de algún tiempo se siente uno pegado a los huesos de esta persona? Se siente uno hambriento de su pasado, de lo que hay y hubo en su interior. A veces se confunde con la ordinaria obsesión y quizá si lo sea. El asunto es que uno cumple la función de un fantasma: el deseo de ser un humo, una niebla que viajando al pasado se adhiera a esta persona y vea lo todo lo que vivió y la acompañe a todo lugar que frecuentó.
Es una ansiedad que a veces es desesperación, desasosiego.
Y todo esto apenas se empieza a resolver y a descubrir cuando se decide uno a terminar un párrafo hoy y mañana otro.
Mientras tanto uno le va hallando sentido a eso de estar en la periferias de la vida, donde no pasa nada.
Ay, niño, si yo supiera...
Jacinta | 13 de Septiembre de 2007 - 04:00 PMYo vi esa película hace un año, más o menos. Humano, el tratamiento. Por lo menos más "real" que esa ridiculez de Almodóvar en Todo sobre mi madre (http://www.youtube.com./watch?v=H6o62hySbDM), aunque a veces se acerca demasiado este muchacho. Y La Metadona, qué personaje. Barrio estuvo mejor, incluso.
Saludos
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