17 de Agosto de 2007
La muerte en mi jardín
Veo desde mi estudio una ardilla que llega al corredor. Es mediana, joven. Anda curioseando. Me alegra verla. Entonces veo a un gato amarillo hiju’e las cien mil pares de pepitorias, de los que merodean por aquí, y se le tiró encima. Salí veloz a salvar a la ardilla que chillaba mientras el gato se la llevaba en la trompa. Le caí encima al gato que por evitarme, la soltó.
Examiné a la ardilla. Le hablaba. Se me hace inconcebible no hablarle a los animales. Me alegré porque no vi sangre. Pensé que estaría aturdida, asustada, que se repondría. El corazoncito le latía a mil.
Me senté en una gradita. La tenía entre mis manos, tan liviana y frágil de esqueleto, con su magnífica cola, larga, peluda, excelsa. Le hablaba para tranquilizarla, pero se puso peor.
Comenzó a boquear, como si se ahogara. No había nada que yo pudiera hacer. Mientras la acaricio, susurro el mantra del Buda de la Compasión. No sentí cuando murió. Se fue suavecita.
Hago esfuerzo por no llorar. Me toca entierro. Con la tierra que está seca hacer un hoyo es una tarea descomunal. Pero debajo del palo de mango hay un montón de hojas secas. Busqué un lugarcillo y llegué a la tierra que está un poco más floja por la humedad.
Coloqué a la ardilla en su hoyito. La tierra olía bien. Seguí hablándole. Le decía eso, que qué bien olía la tierra justo para ella. Y que le daba las gracias por haberme permitido estar a su lado en su muerte.
Su cola era más larga que todo el cuerpo. Se la puse al frente y la punta debajo de su cabeza, como almohada. Bien linda se miraba en su entierro. Luego la tapé con la tierra y muchas hojas secas.
Y después, pensé en mi propia muerte.
(Esta fue la ardilla que mató el gato del que hablé el martes. Publicado en LPG el 27 de marzo del 2004).
¡Que sorpresa dio Mr. Dickens!
Siento mucho que la ardillita no se haya podido salvar pero de seguro sintió el paraíso al morir en tus manos y lo prefirió antes que morir en las fauces de Don Dick :P
Me gusta mucho cuando escribes sobre animales.
Jacinta, olvidate de lo que puse jaja! Era la urgencia de leerte :P confundí todo al leer por no despabilarme. Pero aclarada la situación del gato AMARILLO pido perdón a Mr. Dickens por culparlo jaja! Cuidate.
Alción | 17 de Agosto de 2007 - 06:56 PMYo también creo en que los animales merecen dignidad, piedad, respeto. Hubiera hecho lo mismo, pienso, pero habría llorado mucho.
Gallina con gripe | 18 de Agosto de 2007 - 07:54 PMme encanto lo que lei la verdad que la muerte en si es un temas muy interesante trato de leer cosos referidad a la muerte me encanto de la manera que lo contaste es algo raro esta tan cerca de nosostros que la verdad no nos damos cuenta que nos rodea ya sea por un familiar o por una simple ardilla
paula | 3 de Octubre de 2007 - 07:26 PMAtente al tema del artículo e intenta aportar novedad a la discusión.
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